¿Habrá un efecto mariposa de Errejón en IU Asturias?

La coalición espera que la implosión de Podemos en Madrid contribuya a apaciguar los ánimos la dirección de Garzón que se une «a una organización que está reventando»

El portavoz en el Congreso de Podemos, Íñigo Errejón a su llegada al Congreso
El portavoz en el Congreso de Podemos, Íñigo Errejón a su llegada al Congreso EFE

Redacción

De todos los partidos con presencia en el parlamento asturiano, sólo IU está pendiente de determinar el que será su próximo candidato a las elecciones de mayo. La coalición avanzó este viernes que el proceso de primarias no se demorará más allá de febrero, dentro de los plazos previstos pero casi en la frontera de la expectativa, con un cierto retraso respecto a la idea inicial de concluir la votación en enero y ha sido así por la crisis abierta en plenas navidades por el choque frontal entre Alberto Garzón y Gaspar Llamazares por un lado y la cada vez menos sibilina intención de la dirección federal de intervenir a la organización asturiana, ambas con estrategias políticas, singularmente respecto a lo que toca con la relación con Podemos, cada vez más distanciadas.

La colisión directa se ha esquivado por muy poco en muchas ocasiones y también ha sido así en los últimos días. Llamazares se mostró dispuesto por carta a apartarse de la candidatura si eso llegaba a ser una traba insuperable y comparecerá este lunes en una reunión de la colegiada para dar explicaciones sobre la reclamación que se le ha exigido después de la filtración de una grabación antigua sobre sus propuestas con la plataforma Actúa; esto es, que no milita en un partido distinto a IU y que tampoco competirá con ellos en los comicios. La amenaza de intervención de la dirección federal se asumió desde Asturias con la calma de quien asiste a un berrinche adolescente; se sienten muy seguros de la fundamentación jurídica de su autonomía y no esperan que el aviso se concrete en nada. «Lo que importa son los hechos y lo cierto es que ni ha habido suspensión cautelar (a Llamazares), se lanza el proceso a Asturias y eso genera un margen para que no se llegue a un punto de no retorno». A todo ello unen que, si bien Argüelles declaró que, por el momento, las explicaciones de Llamazares no le resultaban «suficientes» también remarcó que la última decisión está manos de los afiliados «y no descartó nada». Las mismas fuentes indicaron que en un último caso el propio Argüelles podría ser un candidato de compromiso para encabezar el cartel electoral si se trata de evitar la confrontación interna.

En el seno de la coalición en Asturias esperan que las explicaciones de Llamazares el lunes sean lo suficientemente convincentes para poder darle una salida que incluso le permitiera estar en la lista electoral. Y además a todo ello se suma la expectativa del impacto inesperado de lo que pudiera pasar de rebote con la crisis desatada a tumba abierta en Madrid entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias; una especie de efecto mariposa que en vez de provocar un huracán a kilómetros de distancia termine por apaciguar una tormenta lejana. Si en buena medida muchas de las tensiones entre Asturias y la federal tienen su origen en el propósito declarado de Garzón de engarzar a IU en Podemos, los renuentes asturianos esperan que ahora se replantee si merece la pena «confluir con una organización que está reventando». «Se está generando un ambiente de desorientación total que puede llegar a afectar para bien» a la hora de rebajar las tensiones.

La última amenaza de intervención de Garzón en Asturias se dio el pasado verano precisamente por diferencias radicales sobre las consultas por la confluencia con Podemos. Al final la coalición asturiana logró que se reconociera su votación (sólo para militantes y no simpatizantes) como la única vinculante y su resultado fue un respaldo masivo a acudir en solitario a los comicios. En su comparecencia el viernes para anunciar la propuesta de coalición con IAS para acudir a las autonómicas como «Asturias por la izquierda», el propio Ramón Argüelles recordaba que, tras esa crisis estival, se firmó un acuerdo «en el que queda claro que se nos reconoce como organización y se da un plazo de dos años para ver qué relación vamos a tener», entre IU Asturias y la federal y destacó también que el propio Alberto Garzón había firmado en Lena «un documento que reconoce la singularidad de Asturias». 

No fue casualidad que en esa comparecencia del viernes, antes de las dos reuniones que mantendrá la dirección de IU Asturias esta semana, participaran junto a Argüelles lo que fueran sus principales contendientes en las pasadas primarias, Fernando Díaz Rañón y Alejandro Suárez. Los tres suman una mayoría contundente de las distintas sensibilidades en el seno de la organización y el entendimiento para elaborar la lista para las autonómicas, la candidatura en su conjunto más allá del nombre que vaya a encabezarla, es muy amplio. Su intención es lograr un consenso muy elevado cuando llegue el proceso de primarias en febrero y se alabó que Argüelles haya tendido puentes para el entendimiento en contraposición, según resaltaron, a la actitud de Garzón desde Madrid «que actúa como un pirómano».

A todo ello se suma que la independencia de Asturias comienza a funcionar como una referencia para distintos sectores descontentos con la deriva de la organización federal y también de personas que en distintos territorios se encuentran con un pie o los dos fuera del partido pero que no desean abandonar la política. A corto y medio plazo todas las intenciones buscan evitar una ruptura en la antesala de las elecciones municipales y locales en un contexto general de auge de la extrema derecha. Pero de no cambiar la situación, a largo plazo, con la vista en unas elecciones generales que aún no tienen fecha y no parecen cercanas, podría darse una ruptura.  

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