Turismo centrará las inspecciones en los hoteles de cinco estrellas

El Principado vigilará el instrusismo entre los guías oficiales. Controlará que los pisos de alquiler publiquen su número de registro en la publicidad

Un grupo de turistas participa en una visita guiada oficial en Oviedo
Un grupo de turistas participa en una visita guiada oficial en Oviedo

rEDACCIÓN

Los hoteles de cinco estrellas y los albergues de gran capacidad. Estas dos modalidades de alojamiento centrarán la vigilancia de la Dirección General de Turismo para este año 2019 que, además, seguirá centrada en la publicidad engañosa en internet, en los pisos de alquiler turístico y las viviendas vacacionales y en la acreditación de los guías oficiales. Así aparece reflejado en el Programa de Inspección Turística que acaba de publicarse. El plan del 2018 era idéntico al de 2017 pero este año el Principado ha decidido realizar pequeños ajustes para atender a la realidad del destino.

El programa de inspección es una herramienta de carácter anual que trata de erradicar los servicios turísticos clandestinos en todos los ámbitos, desde los alojamientos a la restauración, la información o las empresas de turismo activo. La Administración asturiana, que es la que tiene competencias en este terreno, suele aprobarlo en el mes de diciembre y publicarlo en enero, para que todo el sector conozca las líneas de trabajo que seguirá. El trabajo de los inspectores tiene una doble vertiente. Tienen que responder a las denuncias de los clientes pero también actuar de oficio, en la red y sobre el terreno.

Expectativas 2019

La novedad de este documento 2019 se centra en el apartado de los alojamientos. En este epígrafe, el Principado anuncia, como cada año que girará visitas a establecimientos representativos de cada modalidad. Pero, a continuación, pone el foco sobre dos subtipos concretos. El primero los albergues turísticos de gran tamaño, con capacidad para más de 100 clientes. Cumple así con el decreto 116/2002. El segundo son los hoteles de 5 estrellas, para ver si cumplen con todo los requisitos, que están recogidos en el decreto 78/2004. Se centrará en los que no hayan sido supervisados desde el 1 de enero de 2014, es decir, en los últimos cuatro años. En realidad, el abanico es muy pequeño. Asturias solo dispone de ocho establecimientos de estas característica: La Reconquista, Castillo del Bosque de La Zoreda, Barceló Cervantes y el Balneario de Las Caldas, en Oviedo; Palacio de Ferra, en Avilés; Pueblo Astur, en Parres; Luces, en Colunga; y el Bal hotel Spa, en Villaviciosa. Albergues con más de 100 plazas, en el resgitro oficial que el propio Gobierno mantiene de consulta libre en la red, solo incluye tres, en Ribadedeba, Lena y San Martín del Rey Aurelio.

Un aspecto que mantiene de los planes de 2018 y 2017, pero que ha sido objeto de polémica en el último verano, es el control de la habilitación de los guías de turismo, para evitar el intrusismo. Los «free tours» y el intrusismo amenazan a los profesionales en Asturias y en toda España. Lo explicaba para La Voz de Asturias con detalle David Estévez, portavoz de Asociación Profesional de Informadores Turísticos de Asturias (Apit) y también representante en la confederación nacional del sector.

El negocio de los guías en la región va bien pero hay dos amenazas que comienzan a cernirse sobre el sector. La primera son los free tours disfrazados de la creciente economía colaborativa. Se anuncian en plataformas especializadas donde no se les exige ningún tipo de requisito y solo perciben a cambio las propinas. La segunda, íntimamente ligada, es el intrusismo. Para ejercer el oficio es necesaria una acreditación oficial, o la expedida por la Administración asturiana u otra homologada en Europa. Los profesionales exigen a la Dirección General de Turismo que tome cartas en el asunto y que intensifique las inspecciones de oficio. 

El Principado cuenta en la actualidad con un total de 229 guías turísticos acreditados, en los cinco exámenes oficiales que ha convocado desde que entró en vigor el decreto de 2007. A esa cifra habría que sumar los que la han conseguido fuera. Los integrantes de Apit se han reunido ya con el Principado para reclamar la reapertura de los exámenes de acreditación. Entienden que no es necesario convocar cada año pero sí de manera periódica. Hasta 2014 se estaban sacando, más o menos, cada dos años y esa les parece una cadencia acertada, aunque están dispuestos a escuchar otras opciones. La prioridad es tener suficientes colegas habilitados para poder atender toda la demanda y también para enterrar el intrusismo.

Uno de los apartados incluidos en los últimos ejercicios y que se mantiene es la vigilancia de la publicidad, comprobando que los establecimientos están inscritos en el Registro de Empresas y Actividades Turísticas. Vigilarán que los datos coinciden con los que constan en el permiso. La novedad de 2019 es que en el caso de las viviendas vacacionales y de las de uso turístico recuerda que tienen que incluir el número de registro en la publicidad. Esto es algo que ya venía recogido en el decreto oficial y a lo que ahora el Gobierno del Principado prestará especial atención.

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