Todos los animales que quiere cazar Foro

La formación ha planteado que se pueda levantar la veda contra el urogallo, de los lobos, de nutrias, garzas y cormoranes


Redaccion

Hay en Asturias un conflicto entre conservadores y conservacionistas a la hora de afrontar la gestión de los recursos naturales y la convivencia entre la fauna y el paisanaje. El más recurrente gira entorno al lobo, con una polémica intermitente, muy virulenta en ocasiones, entre ganaderos y ecologistas, por ser un animales que se encuentra entre los pilares de la protección de especies amenazados y también el que de forma más evidente por ser un depredador, afecta a las cabañas ganaderas. Hay también un punto de vista que aboga porque el modelo más afectivo para garantizar la pervivencia de una especie es precisamente favorecer que se la pueda cazar, es una teoría defendida de forma constante por Foro Asturias y que ha tenido su reflejo en múltiples iniciativas parlamentarias.

Uno de los objetivos es el urogallo, una de las especies más amenazadas de España, ni siquiera hay un consenso exacto sobre cuál es el número de ejemplares que permanecen vivos en el entorno de la cordillera Cantábrica (se cifra entre 200 y 300 los machos del ave en la zona pero las observaciones basadas en muestreos llevados a cabo en los cantaderos revelan una situación «claramente regresiva», tanto que de una proporción del 55,3% en los muestreos de 1982, que llegaron al 74% entre 1995 y 2001, se ha llegado a la raquítica cifra del 12,77% en 2016). A mediados de año, el diputado de Foro en el Congreso, Isidro Martínez Oblanca, dirigió una pregunta escrita al Ejecutivo central en la que reclamaba una «autocrítica» por los escasos rendimientos del proyecto Life+ y en el que afirma que «el fracaso en la conservación del urogallo cantábrico comenzó en 1979 con la veda total de su caza». Afirma que entonces se culpó a los cazadores de la mengua drástica de ejemplares pero que con el tiempo siguen bajando «y ahora a quien se echa la culpa es al cambio climático y a seguir cobrando» ya que, a su juicio, hay un interés en la búsqueda de subvenciones. En este sentido, Oblanca insiste en que el Gobierno debería replantear las ayudas permitiendo una «experiencia piloto» donde «la caza del urogallo esté permitida y controlada mediante cupos».

En su respuesta, el Ejecutivo Central recuerda que la gestión del medio natural es de competencia autonómica que además el urogallo es una especie protegida por normativa europea lo que una experiencia «piloto» como la planteada por Foro contravendría la norma comunitaria y sería «imposible con el actual marco normativo».

Meses después, Foro planteó exactamente la misma propuesta en el parlamento asturiano, en esta ocasión de la mano de la diputada autonómica Carmen Fernández, y que reclamó de nuevo la posibilidad de autorizar la caza «controlada» del animal, con «cupos rigurosamente proporcionales al censo registrado» como un medio para que se garantice «su cuidado», se estimule «su protección y conservación» lo que redundaría, a su juicio, en la creación «de empleo en las zonas afectadas». A su juicio, la prohibición de la caza del urogallo a finales de los años 70 llegó a provocar que «empezaron a proliferar libremente los depredadores» tales como «zorros, jinetas, garduñas, jabalíes». También el gobierno asturiano, descartó entonces esta propuesta por ser contraria a toda la normativa medioambiental.

Lo cierto es que la reivindicación de cazar urogallos y otras especies en extinción es una viejo anhelo del fundador de Foro Asturias, Francisco Álvarez Cascos, gran aficionado a la caza y también a la pesca. Parte de estos argumentos ya los avanzaba en una entrevista concedida en 2011 a la revista «Caza y safaris», en la que aseguraba que la caza es positiva para la recuperación de especies «como pueden ser el oso, el lince o el urogallo», insiste que en el caso del ave su población a menguado desde que se prohibió su caza y que «con el oso ocurre algo parecido». «Ahora mismo --asegura-- no existe mejor herramienta de gestión y conservación que la caza».

Nadie se ha atrevido realmente a promover en Asturias en voz alta que se permita cazar osos. Pero sí se ha repetido y de forma insistente a lo largo del último año que se haga lo propio con el lobo. La administración asturiana permite batidas esporádicas (largamente reclamadas por los ganaderos y que han sido llevadas a los tribunales, que las avalaron, por parte de organizaciones ecologistas». A lo que se ha resistido el Ejecutivo socialista es a reconocer al lobo como especia cinegética, una reclamación constante tanto de Foro Asturias como del Partido Popular. A comienzos del pasado mes de diciembre, Carmen Fernández afirmó que «no se puede trasmitir la idea de que el lobo es una especie en peligro de extinción cuando en realidad no es así, ya que ni la situación real de la especie en Asturias ni ninguna norma nacional o internacional justifican un desequilibrio intencionado a favor de una especie y en perjuicio de muchas otras entre las que se incluye el propio ser humano». Desde el PP se propuso matar a la mitad de la población de los cánidos en el Principado.

También Carmen Fernández preguntó el pasado mes de octubre al Gobierno a través de la Junta General por si existía un censo de nutrias, en que áreas del territorio se concentraban y si el Ejecutivo había adoptado alguna medida «para el control de la población de nutrias en Asturias?

De hecho fue hace casi un año, en febrero de 2017 cuando la formación defendió que, además de las nutrias, se persiguiera a cormoranes y garzas como «plagas de depredadores» de truchas y salmones. «Desde Foro proponemos controlar las plagas de depredadores (nutrias, garzas y cormoranes) que diezman dramáticamente la población de truchas y salmones en las últimas década, sin limitación de cupos diarios», afirmó la diputada.

200 urogallos para tratar de evitar la extinción

G.M.C
Urogallos en cautividad.Urogallos en cautividad
Urogallos en cautividad

Un proyecto europeo ha conseguido sentar las bases para la conservación futura de esta especie tras desaparecer del 70% de los espacios que ocupaban hace 30 años

Conservar el urogallo del cantábrico se ha convertido en tarea de todos. Se trata de una una de las especies más amenazadas de la península, tras desaparecer del 70% de los lugares que ocupaba hace treinta años. En la actualidad, se estima que quedan entre 200 y 300 machos en la Cordillera Cantábrica. El proyecto Life+ urogallo cantábrico nació hace seis años y aúna por primera vez los esfuerzos de la administración estatal, las comunidades autónomas implicadas, la sociedad civil y el sector empresarial, todo ello para conseguir frenar la extinción de esta subespecie endémica de la Cordillera Cantábrica. Entre las medidas que se han llevado a cabo está el programa de cría en cautividad, como medida complementaria a la gestión del hábitat. La reserva situada en Sobrescobio alberga 22 ejemplares y cuenta con un stock genético y cautivo de la especie. Gracias a este plan, el centro fue el escenario del nacimiento de dos pollos procedentes de la retirada parcial de una puesta del medio silvestre.

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