El fantasma de Villa y las «presiones» de Postigo en el Ayuntamiento de Aller

Entre las numerosas declaraciones que la UCO tomó el pasado mes de septiembre, comparecieron como testigos el alcalde allerano y ex concejal de urbanismo, la ex concejal de Turismo y Medioambiente, así como la que fuera secretaria municipal cuando se construyó la residencia de Felechosa

Imagen de la residencia de ancianos de Felechosa
Imagen de la residencia de ancianos de Felechosa

Redacción

Las testificales tomadas por la Unidad Central Operativa (UCO) en los últimos meses en el marco de las diligencias previas de la Operación Hulla han puesto al descubierto las presiones del expresidente del Montepío de la Minería, José Antonio Postigo, al Ayuntamiento de Aller para que este resolviera los expedientes necesarios para el desarrollo de la residencia geriátrica de Felechosa.

En ese extremo coinciden en sus declaraciones la que fuera concejal de Turismo y Medioambiente en el Ayuntamiento de Aller, María Esther Martínez, y la entonces secretaria municipal en dicho consistorio, María del Carmen Bernardo. No así el actual alcalde, entonces concejal de Urbanismo, David Moreno, que dice que no haber recibido presiones, aunque habla de que «las formas de Postigo no eran las más correctas cuando las cosas no iban como él quería».

Los tres declararon ante la UCO como testigos el pasado 25 de septiembre, declaraciones a las que ha tenido acceso La Voz de Asturias. En la de la exsecretaria, preguntada esta «por si en algún momento algún miembro de la corporación local recibiera algún tipo de presión por parte de José Ángel Fernández Villa y José Antonio Postigo Postigo, con el fin de no dar cuenta por unos posibles hechos que podrían haber constituido una infracción administrativa o penal en materia urbanística», la misma manifiesta «que no lo sabe. Que sí le llegaron noticias, a través del alcalde de que Postigo presionaba mucho para que se resolvieran los expedientes, amenazando con llevarse la obra a otro lugar».

El que aparece de forma simbólica en las declaraciones es José Ángel Villa, al que dicen no haber visto «nunca» por el ayuntamiento allerano, aunque sí «una vez en el pueblo, con motivo de una visita a la obra de la residencia de la Felechosa», dice David Moreno. Igualmente, María Esther Martínez señala que «nunca lo vio por el ayuntamiento» al ser preguntada por «cuál era la relación entre el alcalde Gabriel Pérez Villalta y José Ángel Fernández Villa y José Antonio Postigo».

La que fuera concejal de Turismo y Medio Ambiente también ofreció una respuesta similar y preguntada «por si tiene conocimiento si, como miembro del equipo de Gobierno, el alcalde, Gabriel Pérez Villalta, o algún miembro del citado órgano colegiado recibió algún tipo de presión por parte de Villa o Postigo», María Esther Martínez responde «que sí, que sabe que Postigo llamaba a Gabriel Pérez Villalta y a David, el concejal de Urbanismo, con el fin de que le concedieran todos los permisos que necesitaba la obra».

Sin embargo, David Moreno, actual alcalde de Aller y concejal de Urbanismo cuando se construyó la residencia de Felechosa, negó haber recibido presiones ante la misma pregunta que le fue planteada a la exsecretaria del Ayuntamiento. Lo que matizó el regidor fue «que las formas de Postigo no eran las más correctas cuando las cosas no iban como él quería» pero que «el ayuntamiento no lo dirigía el Montepío, y se trataba a todo el mundo por igual, hecho que a Postigo no le gustaba».

En lo que coincidieron el alcalde de Aller y la exsecretaria fue en decir no saber «que alguna de las personas mencionadas y relacionadas con la obra de Felechosa ofrecieran alguna cantidad determinada de dinero a algún miembro de la corporación municipal con el fin de hacer la vista gorda en relación a las irregularidades en materia urbanística de la obra» de la residencia geriátrica; ni tener conocimiento de que por parte de Postigo o Juan Antonio Fernández se exigieran comisiones a los diferentes proveedores de la obra de Felechosa.

Una de las cuestiones en las que quiso profundizar la UCO en estas tres declaraciones con diferentes preguntas fue para descifrar «por qué se concedió la licencia para acometer el trabajo del estudio geotécnico y de movimiento de tierras, cuando los informes no eran favorables», «por qué el alcalde Gabriel Pérez Villalta avocó la competencia de resolución de dicho expediente en el mes de mayo de 2009, con el informe desfavorable del técnico municipal» o «por qué no se paralizó la obra, al existir un informe del arquitecto técnico del ayuntamiento y al estar llevándose a cabo un edificación sobre un terreno que tenía la calificación de no urbanizable y de interés agropecuario, y que además carecía de la preceptiva licencia de obra».

Ninguna de estas tres cuestiones pudieron aclarar ni el entonces concejal de urbanismo ni la exsecretaria. David Moreno manifestó desconocer por qué «la resolución finalmente fue favorable» para el estudio geotécnico y el movimiento de tierras y lo mismo expresó sobre que Gabriel Pérez Villalta avocara la competencia de resolución. Lo que sí dijo conocer era que los informes técnicos «fueron desfavorables» para el expediente de solicitud de obra de construcción de estructura y de cimentación y que sí que tuvo conocimiento también de que a pesar de la resolución negativa, la obra se seguía construyendo, lo cual manifestó que «finalizó con una sanción de 6.000 euros». Asimismo, explicó ante la UCO que no se paralizó la obra porque para ello es necesario que en los informes de los técnicos se expongan todos los hechos y que no recordaba que en esos informes se propusiera paralizar la obra.

La exsecretaria también manifestó desconocer por qué el alcalde avocó la competencia para resolver el expediente y explicó que «ante trámites que podían requerir cierta urgencia, de manera esporádica, el alcalde podía avocar la competencia de la Junta de Gobierno Local y resolver directamente». En cuanto a que la obra careciera de preceptiva licencia, la misma comentó que «salió alguna noticia al respecto» en los medios de comunicación y que desconocía por qué no se paralizó la obra, «que eso era decisión del alcalde, Gabriel Pérez Villalta», al igual que «no le consta» que se abriera algún expediente sancionador a la parte promotora o constructora de la residencia de Felechosa.

Tampoco pudieron aclarar ninguno de estos dos testigos por qué en la solicitud de la licencia de obra hacen mención a que tiene un coste de unos diez millones de euros, cuando realmente costó 30 millones. En este sentido, la única aportación que hizo David Moreno fue que «puede ser para pagar menos tasas. Que cuando después finaliza la obra, el ayuntamiento no sabe exactamente cuál ha sido el valor de la construcción de la residencia».

La toma de declaración a la que fuera concejal de Turismo y Medioambiente de Aller fue dirigida a aclarar si conocía a José Antonio Postigo y por qué el arquitecto de la obra de la residencia de Felechosa, Manuel Sastre Fernández, le remitió a ella dos correos, uno con el asunto «Documentación Licencia Actividad» y otro con el asunto «Proyecto de Urbanización», correos ambos que se le mostraron a María Esther Martínez al ser preguntada por ello. Sobre la relación que tenía con el expresidente del Montepío de la Minería, la misma explicó que ella lo conocía a través de su marido, «ya que son amigos de la infancia» y que fue ella la que le propuso que hiciera la residencia en el municipio al ver «una oportunidad muy buena para el pueblo» cuando este le comentó «que quería construir una residencia» y que ya estaba en negociaciones con otros ayuntamientos de la comarca. Así, la misma reconoce que le habló de «unos terrenos concretos (la finca «Las Pedrosas») en los que podría construirse, según consta en su declaración ante la UCO.

En cuanto a «si ha tenido algún tipo de relación profesional con Manuel Sastre», la misma explicó que aunque los asuntos relacionados con la obra de Felechosa los trataba con la Concejalía de Urbanismo, «en ocasiones contactaba con ella tanto Sastre como Postigo porque Villalta o David Moreno no les cogían el teléfono, y la llamaban a ella o le enviaban algún correo electrónico porque contactaban con ella primero», dando cuenta así de los dos correos que le remitió el arquitecto, aunque dijo no recordar si los había contestado.

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