Más terreno para la carroña

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ASTURIAS

Fotografía facilitada por la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) de ejemplares de quebrantahuesos en una plataforma de hacking (crianza campestre) en el Parque Nacional Picos de Europa
Fotografía facilitada por la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) de ejemplares de quebrantahuesos en una plataforma de hacking (crianza campestre) en el Parque Nacional Picos de Europa

Un estudio liderado por científicos asturianos llama a ampliar el suelo destinado a dejar animales muertos para alimentar a especies necrófagas y a unificar los criterios de todas las comunidades

05 dic 2018 . Actualizado a las 17:54 h.

Personal investigador de la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad (UO-CSIC-PA), y de la Universidad Autónoma de Madrid, junto con personal técnico de la Dirección General de Biodiversidad del Principado de Asturias, ha cuantificado las consecuencias de utilizar criterios diferentes para aplicar la regulación sanitaria EU 142/2011 que permite abandonar carroñas de ganado en régimen extensivo con el objetivo de conservar las especies carroñeras. El estudio propone algunos criterios concretos a tener en cuenta para designar esas zonas de alimentación de las especies necrófagas y aconseja que sean lo más extensas posibles para cubrir de forma realista sus grandes áreas de movimiento y sus necesidades de alimentación. Por eso se debe tener en cuenta el número de animales y sus parámetros reproductores y ven positivo el marcaje de ejemplares con GPS. También recomienda que las comunidades unifiquen sus criterios, para así garantizar su supervivencia. El objetivo es compatibilizar la conservación de la biodiversidad con el mantenimiento de la salud pública.

El trabajo, publicado en la revista Journal of Applied Ecology, simula la aplicación en el Principado de los distintos criterios usados hasta la fecha por las comunidades que han implementado ya la citada normativa (todas salvo Galicia, Madrid, Murcia e Islas Baleares). Los resultados obtenidos llaman a la reflexión, ya que, en un mismo territorio, y dependiendo de los criterios utilizados, el equipo investigador ha detectado una variación de hasta el 72% en la superficie designada como zona de alimentación, es decir, los terrenos dónde se puede autorizar el abandono de ganado muerto; y de más del 450% en las estimas de la cantidad de alimento requerido por las especies carroñeras. Incluso se aprecian variaciones notables (de hasta el 76%) al estimar la cantidad de carroña de ganado que quedaría teóricamente disponible para la fauna silvestre.

Antecedentes

Tras el estallido de la popularmente conocida como enfermedad de las vacas locas, la Unión Europea obligó a retirar el ganado que moría en el campo, dejando sin una importante fuente de alimento a muchas especies carroñeras, sobre todo buitres, pero también grandes depredadores como águilas, lobos y osos. Los efectos de esta medida no tardaron en notarse, por ejemplo, con la disminución o estancamiento de las poblaciones de especies silvestres o con el incremento de los ataques de buitres al ganado. Esto forzó sucesivas modificaciones normativas. Para contrarrestar los problemas de conservación observados, en el año 2011, Europa volvió a autorizar el abandono de carroñas de ganado extensivo en el campo, en zonas previamente designadas por las autoridades competentes, que en España son las comunidades. Si bien esta normativa supuso un paso hacia la coexistencia de la fauna silvestre y la ganadería, existen todavía algunas dificultades que pueden comprometer su eficacia a la hora de garantizar la conservación de la biodiversidad y la salud pública. De hecho, el equipo firmante de este trabajo ya alertó hace unos meses, en la revista Science, de que la ausencia de criterios claros y homogéneos que guíen la aplicación de la misma regulación sanitaria en las regiones europeas encargadas de su puesta en marcha podría afectar a la conservación de las especies carroñeras.