«Es una vergüenza. Otín es víctima de las mafias que salen rebotadas de la ciencia»

El científico asturiano Pablo Menéndez señala que los grandes científicos están en manos de mafias mundiales que emplean todo su conocimiento para desprestigiar

Pablo Menéndez Buján
Pablo Menéndez Buján

Redacción

«Lo que le está pasando a Carlos López Otín es una vergüenza. Que esas mafías que todos conocemos se porten así... Los rusos y esa gente que sale rebotada de la ciencia porque no le va bien. Yo estoy acojonado. Ahora le tocó a Carlos. A mí me puede tocar el año que viene. Hay plataformas profesionales que se dedican a esto. Si quieren arruinarme la carrera, leerán mis publicaciones y algo encontrará. Es como si en un artículo periodístico encuentras una coma fuera de sitio o una errata». El que se expresa en estos términos es el científico asturiano Pablo Menéndez Buján, investigador de prestigio cuyas investigaciones relacionadas con la leucemia infantil, desde la Fundación Josep Carreras, están encontrando gran repercusión en los últimos meses. Menéndez Buján se confiesa discípulo de Otín y no se ahorra halagos. «Si hay alguien riguroso, riguroso, trabajador, humilde y sensato ese es Otín», señala. Está convencido de que lo único que le pasa al bioquímico es que está siendo víctima «de le envidia de los mediocres».

La retirada de ocho artículos firmados por Carlos López Otín en la revista Journal of Biological Chemistry por fallos con las imágenes que soportan la investigación ha despertado una auténtica tormenta mediática y científica. El prestigioso bioquímico de la Universidad de Oviedo ha dado sobradas explicaciones. Ha reconocido la existencia de errores en las imágenes y ha señalado que incluso se ofreció a retirarlas. Pero también ha garantizado que esos fallos no comprometen el resultado de sus investigaciones. Tanto Otín como otros colegas de profesión han insinuado, de una manera más o menos directa, que está siendo víctima de una especie de trama, orquestada por plataformas especializadas en desacreditar a investigadores de todo el mundo. Esta es exactamente la misma tesis que sostiene Pablo Menéndez.

«En el mundo de los mediocres cualquiera de los que destaca puede ser su víctima porque hace más mediocres a los demas», argumenta el asturiano que conjuga su doble formación como licenciado en Bioquímica y doctorado en Medicina. Menéndez explica que pasa en Oviedo, al igual que pasa en todo el mundo, que siempre hay gente «dispuesta a putear al vecino». El procedimiento que utilizan es de sobra conocido dentro del círculo científico. Existen plataformas que comienzan a repasar de manera minuciosa todos los papers. En investigadores prestigiosos con centenares de artículos, señala el asturiano, siempre se pueden encontrar algunos errores. Se publica en webs y se amplifica a través de las redes. «Se produce un retuir detrás de otro. Eso genera ruido y más retuits. Sale de los círculos académicos y llega a los medios. Se generan más retuirs... Y se hace un daño irreparable a alguien», explica.

En este caso la persona a la que se ha dañado, Carlos López Otín. «Es una persona que lleva más de 40 años trabajando, con 400 publicaciones y con todos los premios, que imparte conferencias en todo el mundo. Ahora con 60 años van y le sacan cuatro paños. Es vergonzoso», insiste indignado Pablo Menéndez, quien sabe de primera mano lo que está sufriendo Otín y su círculo más cercano. Es más, indica que Asturias es tan conocida en el mundo por Fernando Alonso como por el propio Otín.

Un científico asturiano abre una esperanza para aumentar la supervivencia en el cáncer más letal en bebés

R. Romar

Un equipo del Instituto Josep Carreras y de la Universidad de Cantabria halla un biomarcador crucial para el pronóstico y la elección del mejor tratamiento de un subtipo raro de leucemia infantil

Es un tumor infantil muy infrecuente. Extremadamente raro, porque en España apenas se detectan tres o cuatro casos al año. En bebés lactantes en todos los casos. Y también muy extraño. Su genoma es el más estable de todos los tipos de cánceres pediátricos que se han estudiado. Apenas presenta mutaciones, pero a la vez, y ahí radica su paradoja, es extremadamente agresivo. Su diagnóstico, casi siempre, es fatal. Es un subtipo de leucemia linfoblástica aguda, la pro B del lactante con translocación t, que, a diferencia de la variedad más común, en la que sobreviven más del 80 % de los niños, en esta lo hacen, de media, el 30 % de los bebés.

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