Los Mossos dan por desarticulada la célula yihadista pero no cierran la operación y tampoco descartan futuras detenciones
22 ago 2017 . Actualizado a las 18:14 h.Los Mossos d’Esquadra habían perdido de vista a Younes Abouyaaqoub hacia las siete de la tarde del jueves en las inmediaciones del edificio Walden de Sant Just Desvern. Tres días, 20 horas y 30 minutos después, el yihadista marroquí fue avistado por una vecina de Subirats e informó a la policía. Dos agentes encontraron al autor material de los 14 asesinatos del atentado en Barcelona escondido en un viñedo y acabaron con su vida.
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, quiso poner la firma en cuatro idiomas a una sucesión de horas frenéticas y anunció solemne que «poco antes de las cinco de la tarde» dos mossos habían abatido a Abouyaaqoub en «unas viñas» entre San Sadurní de Noia y Subirats. Pero el protagonista de la jornada era el mayor Josep Lluís Trapero, que con el agotamiento cincelado en el rostro relató los hechos. A las 15.30 horas, explicó el jefe operativo de los Mossos d’Esquadra, se recibió un aviso de dos mandos de la Policía catalana que indicaron que «cerca de la estación de Renfe» de San Sadurní habían visto a una persona que se ajustaba a las características físicas de Abouyaaqoub, (1,80 de estatura, moreno y pelo corto). Pero fue sobre todo la información de una vecina de Subirats que dijo que «no tenía duda» de que había visto al autor material del atentado cuando se acercaba al municipio y que al verse descubierto huyó. La mujer, que aseguró tener conocimientos de fisonomía, dio un detalle revelador que le había llamado la atención: el hombre, a pesar del calor que hacía, iba con una camisa de manga larga. A partir de ahí, prosiguió Trapero, se perimetró San Sadurní, uno de los principales centros catalanes de producción de cava, y el vecino municipio de Subirats.
Grito de «Alá es grande»
Dos agentes de seguridad ciudadana que rastreaban unos viñedos entre ambas localidades detectaron a un hombre «agachado» y escondido entre las parras, y le dieron el alto. Abouyaaqoub llevaba la camisa abierta con una camiseta debajo y adosado a ella un cinturón que simulaba estar cargado de explosivos (igual que los abatidos en Cambrils). Gritó «Allahu Akbar» («Alá es grande») y los mossos abrieron fuego. Tras un primer reconocimiento facial, los agentes comprobaron las huellas y hallaron 12 puntos de coincidencia que permitieron asegurar que se trataba del autor material del atentado en las Ramblas y del asesinato de Pau Pérez.
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Younes Abouyaaqoub estaba solo cuando fue localizado y abatido, explicó el mayor de los Mossos d’Esquadra. Lo que no contó Trapero fue cómo había llegado hasta allí. Es posible incluso que lo hiciera caminando, porque desde Sant Just Desvern, donde fue visto por última vez, a San Sadurní hay 40 kilómetros por carrera y 25 kilómetros campo a través. Una distancia que se puede recorrer a pie con facilidad en tres días y medio a pesar de las precauciones que tuvo que tomar para no dejarse ver.
El jefe policial lo que sí hizo fue dar por desarticulada la célula yihadista de los atentados del jueves, una conclusión a la que el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, llegó el sábado y que a la vista de los hechos fue precipitada porque el autor material no estaba identificado, no lo fue hasta este mismo lunes, y se ignoraba el paradero de varios miembros de la célula. Hay cuatro detenidos, cinco abatidos en Cambrils por los agentes, dos fallecidos en el chalé de Alcanar a los que hay que sumar el fallecido Abouyaaqoub. «Los doce están detenidos o abatidos», resumió el mayor, que no dio por cerrada la operación y tampoco descartó futuras detenciones en España o en otros países en una investigación que puede prolongarse «meses».
Los cuatro detenidos declararán hoy ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu y la fiscala Ana Noé, que se encuentran al frente de la investigación. Driss Oukabir, Mohammed Aalla, Salh el Karib y Mohamed Houli serán trasladados a las dependencias judiciales en furgones especiales de la Guardia Civil desde la capital catalana.
Las pruebas de ADN confirman que el imán murió en la explosión de Alcanar
Los atropellos hicieron saltar el airbag y bloquearon la furgoneta de las Ramblas
R. G.
Este lunes quedó despejada una de las incógnitas que sobrevolaban sobre la investigación, el paradero del imán de Ripoll y presunto cerebro de la célula yihadista. Abdelbaki Es Satty murió en la deflagración del chalé del municipio tarraconense de Alcanar del pasado miércoles. «Los restos del imán estaban allá» y así lo confirmaron las pruebas de ADN, desveló el mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero.
Las fuerzas de seguridad habían encontrado a primera hora la furgoneta en la que se desplazaba Abdelbaki Es Satty a 15 kilómetros de la vivienda abandonada de Alcanar que servía de base de operaciones del grupo yihadista durante los últimos meses. Un hallazgo que incrementó las sospechas de que los restos del religioso estaban debajo de los escombros, junto al centenar de bombonas de butano y metano que habían almacenado los terroristas para elaborar explosivos, entre ellos el triperóxido de acetona también conocido como la madre de Satán.
Trapero defendió la actuación de los Mossos y justificó que en un primer momento se sospechara de un laboratorio del narcotráfico y no de una base de yihadistas porque no se encontraron las bombonas, que estaban bajo los cascotes, y, en cambio, se halló acetona, «un componente que se utiliza en los laboratorios de tráfico de droga». Reclamó, por tanto, que «no se haga el juego sucio» de criticar la actuación policial y extraer ahora conclusiones que no se podían alcanzar en los primeros momentos con los datos que había. Admitió, aunque ya lo había hecho antes, que la explosión de Alcanar fue el catalizador de unos ataques previstos para unos días después y con intenciones mucho más mortíferas. Fuentes de la investigación tienen la convicción de que el plan consistía en cargar tres furgonetas con los explosivos para hacerlas detonar de forma simultánea en distintos puntos de Barcelona. Al no poder hacerlo, optaron por ataques más rudimentarios aunque también sangrientos.
Otro detalle que salió este lunes a la luz, aunque no fuera por boca del mayor de los Mossos sino por fuentes de la investigación, fue la razón por la que se detuvo la furgoneta que conducía Abouyaaqoub tras recorrer 600 metros de las Ramblas de Barcelona. Según recoge La Vanguardia, el parón obedeció a la puesta en marcha del sistema de airbag por los continuos choques del vehículo con los peatones que arrollaba a su paso. El hinchado de estos balones internos bloqueó el sistema eléctrico de la furgoneta e impidió que continuara su macabra carrera.
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«Era más catalán que yo»
O. Igea
Younes, «el Younes» tal y como le conocían sus amigos, nació el primer día de 1995 en Mrirt (Marruecos), pero sus primeros recuerdos eran ya de Ripoll, a donde se trasladaron sus padres en busca de un futuro mejor al calor de la creciente industria automovilística del prepirineo. «Era más catalán que yo», recuerda un joven del municipio con el que compartió clases en el instituto Abat Oliba. «Le gustaba hablar de política catalana y argumentaba largo y tendido», añade tras recordar que un sábado al mes Aboyaaqoub se pegaba unos madrugones memorables para ayudar en un puesto de calzado del mercado local a cambio de 50 euros. Musulmán discreto, Aboyaaquoub no fue un estudiante brillante pero acabó un FP de electromecánica, «y con eso tienes trabajo» explican en la zona. Con su primer sueldo se compró un BMW serie 1 que fue pagando religiosamente. Los coches eran su única pasión conocida. «No tenía problemas económicos». Quizá porque Younes se fue convirtiendo en un fino soldador que fue saltando de empresa en empresa, la última el pasado verano. «Se ponía y lo acababa todo», recuerda el que fuera su encargado. Todo cambio de la noche a la mañana. En enero abandonó la fábrica. Coincide en el tiempo con la aparición del imán Abdelbaky Es Satty, con el que se veía a Younes mantener largas conversaciones en un concurrido parque de Ripoll.