El «caso Ardines»: de vendetta política a crimen sentimental

La detención de los cuatro sicarios por la muerte del concejal llanisco deslinda la hipótesis relacionadas con los conflictos relacionados con su desempeño como concejal de IU en áreas sensibles del municipio

Fotografía de archivo del concejal de IU en Llanes, Javier Ardines, de 52 años, cuyo cadáver fue hallado ayer con varios golpes en la cabeza a unos 300 metros de su casa y la autopsia que se le ha realizado confirma que fue asesinado
Fotografía de archivo del concejal de IU en Llanes, Javier Ardines, de 52 años, cuyo cadáver fue hallado ayer con varios golpes en la cabeza a unos 300 metros de su casa y la autopsia que se le ha realizado confirma que fue asesinado

Cuando, pocas semanas después del asesinato de Javier Ardines, el alcalde de Llanes se aferraba a la idea de las «realidades paralelas» para deslindar el asesinato del concejal de IU de la enconada situación política en el concejo llanisco, lo hacía tanto en nombre de la prudencia como casi formulando un deseo. Seis meses y tres días después del hallazgo del cadáver del edil a 300 metros de su casa en Belmonte de Pría con tres fuertes golpes en la cabeza y señales de muerte por asfixia, las hipótesis de la Guardia Civil tienden a confirmar que, en efecto, la muerte de Ardines no se debió a una vendetta política sino que tuvo un móvil sentimental.

Desde el primer momento, las circunstancias en las que se cometió el crimen abonaron las especulaciones con un posible móvil relacionado con la actividad política de Ardines, concejal por IU desde 2015 en áreas especialmente sensibles de la gestión municipal: urbanismo, medio ambiente y personal. La existencia de una emboscada, la participación de varias personas y el propio curso de la investigación echaron más leña a ese fuego, sobre todo cuando la Unidad Central de Operaciones (UCO), instalada en Llanes para las pesquisas, llegó a pedir muestras de ADN no solo a allegados, sino también a trabajadores municipales. Varios frentes de conflicto político -desde los cambios en la gestión de personal a la de las licencias para edificar en costas- habían colocado al edil en una situación expuesta.

Sin embargo, la detención de cuatro sicarios en Vizcaya y Suiza parece haber persuadido a la UCO de que nada de eso tuvo que ver en la muerte del concejal llanisco, en cuyas investigaciones la hipótesis de un crimen relacionado con causas mucho más personales aparecía ya un mes después del suceso. El caso acaba de encarar una nueva fase mientras la titular del Juzgado nº1 de Instrucción de Llanes sigue manteniendo el secreto de sumario.

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