El Gobierno descarta apoyar la oficialidad en esta legislatura

Guillermo Martínez insiste en que se ceñirán al programa electoral minimiza la opinión del consejero de Educación «como filólogo»

Guillermo Martínez
Guillermo Martínez

Redacción

A pesar de que el dictamen de la comisión de estudio sobre la situación del asturiano, y que llevará de forma inminente su debate a la Junta General, tendrá entre sus conclusiones una apuesta clara por la oficialidad, el Ejecutivo no se moverá una coma del mantenimiento de los contenidos del programa electoral. Uno que «incluye su protección y su promoción pero no la oficialidad», destacó el portavoz del Gobierno, Guillermo Martínez, quien respecto a la posibilidad de que el grupo socialista sí incluya esta propuesta en su programa la próxima legislatura, emplazó a los medios a preguntarle a la Federación Socialista Asturiana (FSA).

Respecto a las manifestaciones, a título personal, del consejero de Educación, Genaro Alonso, señalando que el «modelo más conveniente» para el asturiano sería su reconocimiento oficial, Martínez señaló en que «lo que es relevante es su posición como consejero y no como filologo» y insistió en que «el contrato con los ciudadanos», en referencia al programa electoral, que ata al Gobierno no incluye la oficialidad y «nuestra postura es clara y nítida».

En el último congreso de la FSA se aprobó una enmienda a favor del reconocimiento de la oficialidad, un cambio histórico respecto a la posición tradicional del socialismo asturiano respecto a la llingua. Pese a todo, y después de que el Gobierno resaltara en una primera ocasión que su intención en esta legislatura era ceñirse a los compromisos del programa electoral con que concurrió a los comicios, ya el nuevo secretario general, Adrián Barbón, indicó que veía «muy difícil» que la medida pudiera adelantarse.  

Sin embargo, la diputada de IU Concha Masa, que preside la comisión sobre la situación del asturiano en el parlamento, urgió a comienzo de esta semana a los socialistas a definirse y afirmó que, aunque esta discusión era un «asunto interno» del PSOE, sería necesario que el cambio en el partido tuviera «reflejo» en el grupo parlamentario.   

El debate político en torno al asturiano está especialmente encendido en las últimas semanas después de que el Ayuntamiento de Oviedo aprobara reconocer la topominia tradicional de Uviéu, lo que motivó fuertes protestas del grupo del PP local, con declaraciones del concejal y exalcalde la ciudad, Agustín Iglesias Caunedo, en las que calificaba al actual regidor, Wenceslao López, como «Puigdemont asturiano». También la presidenta del PP asturiano, Mercedes Fernández, afirmó que reconocer la oficialidad podría hacer que la comunidad termine «como Cataluña» y aseguró que hablaba más asturiano que algunos diputados de IU, como la propia Masa o el portavoz parlamentario de la coalición, Gaspar Llamazares, porque ambos nacieron fuera de Asturias.

La ley de Poe del «antibablismo»

L. Ordóñez

La cuenta real y la parodia del movimiento contra la oficialidad en Twitter compiten en la extravagancia de sus argumentos

También internet tiene sus leyes. Una de ellas, la Ley de Poe, (no relacionada con el escritor gótico del siglo XIX) establece que «en la ausencia de un guiño o indicación que lo aclare, es difícil o imposible distinguir entre una postura ideológica extrema y la parodia de esa misma postura cuando se argumenta en foros de internet». Ocurre que en las últimas semanas, después de que el último congreso de la Federación Socialista Asturiana aprobara una enmienda para dar respaldo futuro a la oficialidad de la llingua, y con los círculos más conservadores de la capital encendidos por el anuncio del gobierno municipal de reconocer la toponomia tradicional de Uviéu, se creó en redes sociales, pero singularmente en Twitter una cuenta del «Movimiento social contra la cooficialidad del bable y en defensa de la libertad lingüística» a la que siguió el nacimiento casi instantáneo de la parodia Contra la Oficialidad. Pero, ¿es posible distinguirlas?

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