Según la Policía Nacional, se trataba de un entramado muy especializado en esta práctica delictiva que estaba asentado en Oviedo y que contaba con ramificaciones en varios puntos del país
Según la Guardia Civil, seleccionaban a las víctimas, siempre varones y de varias comunidades como Asturias, por medio de anuncios en los que se hacían pasar por una mujer que ofrecía servicios sexuales