Fomento rebaja el peaje de las autopistas quebradas mientras se lo niega al Huerna

Luis Ordóñez
L. Ordóñez REDACCIÓN

ASTURIAS

La autopista del Huerna
La autopista del Huerna

El gobierno sugirió en septiembre que cualquier bonificación adicional en Asturias tendría que ser asumida por el Principado. El precio del paso a la meseta subirá un 1,67% a partir de enero

11 dic 2018 . Actualizado a las 13:58 h.

Las autopistas quebradas gozarán de una rebaja del 30% en el precio de los peajes a partir del próximo 15 de enero, según anunció este martes el ministro de Fomento, José Luis Ábalos. La intención del Ejecutivo es fomentar el tráfico en estas vías, la mayor parte de ellas en Madrid pero también en Levante y Andalucía, y contrasta con la negativa tajante a conceder descuentos adicionales en la principal conexión por carretera entre Asturias y la meseta, el peaje del Huerna que, en un contexto de recuperación para el sistema público de otras autopistas, mantendrá su concesión hasta el año 2050, prolongada en su conjunto por un total de 75 años, uno de los más largos si no el mayor del país. De hecho, el Huerna, como en el resto de la red verá aumentado su peaje y subirá una media del 1,67% a partir del 1 de enero de 2019.

Las autopistas que se beneficiarán de ese descuento son son la AP-41, que discurre entre Madrid-Toledo, las radiales madrileñas R-2, R-3, R-4 y R-5, la AP-36, entre Ocaña y La Roda, la AP-7 Cartagena (Murcia)-Vera (Almería), la Circunvalación de Alicante y la M-12 Eje Aeropuerto. Desde el parlamento asturiano y desde distintos colectivos sociales se ha trasladado de forma reiterada al Gobierno central la petición de que, si no se asumen el rescate del Huerna (que supondría un desembolso astronómico para el Estado) al menos se estudien rebajas adicionales para sus usuarios. Los agentes sociales, entre ellos la patronal del transporte, no han dudado en señalar que esta circunstancia supone una «discriminación» para la economía asturiana.

Sin embargo, la negativa de Fomento fue tajante. De hecho se llegó a sugerir que fuera el Principado, junto a Castilla y León quien asumiera por su cuenta el coste de establecer algún tipo de rebaja. Así lo recalcó en septiembre el secretario general de Infraestructuras, José Javier Izquierdo, quien en una comisión en el Congreso indicó que como posible solución «estamos totalmente abiertos a explorar una colaboración para bonificar los peajes de esa autopista», una en la que participaran tanto la administración central como las comunidades de Asturias y Castilla y León. Algo a lo que se negó rotundamente el Gobierno asturiano por boca del consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, quien respondió que «Asturias no puede permitirse entrar a la participación en una bonificación de este tipo ni económica ni técnicamente», recordando además que la comunicación por carretera entre Asturias y Madrid incluye otro peaje, el de la AP-6 en Guadarrama e indicando que esta propuesta suponía «pagar dos veces por el uso de una infraestructura».

En abril, el Gobierno central retomó la gestión de hasta siete vías en el entorno de la capital y un tramo en Levante, todos ellos con el plazo para finalizar la concesión apunto de cumplirse, en el intervalo entre 2018 y 2020. Pero no es la situación del paso desde Asturias a la meseta, el la concesión de la AP-66 (que corresponde a Aucalsa) también tendría que haberse cumplido en 2020 pero durante el segundo mandato de Aznar, el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos aprobó prolongar la gestión de la empresa hasta el año 2050.

Además, el anuncio de Ábalos contrasta con su posicionamiento, también reciente, a estudiar la implantación de un peaje generalizado en el conjunto de autopistas del país, para hacer sostenible la red. De hecho, en su última visita a Asturias defendió explícitamente la medida para evitar «una España desigual», con un mapa descompensado, «con una parte este pintada de peajes y otros territorios sin nada».