Mujeres con diabetes: el riesgo de mortalidad cardiovascular se multiplica por tres

Un estudio de la Universidad de Oviedo, iniciado en 1998, determina que modificar el estilo de vida e intensificar el tratamiento médico es crucial para alargar su superviviencia

Elías Delgado jefe de sección de diabetes del Servicio de Endocrinología y Nutrición del HUCA y  Jessica Ares, doctora en el HUCA
Elías Delgado jefe de sección de diabetes del Servicio de Endocrinología y Nutrición del HUCA y Jessica Ares, doctora en el HUCA

Redacción

Un estudio de la Universidad de Oviedo ha desvelado que la mortalidad en personas con diabetes es el doble que en las personas normoglucémicas, es decir, las que presentan niveles de glucosa en el nivel o franja ideal la mayor parte del tiempo. Además, en el caso de las mujeres, la enfermedad multiplica por tres las posibilidades de mortalidad cardiovascular respecto a aquellas que no tienen exceso de glucosa en sangre.

Se trata de una investigación muy necesaria para conocer y prevenir las causas de mortalidad en la población, que ha sido coordinada por el jefe de sección de diabetes del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Central de Asturias y profesor titular del Departamento de Medicina de la Universidad de Oviedo, Elías Delgado, y liderada en su última fase por la doctora Jessica Ares. Es tal la importancia del estudio, que ha sido publicado en la revista científica PlosOne.

Estudio Asturias

El Estudio Asturias es un estudio de un grupo de sujetos que comparten una característica definitoria, cuyo marco es toda la población de la comunidad autónoma. Ha constado de 4 fases a lo largo de diferentes años. La primera fase, llevada a cabo en 1998-1999 por la doctora Patricia Botas pretendía determinar la prevalencia de Diabetes Mellitus tipo 2 (tanto diagnosticada como no diagnosticada). Esta diabetes es una enfermedad metabólica caracterizada por altos niveles de glucosa en la sangre, debido a una resistencia celular a las acciones de la insulina, combinada con una deficiente secreción de insulina por el páncreas. En el estudio, las personas participantes fueron seleccionadas al azar de la población general. La muestra final incluyó a 1.626 personas, de las que participaron 1.034 y los resultados mostraron que el 11,3% de las y los participantes tenía diabetes (más del 60% de las personas no eran conscientes de ello), y el 13,5%, la categoría previa, prediabetes.

En una segunda fase, en 2005, el doctor Sergio Valdés objetivó la incidencia de diabetes en la comunidad autónoma asturiana: 10,8 casos por cada 1.000 personas y año; en números absolutos unos 7.000 asturianos al año debutan con diabetes. Lo que llevó a una tercera fase, liderda por la doctora Cecilia Sánchez, que permitió realizar determinaciones en la sangre y la herencia genética  y polimorfismos genéticos y estudiar su influencia en el mecanismo y las alteraciones del metabolismo. La cuarta fase la llevó a cabo la doctora Jessica Ares. Aprovechando los datos obtenidos en 1998, el equipo investigador se propuso en 2016 reevaluar a la población que había participado en este estudio 18 años antes, distribuidos en grupos según categorías de disglucemia, es decir, cualquier alteración del metabolismo de la glucosa, sexo o porcentaje de grasa corporal.

Conclusiones

Tras analizar los datos de mortalidad en función de la clasificación de la persona dentro de estos grupos, se encontró que las personas con diabetes (especialmente aquellas con diabetes diagnosticada) tienen un riesgo de mortalidad por todas las causas 1,7 veces mayor (2 en la población con diabetes conocida) que aquellas con normoglucemia después de 18 años de seguimiento, tras ajuste multivariante. Además, las mujeres con diabetes tienen un riesgo de mortalidad de origen cardiovascular más de tres veces superior respecto a las mujeres sin diabetes, mientras que en hombres este riesgo supone un incremento de 1.5 veces.

Por otra parte, al valorar los datos medios de control de factores de riesgo cardiovascular divididos por sexos entre personas con Diabetes Mellitus tipo 2 y sin ella, se observa que existen diferencias significativas en cuanto al control tensional y el perfil lipídico, que son las concentraciones de distintos tipos de grasas en la sangre.  Así, las cifras medias de presión arterial sistólica, el índice de masa corporal (IMC) y colesterol en mujeres con diabetes frente a las normoglucémicas son mayores que en hombres.  Cabe destacar que, pese a conocer su diagnóstico, las cifras medias de colesterol son más elevadas que en varones, lo que podría ayudar a explicar la elevada mortalidad de origen cardiovascular que presentan.

Prevención y detección de la diabetes en mujeres

Parece claro que la diabetes es un factor de riesgo importante en mujeres dado que atenúa la protección cardiovascular que se asocia al sexo femenino en la población general. Tanto las modificaciones del estilo de vida como la intensificación del tratamiento médico son cruciales para corregir estos factores de riesgo cardiovascular y así prevenir complicaciones en mujeres con diabetes y para reducir recurrencias en mujeres con enfermedad vascular. De esta manera, el hecho de que las mujeres tengan una mayor implicación, respecto a los hombres, en la planificación de tareas del hogar, doble carga de trabajo, subordinación en la toma de decisiones, mayor precariedad laboral y menor apoyo social para sus cuidados puede condicionar negativamente su alimentación y limitar sus posibilidades de realizar cualquier actividad física, favoreciendo así la obesidad y el riesgo de diabetes.

Ante este exceso de mortalidad en personas con diabetes, especialmente notable en las mujeres, el equipo investigador ha considerado necesario comunicarlo a los servicios de Atención Primaria para implementar estrategias de detección precoz de la diabetes en mujeres aparentemente sanas y proporcionar un tratamiento intensivo multifactorial desde el comienzo de la enfermedad.

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