Marruecos, un peligroso polvorín para más de 1.400 empresas y casi 5.000 millones de inversión española

La amplia presencia española en su economía podrían irse al traste si perdura el conflicto

Cuartel general de Naturgy en Barcelona, aunque la sede oficial está en Madrid
Cuartel general de Naturgy en Barcelona, aunque la sede oficial está en Madrid

Redacción

La crisis de Ceuta irrumpe en un momento clave para el inicio de la recuperación mutua de dos economías con grandes lazos comerciales, tras el duro azote de la pandemia.

Preocupan y mucho en España las consecuencias comerciales y de freno a las inversiones en este conflicto en el país africano, en donde operan 1.455 empresas con capital español, y se mantiene un stock de inversión acumulada de más de 4.750 millones de euros, según los datos de la Office des Changes marroquí; mientras que los datos del ICEX contabilizaron en el 2019 (antes de la pandemia) más de 21.800 empresas españolas que exportaron a la economía marroquí por valor de 8.454 millones, un 2,7 % más que un año antes.

Más allá de estas cifras, hay mucho en juego para España en un país que ha anunciado más de 55.000 millones de euros en infraestructuras hasta el 2035, de los que 2.512 millones se invirtieron ya el año pasado en cuestiones como carreteras, ferrocarril o tratamiento de aguas, en los que participan numerosas empresas españolas de la talla de Indra, Ayesa, Copisa, Idom, Comsa, Ineco, Abengoa, Endesa o Naturgy.

Recuerdan fuentes del ICEX que las relaciones entre España y Marruecos se mantenían de forma «fluida» hasta el 2019, pese al freno en el flujo comercial que se estaba produciendo. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajó a Marruecos en noviembre del 2018 y en febrero del 2019 lo hicieron los reyes, acompañados por una amplia delegación económica y comercial dirigida por la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto. Se firmaron 11 acuerdos bilaterales

Pero toda esa actividad y la amplia presencia española en su economía podrían irse al traste en apenas unas semanas, hasta el punto de que, según fuentes cercanas al empresariado español con intereses en Marruecos «se teme un escenario de represalia, y que ellos ello conlleve un freno a las inversiones españolas en los grandes proyectos de infraestructuras y turismo que tiene en marcha este país».

Las mismas fuentes aseguran que algunos empresarios españoles con intereses en la zona ya han acudido a las instituciones españolas en busca de cobertura y ante el temor a una escalada de tensión que pueda poner a las empresas españolas en el objetivo de represalias.

Capital gallego de la automoción y el textil en el polo industrial de Tánger

La punta marroquí del estrecho de Gibraltar se ha convertido en una macroárea industrial y logística al servicio de multinacionales de los principales sectores que, en los últimos 20 años ha captado la inversión de una decena de empresas de capital gallego o vinculadas económicamente a la comunidad. La principal es la planta de Stellantis (antigua PSA) en Kenitra, que genera un tráfico directo con la automoción gallega a través del puerto de Vigo. En Tánger se instaló el grupo gallego Viza, hoy del grupo Magna, e Hispamoldes. Además, está el parque del textil (Ain Dalia, 1.300 hectáreas) que integra todo el proceso de confección, desde hilo y botones a perchas para colgar prendas, en donde se nutre en gran medida el sector gallego.

«Hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir», advierte la embajadora de Marruecos

La Voz

El Gobierno de Rabat llama  a consultas a su representante en España, poco después de que esta fuera convocada a la sede del ministerio de Exteriores

La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, ha asegurado hoy que en las relaciones entre países hay actos que tienen consecuencias, «y se tienen que asumir», en velada referencia a la decisión de España de prestar atención médica al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.

En declaraciones a Europa Press, antes de acudir a la convocatoria realizada por la ministra de Asuntos Exteriores , Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya, la embajadora de Marruecos ha insistido en que hay «actitudes que no se pueden aceptar». Ha añadido que las relaciones entre países vecinos y amigos se tiene que basar en «la confianza mutua, que se tiene que trabajar y nutrir».

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