IU de Asturias reclama respeto a su «singularidad» por su arraigo electoral

La coalición recuerda que Garzón asumió un documento en el que se reconoce la potencia municipal del grupo y una visión crítica de la confluencia

Alberto Garzón y Ramón Argüelles
Alberto Garzón y Ramón Argüelles

Redaccion

La dirección de Izquierda Unida de Asturias ha reiterado que acudirá a la reunión federal en la que se discutirá el documento de Alberto Garzón que apuesta por centralización de la formación, la disolución de las federaciones territoriales y la conversión del partido en un movimiento, con un ánimo constructivo y sin pretensión de «estridencias» pero recalcando que el propio coordinador general firmó un documento con el dirigente asturiano, Ramón Argüelles, en el que se especifica la «singularidad» de la agrupación en la comunidad y el respeto a su decisión de mantener su «identidad». Fue un acuerdo ratificado en abril del año pasado en Langreo, pero ¿qué especifica el documento?

El texto íntegro puede consultarse en la página web de la coalición en Asturias. En sus páginas, tras unas consideraciones generales sobre la izquierda, sus estrategias electorales y de confluencias con otras formaciones (se elaboró además, y lo refiere, en los meses posteriores a que el PSOE hubiera facilitado la investidura de Rajoy con una abstención), especifica que «Asturias no es un territorio cualquiera para la izquierda española» y señala que en la comunidad «hay una base social potencial más amplia, con tendencia a buscar dentro de la izquierda a su referente político, un bagaje mucho más fuerte y una mayor implantación organizativa e institucional que en otras zonas de España». La clave está en estas últimas palabras, el mismo documento indica que la coalición asturiana mantiene un grupo parlamentario de cinco diputados en la Junta General y que se ha convertido en la segunda fuerza municipal de la comunidad «tras lograr ocho alcaldías y acceder también a varios gobiernos compartidos».

Es precisamente esa fortaleza electoral en Asturias frente a la de la formación en otras autonomías, sobre la que los asturianos se apoyan para resaltar que «Asturias es singular dentro del proyecto federal de IU y esa singularidad debemos aprovecharla no como arma arrojadiza sino para fortalecer nuestras propuestas como una fuerza comprometida realmente con el cambio y con los intereses de la gran mayoría de la ciudadanía». Y todo ello tiene sus implicaciones, especialmente en dos puntos: las relaciones de confluencia con Podemos y las de negociación con los socialistas.

Confluencia para qué

El experimento de Unidos Podemos en las últimas elecciones generales no funcionó bien en Asturias. Tanto IU como Podemos en la comunidad tuvieron que admitir a regañadientes un acuerdo cocinado a nivel estatal que no satisfizo a ninguna de las dos organizaciones. Hubo tensiones más que evidentes a la hora de acordar los puestos en la lista común, con reproches hasta el último minuto antes de inscribirse en la Junta Electoral y los resultados de las urnas fueron más que decepcionantes. En el balance final, meses después, los morados reclamaron autonomía para decidir sus alianzas y consideraron «un lastre» el acuerdo con IU; y la coalición, que ha tendido en reiteradas ocasiones la mano a Podemos en la Junta para llegar a acuerdos parlamentarios sin muchas respuestas ni éxitos terminó por celebrar el referéndum interno en el que se aprobó por amplísima mayoría mantener sus propias siglas en los próximos comicios. En buena parte, muchos de los últimos intentos de llegar a acuerdos con Podemos, singularmente respecto a los presupuestos autonómicos con sucesivos desplantes, sirvieron también a nivel interno para terminar de acallar a las voces más propicias a coaligarse con los morados. Desde la dirección se ha querido demostrar que no ha sido porque ellos no lo hayan intentado sino porque no han hallado respuesta.

Así, el documento firmado con Garzón destaca que no discuten que se trate la convergencia para «construir un nuevo movimiento político y social que vaya más allá de IU» y su respeto a las decisiones de la dirección federal pero a continuación señala que «la clave» para la confluencia será «cómo la hacemos, con qué programa, con quién, cuándo y para qué» y advierte además de que no quiere entrar «en ningún falso debate, ni de siglas ni de mochilas».

En ese sentido, señala que no deben idealizarse los procesos de confluencia y, sin nombrar a Podemos, al partido, alerta de que «no podemos asumir acríticamente la disposición de nuestros socios a construir conjuntamente» y que en esos procesos han tenido una «altura de miras» que «no tiene necesariamente su reflejo en otras organizaciones».   

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