España, el país europeo que ha ejecutado con más rigidez el cierre de minas

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Concentración minera delante del pozo Nicolasa
Concentración minera delante del pozo Nicolasa

Alemania, Polonia, República Checa o Rumanía continuarán explotando sus combustibles fósiles saltándose el mandato de la Decisión 787

14 ene 2019 . Actualizado a las 18:10 h.

España ha cumplido casi al pie de la letra la Decisión 787/2010 de la Unión Europea y a finales de diciembre se cerraban prácticamente todas las minas de las que todavía se extraía carbón. En Asturias, en concreto, se cesaba la actividad en los pozos Carrio y Santiago, quedando Nicolasa en activo como último reducto de Hunosa tras el acuerdo alcanzado entre los sindicatos y la dirección de la empresa in extremis. El Gobierno español, por tanto, aplicaba con rigidez el mandato de la UE de cerrar las minas no competitivas antes del 31 de diciembre de 2018.

Una rigidez que no se ha dado en los otros países europeos con minería, como Alemania, Polonia, República Checa o Rumanía, que todavía continuarán explotando sus combustibles fósiles durante un tiempo indeterminado y mientras les haga falta el mineral para la generación eléctrica. La severa e inflexible posición del Ejecutivo de Pedro Sánchez para con el carbón nacional cuando los otros países de Europa «no son tan cumplidores» ha sido valorada de forma crítica por Carbunión o Euracom, colectivos que aseguran que otros gobiernos «han mirado por sus intereses» para propiciar la transición justa que no consideran que se vaya a dar en España tras haber arrasado con la minería sin tener un tejido económico alternativo para los territorios y sus habitantes.

Así, mientras en nuestro país tendrá continuidad a corto plazo sólo el pozo Nicolasa de la hullera pública y las empresas privadas que quieren continuar buscan la forma de salvar alguna explotación tras el Acuerdo Marco para una Transición Justa firmado en Madrid entre representantes del gobierno y de los sindicatos, en Europa se seguirá sacando mineral en los países en los que la generación eléctrica todavía depende en gran medida de los combustibles fósiles. Si bien es cierto que Alemania, por ejemplo, también cerraba a finales de diciembre su último pozo de interior en la cuenca del Ruhr, también lo es que este país seguirá explotando los cielos abiertos, de los que en 2017 extrajo la importante cantidad de 140 millones de toneladas de lignito pardo, un carbón considerado de calidad inferior a la antracita o hulla que se extraía en los pozos asturianos por su bajo poder calorífico y por ser más contaminante. Polonia, de igual modo, mantendrá sus explotaciones mineras en tanto que el 80% de la energía que produce proviene de la quema de carbón en las centrales térmicas. República Checa, Ucrania o Rumanía son otros países que aún tienen mucha dependencia de la minería.