Jóvenes investigadores denuncian la amortización de 80 becas predoctorales

Susana Machargo
SUSANA D. MACHARGO REDACCIÓN

ASTURIAS

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Investigadores predoctorales en la Universidad de Oviedo

El colectivo exige tanto al Principado como a la Universidad de Oviedo un compromiso firme. Amenazan con iniciar movilizaciones

05 feb 2019 . Actualizado a las 20:38 h.

A los jóvenes investigadores asturianos no les salen las cuentas. Los contratos y las becas predoctorales se retrasan o desaparecen. Las ayudas complementarias se abonan con meses y meses de demora. Tienen problemas para completar las horas de docencia que necesitan incluso los despachos o las sillas en los laboratorios son elementos muy cotizados. Con estas condiciones, creen que tanto el Principado como la Universidad de Oviedo está desperdiciando un capital humano bien formado en el que se han gastado miles de euros. Así que lo que reclaman son compromisos expresos y menos excusas. No obstante, los últimos movimientos de las administraciones no les hacen ser demasiado optimistas. Desde 2015 se han amortizado 80 becas Severo Ochoa, denuncian. Al mismo tiempo, el rector, Santiago García Granda, no es capaz de garantizar ni nuevos contratos predoctorales ni los elementos de trabajo básicos. 

Lo único que ahora mismo les abre el horizonte es que hay unas elecciones a cuatro meses vista, así que es el mejor momento para presionar a los partidos y para intentar que se comprometan con el futuro de la investigación en Asturias. Sin embargo, no están dispuestos a entrar en guerras partidistas ni a dejarse utilizar como arma arrojadiza. Su única intención es que se le dote de los medios necesarios para seguir investigando, completar su tesis doctoral y hacer carrera universitaria.

Esos son algunos de los principios que han quedado claros en la reunión celebrada por la Asamblea por el Futuro de la Investigación en Asturias (AFIA), en Oviedo. Una de sus portavoces, Elena Albarrán, explica que han trazado las estrategias de trabajo para los próximos meses, porque parece que la presión social es el único camino útil. Resume en una frase el sentimiento de impotencia que les embarga: «El colectivo más precario de la Universidad que tiene que pagar o adelantar dinero de su bolsillo para trabajar».