El laboratorio ideológico de Aznar, contra el cierre de Lada

Luis Ordóñez
Luis Ordóñez REDACCION

ASTURIAS

Central térmica de Lada
Central térmica de Lada

FAES advierte sobre decisiones «prematuras» sobre las centrales térmicas en su documento sobre la transición energética

14 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La Fundación FAES, el laboratorio ideológico y «think tank» del expresidente del Gobierno José María Aznar, se opone al cierre fijado «prematuramente» de centrales térmicas, como el anunciado por Iberdrola respecto a la planta de Lada, en Asturias, por los costes que pudiera suponer invertir en una nueva a medio plazo para cumplir los objetivos europeos sobre transición energética en el año 2050. FAES, que defiende diversas estrategias en un documento titulado «Claves de éxito de la transición energética», apuesta por la creación de una vicepresidencia sobre esta materia en el Gobierno del Estado, la reducción de impuestos a las empresas y, en todo caso, respecto a las térmicas promueve cierres parciales para que pudieran aportar al suministro eléctrico en caso de necesidad.

Buena parte de los puntos del documento se refieren a poner en valor la producción de energía nuclear, aunque también se refiere a las térmicas. En concreto, señala que «en cuanto a las plantas con elevadas emisiones específicas (carbón), si a pesar de estar las emisiones totales limitadas se deseara imponer medidas específicas, estas debieran estar orientadas a limitar sus horas totales de operación, garantizando su respaldo en las pocas horas en que fueran necesarias para asegurar el suministro». También indica que «cerrar prematuramente una planta ahora puede obligar a invertir en otra nueva dentro de unos años, lo que, aparte del mayor coste, conllevará problemas más adelante, cuando el cierre definitivo de esta planta tenga que efectuarse antes del 2050 para cumplir con los objetivos europeos».

El documento, coordinado por el Director de Economía y Políticas Públicas de FAES, Miguel Marín, y el expresidente de Red Eléctrica, Pedro Mielgo, achaca los elevados costes de la factura de la electricidad en España a «que incorpora una fracción desproporcionada de los costes de la descarbonización (la casi totalidad de los apoyos a las renovables), además de costes de política regional (la homogeneización de las tarifas eléctricas en la península), que han sido asumidos prácticamente en solitario por el consumidor eléctrico».