Isabel García Tejerina: «Apenas hay leche en los lineales a menos de 55 céntimos; y si la hay, actuamos»

La responsable de la política rural ve en el sector forestal y la digitalización dos grandes pilares para el futuro del campo


Redacción

Disciplinada, metódica y entregada al trabajo, Isabel García Tejerina (Valladolid, 1968) hace gala de un profundo conocimiento del medio rural. Ingeniera agrónoma y licenciada en Derecho, sucedió a Miguel Arias Cañete en una cartera como Agricultura, donde ya había desempeñado puestos de responsabilidad.

-El campo español está cada vez más despoblado. ¿En qué medida la política está ayudando a frenar esta sangría?

-El reto demográfico es una prioridad para el Gobierno, y dentro de él, está el abandono rural. Tenemos una responsabilidad porque la agricultura es la principal actividad económica de los pueblos. Desde el 2012 hasta hoy la renta agraria ha subido un 11 % . Hemos hecho un sector más competitivo. La estrategia de modernización pivota sobre los jóvenes y las mujeres.

-¿Qué actividades están llamadas a jugar un papel más relevante en el medio rural? 

-Ha habido una política que ha estado abandonada, y ha sido la forestal. Por eso aprobamos, con las comunidades, un plan de activación económica del sector, que moverá unos 2.000 millones hasta el 2020. Luego hay algo tremendamente importante: la decisión de digitalizar todo el territorio. Servirá para muchas actividades, pero sobre todo para cerrar la brecha entre el entorno rural y el urbano. Hoy nos comunican más las tecnologías que las infraestructuras clásicas.

-¿Recuerda la crisis láctea del 2015? ¿Cómo le explicamos a los ganaderos que el acuerdo que iba a salvarlos sigue sin cumplirse del todo?

-Fue un acuerdo importante. No se produjo en ningún país y, sin ninguna duda, sirvió para que la crisis en España fuera menos profunda. Con él, todos nos pusimos deberes. Quizás sea el ministerio el que va más adelantado en el cumplimiento de los suyos.

-El sector no lo cree así...

-Acordamos medidas de todo tipo. Regulamos y legislamos. Hoy no hay ningún sector más transparente que el lácteo: conocemos los precios de la distribución a la industria, y sabemos dónde se forma el valor.

-Los productores insisten en que esos precios no los conocen...

-No hay ninguna industria que cuente públicamente a cómo cobra, pero el ministerio sí lo conoce. Nosotros nos comprometimos a vigilar cualquier política comercial abusiva en el sector. Tanto es así, que han bajado las ofertas de leche de una manera drástica. Apenas la hay por debajo de 55 céntimos en los lineales de venta. Y cuando la hay, actuamos. Se investiga. Y lo hacemos a través de la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA). Cuando se detectan irregularidades, se sancionan. De las 922 multas impuestas, el 28 % fueron al sector lácteo. Pero hemos hecho más cosas.

«Cierran granjas, pero aumenta la producción un 5 %; sucede también en el resto de España»

-¿Por ejemplo?

-Acabamos de aprobar una bajada importante de impuestos para todo el sector, y negociamos con la UE un paquete de leche y fruta en las escuelas. Es decir, también trabajamos para favorecer la demanda. Sobre el acuerdo lácteo estamos en plena tramitación del decreto del etiquetado en origen. Es una norma técnica que hay que someter a consulta de la UE, lo que lleva su tiempo. Ahí también se ha avanzado. Dentro del paquete lácteo, somos el primer país que lo aprobamos en la UE y hoy toda la leche se vende con contrato y con precio, cosa que no todos los países de nuestro entorno han utilizado. Y ahora lo estamos revisando por el asunto de los primeros compradores. 

-¿Cree usted que la cadena de valor de la leche está ahora mejor preparada para afrontar una situación de mercado más adversa?

- Si nosotros vemos dónde estábamos antes de la crisis del 2015 y dónde estamos ahora, en nada se parece el sector lácteo. Dónde estábamos antes de la llegada de este Gobierno, y dónde estamos ahora, en nada se parece la situación. Por transparencia, por obligación de contratos y precio, por integración del sector. Todavía tenemos que seguir recorriendo un largo camino.

-¿Y no le preocupa que cada día se cierren granjas en España?

-Cierran explotaciones, sí, pero en cambio ha aumentado la producción un 5 %. La mayor parte de las explotaciones que abandonan es porque no tienen una continuidad. No hay relevo, pero eso sucede en toda España: la tendencia es a aumentar el tamaño medio de las granjas.

«No me veo en otro puesto, solo gestionando lo que tengo entre manos»

El Gobierno central vive su día a día en un contexto de marcada inestabilidad política, donde la negociación para sacar adelante las cuentas se ha convertido en un asunto prioritario.

-¿Qué es más fácil: negociar las cuotas pesqueras o cinco votos del PNV?

-Bueno, una negociación me toca a mí, y la otra, no. Nosotros somos un Gobierno que todo lo que se traduzca en mejorar el bienestar de los españoles nos merece toda nuestra dedicación. Y decía antes: nos merece toda nuestra dedicación la gran noche de diciembre en la cual nos jugamos todas las posibilidades de pesca del año siguiente. Por eso lo trabajamos durante todo el año, y nos merece toda nuestra atención tener unos presupuestos que permitan mejorar la vida de los españoles. Que permitan mejorar las pensiones que más hacen falta ser mejoradas, que nos permita volver a bajar el IRPF como ya hicimos en la legislatura pasada, que nos permita seguir haciendo inversiones importantes en Galicia, como los 30 millones del ministerio que vamos a invertir. Y podría seguir; con los seguros agrarios que benefician al sector o con la lucha contra incendios. Tener presupuestos es necesario para mejorar la vida de las personas.

-Usted sonó como ministra de Economía. ¿Se ve dentro de un año en una campaña electoral para optar a otro puesto fuera de Agricultura? Hay elecciones autonómicas, municipales...

-Yo me pregunto cómo alguien llega a aparecer en las quinielas cuando no se postula para nada. Esa es mi gran pregunta. Tengo la suerte y le estoy muy agradecida al presidente del Gobierno que me ha encomendado la responsabilidad de la política del sector primario y el medio ambiente que nos afecta a todos. Esa es una responsabilidad enorme. Yo soy una ministra a la que siempre le dicen que se cree lo suyo, Y estoy convencida del potencial de nuestro sector. Si le seguimos dando herramientas mejorarán las rentas del campo y el mar. Solamente me veo gestionando lo que hoy tengo entre manos, y haciéndolo de la mejor manera.

«Hoy se vive mejor de la pesca y de la agricultura que hace seis años» 

-¿Pierde músculo el sector pesquero? ¿Qué futuro tiene?

-El sector pesquero, como el agrario, mejoró la rentabilidad. Hoy se vive mejor de la pesca que hace seis años, igual que pasa en la agricultura. Es nuestra responsabilidad como Gobierno mejorar el nivel de vida de los pescadores y que una actividad tan dura esté bien recompensada. En el 2011, España tenía 141.000 toneladas de posibilidades de pesca, hoy estamos pescando 261.000... 

-Sí. Mayor producción, pero menos barcos, menos empleo...

-Mayor producción... Y mayor precio: 314 millones en el 2011, 490 para este año. Es el valor de las cuotas asignadas a España. 120.000 toneladas y 176 millones de euros más. Menos empleo y menos barcos, pero esa es la tendencia natural, en línea de las explotaciones ganaderas. Lo importante es que mantengamos la actividad pesquera y que esta sea rentable. Y eso lo hemos conseguido con el sector, haciéndonos todos responsables y haciendo de España un país que recupera su prestigio en pesca a nivel mundial, porque la gestión ha cambiado. En el 2011, cuando llegamos al Gobierno había una seria advertencia de la UE de cerrarnos las pesquerías por incumplimientos. Hoy, España tira de los demás países en la lucha contra la pesca ilegal. Toda una transformación en menos de seis años. Hoy pescamos más, con mayor rentabilidad y con más cuidado de nuestros caladeros.

-¿Ha acabado la reestructuración o siguen sobrando barcos?

-La gran reestructuración se ha hecho ya. De los 22.000 barcos que había en la adhesión de España ahora estamos en 9.500. Hay que seguir, pero ya no tanto,

-Con los barcos se van empleos...

-La pérdida de empleo se irá ganando en salario. La modernización de las embarcaciones hace que cada vez se necesiten menos manos.

-Sí, pero las pérdidas también vienen por la falta de cuotas. La agricultura no tiene limitada la producción, la pesca sí.

-Pero la cuota va aumentando. Igual que el sector ganadero se reestructura, el pesquero también. Los nuevos barcos tienen unas capacidades y unas condiciones más favorables. Y ese es nuestro objetivo: que agricultores, ganaderos y pescadores ganen más dinero por su esfuerzo y su trabajo. Ese argumento lo empleamos en la negociación de diciembre de los TAC (totales admisibles de capturas) y cuotas, como el del esfuerzo que hacemos para conseguir una mejor utilización de las cuotas que nos tocan.

-Los armadores aseguran que en ocho años se han quedado sin pescar un millón de toneladas y perdido 2.500 millones de euros.

-Trabajamos para que haya mejor consumo de muchas maneras: dando flexibilidad a las posibilidades de pesca en España y haciendo intercambios con otros países. El Gobierno se mueve para mejorar aún más los resultados de la gran negociación de diciembre.

-Esos cambios sirven cuando hay posibilidades que interesan a otro, pero ¿no convendría tener un sistema para aprovechar todos esos cupos sin pescar?

-En el 2012, cuando llegamos, la flota capturaba de media el 65 % de las posibilidades de pesca. Hoy estamos en un 80 % y queremos llegar al 100 %. Para nosotros es un objetivo avanzar en este aspecto porque es también un elemento de negociación ante la Comisión. Una de las cosas que hicimos al llegar fue poner fin a la pesca olímpica, que hundía el precio y las economías. Hay que hacer la mejor gestión de las cuotas y para eso estamos trabajando en una aplicación informática, para que el sector pesquero utilice las técnicas del siglo XXI y haga un control más efectivo sin pasarse de la cuota. Eso nos va a permitir apurar con más precisión los cupos que tenemos.

-El plan de gestión del Cantábrico, dos veces anulado por la Justicia y mil criticado...

-¿Ese que acabó con la pesca olímpica?

-Ese que trajo problemas por el reparto de cuotas y sus criterios.

-Fue anulado por cuestiones de forma, no de fondo, que están siendo subsanadas. En todo caso, en ningún momento se ha interrumpido la pesca. Con respecto al fondo, en ese momento, la negociación alcanzó un grado de acuerdo importante. Siempre dijimos que estábamos dispuestos a revisarlo si se alcanzaba un mayor consenso y para eso es importante disponer de buenos informes socioeconómicos, que hemos pedido a la Universidad de Cantabria y al Cetmar. Se analizará con el sector, pero cualquier decisión requiere estar respaldada y un acuerdo mayor al que en su día se alcanzó para llegar a estos criterios de reparto. Pero, en su conjunto, el sector ha salido beneficiado. La pesca olímpica restaba muchísimo valor a las capturas, incrementaba los costes y mermaba la renta de los pescadores.

«En el 2011 había una seria advertencia de la UE de cerrarnos las pesquerías por incumplimientos»

-Hay segmentos de flota, como el cerco, que no están de acuerdo y aseguran que ha traído empobrecimiento y desguaces.

-Una parte. No todo.

«Damos prioridad al sector pesquero en la negociación del 'brexit', y la UE también»

-¿Por qué España no es capaz de imponer a la flota portuguesa sus mismas reglas cuando faena en el mismo caladero?

-Hemos llegado a un acuerdo importante con Portugal, que dará estabilidad a la flota durante cinco años y que está en los últimos trámites. Nosotros no podemos entrar a decidir política laboral en otro país, y el sector en España tampoco quiere renunciar a los logros laborales conseguidos. Hay que compaginar esas dos circunstancias. Así que hemos acordado que no se pueda desembarcar la pesca hasta el martes. Es un avance. Se ha mejorado.

-¿Se modificará la normativa para eliminar diferencias?

-Eso se tratará en el marco de una comisión mixta.

-¿Si no se recupera en junio un 10 % la biomasa de sardina, se cerrará durante quince años?

-Quiero poner en valor la negociación del Gobierno, porque hace unos meses lo que se decía por todas partes es que íbamos a dejar de pescar sardina durante quince años. Hemos hecho un plan con Portugal y hoy podemos decir que el 1 de mayo se volverá a pescar sardina. Tenemos asignadas 14.600 toneladas para el conjunto, fraccionadas en dos períodos de 7.300 porque nos comprometimos con la UE a ir mejorando la situación. Los datos que vamos teniendo nos hacen ser optimistas y pensar que en junio se incrementará un 10 % la biomasa y se podrá seguir pescando.

«Bruselas tiene que asumir que, si no reacciona, va a causar un problema grave al sector»

-En materia de descartes se ha dejado todo para el final. ¿Cómo va a salir de esta la flota? ¿Morirá estrangulada?

-De nuevo tengo que hacer alusión a cuál era la propuesta de la Comisión y qué defendió este Gobierno en solitario porque nadie entendía el problema. Cañete peleó contra la Comisión y contra los Estados miembros y puso de manifiesto que la obligación de desembarque traería un problema real. Gracias a España, la política común de pesca incluyó una serie de flexibilidades y hoy el resto de los socios son conscientes de que ni siquiera eso es suficientes para evitar la parada de la flota por las especies de estrangulamiento. Seguimos dando la batalla, pero ya no en solitario, sino con otros seis países, para apremiar a la Comisión, que tiene que reaccionar, y tiene que hacerlo ya, porque el 2019 está a la vuelta de la esquina. En este mismo Consejo de Ministros mandaremos una señal a la Comisión de que, si no incrementa la flexibilidad, si no hace las modificaciones pertinentes serán responsables de una situación que España no desea y tratará de evitar a cualquier precio. La Comisión tiene que ser consciente de que, si no reacciona, va a causar un problema al conjunto del sector pesquero europeo en enero del 2019.

-¿En esa batería va la modificación de la estabilidad relativa o una posible moratoria?

-Lo de la estabilidad relativa es difícil. Trabajamos para que no se llegue a una situación de bloqueo.

-¿Y una moratoria?

-Eso obligaría a modificar el reglamento del Consejo y del Parlamento y es materialmente imposible ya por el calendario.

-¿Qué garantías tiene la pesca esta vez de que no va a ser moneda de cambio en las negociaciones?

-No lo va a ser, porque no hay cambio que hacer.

-¿Mercado por caladeros, quizá?

-De los asuntos a los que más atención dedicamos en la negociación del brexit es, sin duda, el sector pesquero. Y la UE también. El mercado fundamental del Reino Unido es España y eso lo queremos poner en valor en la negociación. Para nosotros el sector pesquero es prioritario y lo es también para la Comisión.

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