Óscar Puente, en el Congreso: «Estamos dispuestos a aumentar el gasto en mantenimiento del ferrocarril»

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

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Óscar Puente, en una comparecencia en la Comisión de Transportes del Congreso
Óscar Puente, en una comparecencia en la Comisión de Transportes del Congreso Rodrigo Jiménez | EFE

El ministro sigue sin dar una fecha para restablecer el servicio ferroviario en la línea de Adamuz y alega que los trabajos se ven ahora afectados por el mal tiempo. El PP reclama su renuncia en su segunda comparecencia parlamentaria por los accidentes ferroviarios: «Coja su ego y su soberbia y dimita»

04 feb 2026 . Actualizado a las 13:03 h.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, volvió a comparecer este martes en sede parlamentaria, tras su paso la semana pasada por el Senado, para dar explicaciones sobre el accidente de Adamuz, que causó 46 víctimas mortales tras el descarrilamiento de un tren de Iryo contra el que impactó un Alvia, y también del de Gelida (Barcelona), donde murió un maquinista tras impactar su tren contra un muro. Esta vez lo hizo a petición propia ante la Comisión de Transportes del Congreso de los Diputados donde, en líneas generales, se ciñó a relatar las acciones llevadas a cabo por el ADIF en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, donde se produjo el siniestro, pero evitando el relato pormenorizado de sus primeras comparecencias de prensa. Puente quiso comenzar con asuntos que suscitaron más polémica, y explicó que la circulación en la línea se interrumpió de forma prácticamente instantánea tras el accidente, pues la zona se quedó sin alimentación eléctrica. También insistió en que en el centro de control del ADIF se conocía desde el principio que había dos trenes implicados. Por primera vez, en su posterior réplica a los grupos de la comisión, se mostró dispuesto a aumentar el gasto en mantenimiento de la red ferroviaria.

Las comprobaciones de las soldaduras, aseguró, dieron resultado positivo, y la última inspección en la zona de Adamuz tuvo lugar el 7 de enero, precisamente para comprobar los desvíos instalados en la reforma parcial del corredor de alta velocidad. En uno de ellos, especialmente en su soldadura con el carril viejo, es donde se centran de forma preliminar las pesquisas de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). Pero esa revisión no arrojó ningún dato preocupante. También detalló que hay alteraciones en el registro de los dos trenes que precedieron al Iryo, pero aseguró que no sobrepasaban los umbrales de alerta.

La diputada del PNV Nerea Rentería fue la primera en recriminar al ministro que ya no es el momento de hacer un relato de los hechos, «sino de saber qué ha fallado en el sistema ferroviario», mientras que el representante de Junts, Isidre Gavin i Valls, le pidió que se deje construir líneas de alta velocidad «altamente deficitarias» y se invierta en «mantenimiento y fiabilidad». Y fue el primero en pedir la dimisión del ministro, especialmente por la situación ferroviaria en Cataluña. «¿Cuántas horas de su vida han perdido los ciudadanos de Cataluña esperando a trenes que no llegan?», le preguntó la diputada de ERC Inés Granollers. Por su parte, el representante de Sumar, Fèlix Alonso, resaltó las diferencias con la gestión del PP del accidente de Angrois, «sobre todo en transparencia». Aunque describió la situación en Cataluña como «insostenible».

La tensión en la Comisión de Transportes aumentó con la intervención de los parlamentarios de Vox y del PP. «¿Ha dormido bien esta semana ministro?, porque 47 personas ya no despertarán más», le espetó la diputada de Vox Carina Mejías al inicio de su intervención. «Ha colapsado todo el sistema a la vez», añadió, para culpar al ministro del «desastre» en la red ferroviaria. «Duerma poco o mucho siempre cumplo con mi deber», le respondió después el ministro. «Siempre tienen a alguien con el que escudar su culpa», dijo Mejías, que le reprochó que se riera de los maquinistas con aquello del «suflé emocional». «Este colapso es responsabilidad suya, ya no cuela que le eche la culpa a gobiernos anteriores», concluyó la parlamentaria de la formación de Abascal, que ve en la situación ferroviaria del país «la corrupción generalizada en el Ministerio de Transportes, donde se amañaban contratos. La corrupción mata». «Marcharse -añadió- es la única cosa decente que puede hacer».

Héctor Palencia, del PP, recordó que los trabajadores de Renfe y del ADIF pidieron su dimisión frente al Ministerio de Transportes. «¿Entiende ahora por qué fue reprobado? Hoy sigue de ministro porque Sánchez le necesita para resistir», dijo, mientras que le reprochó que pidiera perdón a los usuarios de Rodalies y no a las víctimas del accidente de Adamuz. «Actuó de forma negligente», le espetó, ignorando todas las señales e incidencias que desembocaron en el «caos ferroviario». «Todo el mundo le tiene manía. Su foto debería aparecer en el diccionario al lado de la palabra bulo», afirmó, mientras le acusaba de vender billetes a precio de alta velocidad «cuando no puede garantizar la calidad del servicio». «Hay que hacer más auscultaciones. ¿Por qué sigue sin informar sobre las que se hicieron con ultrasonidos?», insistió, mientras acusó al ministro de mentir al decir que la mayoría de los materiales en la vía eran nuevos, «y eran de 1989». «Mintió para poner en duda que el problema estaba en la infraestructura», finalizó, mientras le invitó a dimitir. «Coja su ego y su soberbia y dimita».

Óscar Puente, en su turno de réplica, recriminó a PP y Vox que sepan quién es el responsable sin que se haya determinado la causa del accidente de forma fehaciente. Aseguró que negociarán con los sindicatos para evitar las jornadas de huelga del 9, 10 y 11 de febrero y negó que los sindicatos pidieran su dimisión, como dijo Héctor Palencia (PP). «No he sido un gran fan de la liberalización, pero es el marco de juego en el que estamos, y la liberalización no está detrás del accidente», dijo sobre las dudas de Podemos respecto a este proceso, previsto por las directivas de la UE. «Estamos dispuestos a aumentar el gasto de mantenimiento, porque redunda en la seguridad», admitió,  aunque insistió en que la situación de España en este punto es homologable a la de los países con una red ferroviaria amplia. Sobre las roturas de carril, «parece posible que no responden a un incumplimiento de los controles y sí a causas que ahora son indetectables», dijo, y que hay grupos de investigación de la Agencia Ferroviaria de la UE para determinar por qué se producen esas roturas.

Pese a todo, el ministro de Transportes se mostró dispuesto a completar la red de alta velocidad «porque mejorará mucho nuestro país», sin olvidar las inversiones en las vías convencionales. «En materia de bulos es muy difícil distinguir entre Vox y el PP», dijo sobre la supuesta advertencia de Bruselas sobre el mal estado de la línea Madrid-Sevilla. También negó haber pedido silencio a las empresas que participaron en las obras de Adamuz. Al revés, Puente se mostró favorable a que expliquen su papel en el proyecto. «No les voy a pedir el mismo trato que le dieron a Ana Pastor después del accidente de Angrois, con 80 muertos. Aquello fue una sesión de sauna y masaje», dio, pese a que la entonces ministra de Fomento admitió que una baliza inexistente habría evitado el accidente. El ministro cree que en este caso, cuya sentencia firme se hizo pública hace unos días, «se puso el reglamento de circulación por encima del sentido común». También acusó al PP de sacar de contexto el informe sobre los riesgos de la intervención en la vía de Adamuz.

«No se trata de poner precio al dolor», dijo antes de la réplica Óscar Puente sobre los adelantos de las ayudas a las víctimas que ha aprobado el Gobierno, sino de evitar que las víctimas «sumen a su dolor el desamparo institucional». Puente habla en todo momento de una fractura de carril previa al paso del tren Iryo como hipótesis principal de las investigaciones de la CIAF, con la que asegura que están colaborando remitiéndoles toda la información que necesitan, al igual que al juzgado de Montoro (Córdoba) que abrió las diligencias previas. También se refirió a los trabajos para recuperar las circulaciones en la vía, que se han visto demorados por las condiciones meteorológicas, por lo que no dio una fecha para volver a la normalidad en la línea. Además, será necesario realizar inspecciones antes de restablecer el tráfico ferroviario. «Los afectados tienen derecho a saber la verdad», admitió el ministro en su primer turno de comparecencia.

Efectivamente, Óscar Puente pidió disculpas a los usuarios de Rodalies (las cercanías catalanas) por las continuas incidencias, pero lo atribuyó a un plan de inversiones que debería haberse puesto en marcha entre el 2008 y el 2015 y del que finalmente solo se ejecutó un 10 %. «En la actualidad las incidencias no tienen nada que ver con las que había en el 2016, las actuales son por un exceso de obras», dijo, en referencia a las inversiones que están siendo ejecutadas en una red que transcurre en buena medida «en trinchera» y que, por lo tanto, es muy sensible al efecto de las lluvias continuas. «Ahora no hay abandono en Rodalies», concluyó, aunque se refirió a lo que está sucediendo en Cataluña como «una tormenta perfecta», a la que se suma la «postura exigente» de los maquinistas tras la muerte de varios compañeros. «Tenemos muchas líneas cortadas porque hemos priorizado la seguridad», añadió. A todo esto se suman los problemas con el software de gestión de circulación suministrado recientemente por Siemens, empresa de la que espera «explicaciones sobre lo sucedido». La recuperación de los servicios, aseguró, será gradual.

El ministro insistió en que en los dos años que ha estado como ministro se han invertido más de 1.200 millones de euros en Rodalies, mientras que acusó a los gobiernos del PP de «abandonar la red catalana durante años». «Lo que hacemos ahora es lo opuesto a la parálisis», remachó, mientras que acusó a los populares de «no comprar ni un solo tren para Rodalies» cuando gobernaron, lo que implica que la flota cada vez está más envejecida. «Esto no es ideología. Es física», abundó. Sin embargo, aseguró que su ministerio no puede «caer en la complacencia», por lo que anunció 1.700 millones más para obras en la red de cercanías catalanas hasta el 2030, por lo que serían más de 8.000 millones los que se invertirán en esta década. «Hay esperanza de que se supere esta situación y se cambie», anunció Puente, aunque admitió que los resultados de estos trabajos «tardarán en verse».