Varios hosteleros destapan la realidad tras «Pesadilla en la cocina»: «Chicote pasó más tiempo en el bar de enfrente que en el nuestro»

P. V. LA VOZ

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El youtuber Pablo Cabezali ha acudido a algunos de los locales en los que ha intervenido el chef para indagar lo que no se ve en el programa: «Esa manera de trabajar no la aguanta nadie»

15 ene 2024 . Actualizado a las 16:55 h.

Participar en Pesadilla en la cocina, el docurreality presentado por el cocinero Alberto Chicote, puede ser una oportunidad de hacer resurgir el negocio o una verdadera maldición para el hostelero. No en vano, la gran mayoría de los locales en los que interviene el popular chef acaban cerrando tras su paso por el programa de televisión. En algunos casos, hay razones suficientes que justifican el fin de esos negocios de hostelería, pero, ¿es real lo que se ve en la pequeña pantalla o hay más manipulación y exageración que otra cosa? El youtuber Pablo Cabezali, que opera bajo la cuenta Cenando con Pablo, se ha decidido a responder a esa duda acudiendo a algunos de los restaurantes en los que el programa de Atresmedia tomó cartas en el asunto y que todavía siguen abiertos. Han sido los propios protagonistas los que han revelado cuál es la realidad que se esconde tras el popular programa de televisión.

«Mientras estuvieron grabando aquí, no nos funcionó Internet»

A ningún participante de Pesadilla en la cocina le sorprende que los miembros del programa creen algunas situaciones para desatar una mayor tensión entre los empleados. Pero, en algunos casos, sospechan de prácticas muy poco éticas para conseguirlo. Entre los casos más curiosos está el que revela Lourdes, del restaurante Los 5 sentidos. «Nosotros funcionamos por medio de una PDA, pero de repente, te ponen ahí un camión, y ya no funciona la PDA ni internet», dice, y sus compañeros de trabajo asienten cuando ella asegura: «Te ponen un inhibidor de frecuencia, estoy convencida». Hay otro dato que parece darles la razón. «Fue irse ellos, y empezar a funcionar internet de nuevo», comenta. La razón para hacer esto está clara: «Los del programa prefieren que trabajemos con comandas».

Así es como empieza la manipulación de los flujos de trabajo por parte de los miembros del programa, según sospechan quienes participaron. «De repente, me venían notas duplicadas, me quitaban comandas, otras no las metían; te dabas la vuelta y te ponían cinco encima», lamenta Lourdes, que considera que la frustración resultante es la razón por la que los trabajadores se atoran y se desquician en un trabajo que llevan haciendo rutinariamente décadas. «No éramos capaces de sacar 30 clientes, cuando normalmente yo doy de comer aquí en el fin de semana a más de 200 personas».

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Visitando Restaurantes de Pesadilla en la Cocina de Alberto Chicote - esto es lo que encontré en Los 5 Sentidos, el último capitulo de la Temporada 8 donde Chicote viajó a Coslada a salvar ese Restaurante. Video completo ya en el canal 🫶🏼 #chicote #albertochicote #pesadillaenlacocina

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No solo eso. A pesar de que el programa se las apaña para llenar de golpe el restaurante y tensar así al máximo el trabajo, desde el programa tampoco les dejan reforzar la plantilla como harían en esas ocasiones. «Solo nos dejaron meter una persona más en la cocina, porque yo me planté», revela Lourdes, «pero no pudimos llamar a los camareros que suelo avisar los días que se prevé mucha clientela».

Lo mismo les sucedió a los dueños de La Bámbola. «Cuando hay mucha gente en el restaurante, llamo a mi hija para que me ayude con las pizzas», dice María José, «pero el programa no me dejó, aunque mi hija estaba allí mismo, en un armario». Y, seguramente no por casualidad, conociendo los redactores de Pesadilla en la cocina ese hándicap, a la mayoría de los clientes, «que son figurantes del programa», les dio por pedir pizza precisamente ese día. «Por eso se me escucha gritar: "que no hay pizza"», revela la dueña del local. «Es que esa manera de trabajar no la aguanta nadie», dice su marido, José, que reconoce que «la grabación fue dura de verdad; fueron muchas horas y con muchísima presión».

Coincide en ello un cliente del restaurante Tigris de Alcorcón, que estuvo en el programa como cliente, y también acudieron otros amigos. «Los del programa les decían que protestasen y montasen algún pollo», desvela. Algo que cuadra con lo que pasó en La Fortaleza, en Humanes. «Hacen, a posta, que los clientes cambien varias veces de opinión, y llega un momento que saltas y te enfadas», reconoce su dueño, Óscar. «Llega un momento en el que te das cuenta de que da igual que corras más o lo hagas mejor, porque va a ser un desastre igualmente; por eso dices: "pues vamos a jugar"».

«No hay está guionizado, pero tampoco todo es real»

La mayoría de los restaurantes a los que ha acudido el youtuber, sin embargo, coinciden en que el programa no está guionizado y que las reacciones de los trabajadores y dueños del restaurante son genuinas. Aún así, reconocen que detrás de cada uno de los miembros del servicio del restaurante «hay un redactor», que, después de muchas entrevistas con los implicados, conoce a la perfección la personalidad y los pormenores de la vida de cada uno de ellos. Por ello, aprovechan ciertas situaciones, muchas veces creadas por los miembros del programa, para dar indicaciones o manipular lo que está pasando y así conseguir la reacción adecuada. En el caso del matrimonio que lleva La Fortaleza de Humanes, allí acudieron unos psicólogos que los separaron y «sacaron petróleo», coinciden María Jesús y José, «sacaron todos los trapos sucios [de la relación]».

Con toda la información personal, sus filias y fobias, sus relaciones personales y sus rencillas, los miembros del programa van estableciendo, y forzando, unas dinámicas para desequilibrar a los trabajadores de los negocios. 

«Yo el primer día me tomé un Lexatin para estar tranquila, porque dije: "a mí no me van a pillar"», asegura Lourdes, empleada del restaurante Los Cinco Sentidos, de Coslada, «pero los redactores me cogieron y me dijeron: "Lourdes, hoy has estado muy tranquila, y tú no eres así"». La aclaración de los miembros del programa vino acompañada de una amenaza velada: «Hoy es la última grabación antes de la reforma», le dijeron a la empleada, «y si no hay chicha, no hay reforma».

Los participantes son conscientes en todo momento de esa circunstancia. Es televisión y, como tal, se busca tener audiencia. Es algo que queda claro desde la propia firma del contrato. «Claro, tienen que tener su espectáculo», dice María Jesús, de La Fortaleza, «sabíamos lo que estábamos haciendo».

Aunque no hay un guion como tal, en muchas ocasiones algunos sí desvelan que tienen indicaciones por parte de los redactores que tienen asignados. «Es una de las cosas en las que el programa sí que me defraudó un poquito», asegura Óscar, de La Fortaleza de Humanes, que revela que en su restaurante todo iba bien durante la grabación del programa justo hasta el momento en el que apareció el propio Chicote. «Cuando llegó por la puerta, me dijeron que no podía ir tan rápido a la hora de servir a la gente, que tenía que parar un poquito», manifiesta el dueño del local, «para que haya un poco de caos». «Lo de "rompe un plato" y "grita" sí que me lo dijeron, y por eso se me ve tirar un plato en el contenedor», confiesa decepcionado, aunque también es comprensivo en que forma parte del espectáculo televisivo: «Es lógico, si no, no tiene sentido».

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“Pesadilla en la Cocina me defraudó” “Hubo guión en el programa” Cosas que me cuenta Oscar, dueño de La Fortaleza en Humanes, Restaurante que salió en Pesadilla en la Cocina de Alberto Chicote en esta última temporada #chicote #albertochicote #pesadillaenlacocina

♬ Pesadilla en la Cocina - Adolfo Viguera

Una de las escenas más típicas en muchos programas de Pesadilla en la cocina sucede cuando el dueño o el camarero, en pleno caos de comandas perdidas, repetidas o quejas de los clientes, se va por la puerta del restaurante y Chicote sale a calmarlo. Una escena recurrente que sí responde a las indicaciones del programa, según indican varios de los protagonistas. «A Quique le dijeron que saliera fuera y que hiciera que se iba, para que Chicote fuera detrás», comenta Lourdes, de Los Cinco sentidos. Una experiencia muy parecida a la que cuenta Walter, propietario de La Taberneta. «A mí me dijeron: "Walter, te tienes que venir arriba, porque si no, este programa no lo mira nadie"», asegura, «por eso tiro todo y salgo corriendo, hasta que Chicote viene detrás». Y es entonces cuando los miembros del programa aprovechan esos momentos para crear aún más caos y desconcierto entre el resto de miembros de la plantilla. «A mí de repente me dijeron que él se había ido del restaurante, y yo no entendía nada», confiesa Ana, la pareja de Walter, «y cuando salí me lo encontré [a su pareja] en el coche riéndose».

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Guión en Pesadilla en la Cocina de #chicote #albertochicote #pesadillaenlacocina

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«Te piden las llaves del local y te dicen: "Desaparece"»

Entre las mayores críticas que tiene y ha tenido siempre Pesadilla en la cocina ha sido en la manipulación de los espacios. La aparición de manchas de grasa, suciedad, bichos o incluso ratas que aparecen en el local y que, según han denunciado durante años muchos propietarios, no estaban allí antes de la llegada de los miembros del programa. Según coinciden la mayoría de los entrevistados por el youtuber, los trabajadores de la productora llegan el domingo y se quedan con las llaves del local para preparar, en teoría, el cableado y el sistema de cámaras y micrófonos para grabar los movimientos de los trabajadores y de Chicote. «Te dicen: "Desaparece"», desvela Ana, de La Taberneta, «y tú ya no vuelves a ver el restaurante».

Muchos de ellos, aunque no tienen pruebas, sospechan que es en ese momento cuando, en algunos programas, aprovechan para incluir cosas que nunca habían estado allí. «Nos habían dejado una cesta de fruta toda llena de gusanos debajo de un mueble», asegura rotunda Sole, propietaria del restaurante El Zamora, «y yo les dije: "Si esto se emite, voy a tomar medidas"; y efectivamente no se emitió».

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“Pesadilla en la Cocina es todo un guión” me cuenta Sole, del Restaurante El Zamora #chicote #albertochicote #pesadillaenlacocina #elzamora #restaurantes

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Además, también revelan que los miembros del programa inciden en que no hagan una limpieza profunda antes de la grabación. «Nos dijeron que dejáramos sin limpiar el restaurante cinco días», comenta Walter, de La Taberneta, «y también que dejáramos abierto y funcionando un congelador que estaba vacío, por eso se llena todo de hielo». Además, también acude con el equipo «un maquillador de ingredientes», que, según él, simuló con cera rallada suciedad en la encimera y que también habría usado miga de pan quemada pegada a la campana de la cocina para simular chapapotes de grasa. «Hay un momento en nuestro programa», dice su compañera Ana, «que cogió una caja de ajos de encima de la nevera y sacó de dentro el desatascador del baño. En ese momento dije: "Es un cabronazo", porque ese desatascador estaba debajo del lavabo, y la caja era solo una caja, en la que no había ni un triste ajo».

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La suciedad en Pesadilla en la Cocina #chicote #albertochicote #pesadillaenlacocina

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Otros participantes no coinciden en esta valoración y niegan que el programa haya hecho esas estrategias poco éticas. «Estoy convencida de que quien quiere de verdad luchar por su negocio no consiente determinado tipo de cosas en su cocina, porque eso te hace perder la credibilidad totalmente», asegura Lourdes, de Los Cinco Sentidos, «seguramente sea gente que lo que quiere es dejar el negocio, que le hagan una reforma y traspasarlo, y por eso permiten esas cosas. Pero yo, cucarachas en el suelo, o el chapapote, eso sí que no».

Tanto las propietarias de La Bámbola como de La Madrina concuerdan con esta visión. «Creo que ellos miran cómo es la situación de cada uno, y si ven que la cocina está impoluta, no usan esa estrategia, porque saben que no lo vamos a permitir», dice María José, que además no entiende cómo puede ser que, sabiendo que va a venir un programa a grabar, algunos no limpian a fondo antes. «Aunque me dijeran que no limpiáramos días antes, no les haría caso», manifiesta rotunda.

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Participantes de Pesadilla en la Cocina opinan de Alberto Chicote #pesadillaenlacocina #chicote #albertochicote

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«Chicote pasó más tiempo en el bar de enfrente que en el nuestro»

Aunque alguno de los entrevistados habla bien del cocinero que protagoniza Pesadilla en la cocina, y lo considera un hombre cercano y cariñoso, la mayoría reconocen que su relación con el chef es anecdótica, ya que él pasa muy poco tiempo con ellos, y que llega solo para los momentos de grabación, sin conocer la realidad del local ni a los dueños o empleados. «Es majo, pero hace su papel», dice Lourdes, de Los Cinco Sentidos, «pero en los descansos e la grabación se iba; pasó más tiempo en el bar de enfrente que en el nuestro», reconoce. Y en ello coincide también la hija de la dueña del restaurante La Madrina: «No está durante toda la grabación; viene solo un determinado tiempo».

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El Restaurante Chiringuito El Cubano tras Pesadilla en la Cocina de Alberto Chicote #pesadillaenlacocina #chicote #albertochicote

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Algunos otros son especialmente duros con el cocinero. «Él no quiere hablar con nadie», asegura Ana, de La Taberneta, «y desde luego no derrocha amabilidad».

Los dueños de La Bámbola también coinciden en esta valoración sobre el popular cocinero, que creen que en Pesadilla en la cocina es simplemente un personaje. «Ni es como sale en la tele ni es simpático», cuenta María Jesús, «es una persona normal que actúa, que hace un papel; no es Chicote».

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¿Por qué abandonó Chicote el programa de El Zamora? #pesadillaenlacocina #albertochicote #chicote

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Lo que sí reconocen es que los enfrentamientos con Alberto Chicote son siempre reales, fruto de la enorme presión que hay en esos momentos en la cocina. En los momentos en los que aparece, el cocinero es un elemento de gran tensión, ya que, pese a no conocer para nada las dinámicas del servicio, ni las relaciones entre los miembros del restaurante, «de repente llega y opina de cómo llevas el negocio y te hace cambiar las cosas y la forma de trabajar», asegura la dueña de La Madrina, «eso aumenta la rabia, porque ¿quién eres tú para decirme eso?»

«No te puedes echar atrás, porque nos costaría un dineral»

La mayoría reconocen que la experiencia de la grabación de Pesadilla en la cocina está entre los peores momentos profesionales de su vida. «Durante el rodaje lo pasamos tan mal que nos arrepentimos», lamenta José, del restaurante La Bámbola, algo en lo que su mujer María Jesús le da la razón por completo: «Lo pasé muy mal, la grabación fue dura de verdad».

Entonces, ¿por qué no rompieron su contrato? «Nos costaría un dineral», confiesa José, que revela que la penalización supone pagar «todos los gastos en los que incurrieron por venir a grabar hasta la fecha de la rescisión. Imagínate, 50 tíos en un hotel, tráilers, etc.». Decenas de miles de euros. En otro restaurante, aseguran que en el contrato se hablaba de unos 23.000 euros de multa por acabar unilateralmente el contrato, que, además, son entre 10 y 12 hojas «de letra minúscula».

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Sirvió para algo salir en PESADILLA EN LA COCINA de ALBERTO CHICOTE? #pesadillaenlacocina #chicote #albertochicote

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Aún así, no todo fue malo. José, de La Bámbola, confiesa que por lo único por lo que repetiría es por lo que supuso para ellos salir en Pesadilla en la cocina. «Esa publicidad no tiene precio», destaca, antes de reconocer que, justo después de la emisión de su programa, «el teléfono se vino abajo». Incide, además, en que lo que tiene importancia es su emisión, y no la estrategia de negocio que les plantea Chicote. «Lo que nos ha ayudado ha sido salir en la tele, no la reforma ni la carta de Chicote».

Su mujer, aunque considera que fue uno de los momentos más duros de su vida, dice que solo repetiría por una razón: «Lo volvería a hacer porque me trajeron a Merche», dice con una sonrisa la protagonista de uno de los programas más recordados y virales de Pesadilla en la cocina, que en un momento de tensión puso a todo volumen el Abre tu mente de la cantante gaditana ante la estupefacción de Chicote.

«No hacen una reforma, solo vienen unos decoradores»

Si hay algo que también critican los participantes en Pesadilla en la cocina es, precisamente, la razón de su participación en el programa: la prometida reforma del local. La mayoría se quejan de que nunca hay tal reforma. «La hacen en unas 24 horas, desde el miércoles por la tarde al jueves por la noche, y los que la hacen son decoradores», desvelan.

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No les gustó la reforma de Alberto Chicote y el equipo de Pesadilla en la Cocina… Temporada 8 - Restaurante Los Cinco Sentidos en Coslada, Madrid #chicote #albertochicote #pesadillaenlacocina

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Según los afectados, el resultado solo obedece a aparecer bonito en la televisión, pero los materiales se deterioran en cuestión de meses, y algunas partes ni siquiera las dejan acabadas. «Nos dejaron un cubo de pintura y una brocha para que termináramos de pintar nosotros en una parte que no estaba lista», dicen los dueños de La Taberneta.