Alerta ecologista: estas son las especies más afectadas por los incendios

Este gran problema medioambiental, sumado a la primavera temprana tendrá graves consecuencias en el patrimonio natural y la biodiversidad

Incendio en las proximidades de Naves (Llanes)
Incendio en las proximidades de Naves (Llanes)

Redacción

Asturias ha registrado una oleada de incendios desde el pasado jueves en la que se contabilizaron 380 focos repartidos en 39 de los 78 municipios de la región. Unos fuegos que han arrasado más hectáreas que el pasado año. Este gran problema medioambiental, sumado a la primavera temprana que ha pasado de las lluvias y las inundaciones al viento sur y los 25 grados de máxima en muchos puntos del Principado, tendrá graves consecuencias en el patrimonio natural y la biodiversidad.

Aunque aún no hay cifras oficiales, parece que los osos pardos y las aves serán los más afectados, debido a la coincidencia de la fecha con su época reproductiva. Pero no son los únicos, numerosos insectos se verán perjudicados a corto y largo plazo, haciendo que especies vegetales sean damnificadas y no solo por el fuego, sino porque muchas especies polinizadoras no podrán realizar su función. Así como los ríos, debido a los materiales arrastrados en los días sucesivos a los incendios cuando por fin llueva, que acabarán provocando también graves consecuencias en las poblaciones de salmones y en el resto de la fauna. Además de cambiar la reproducción de los animales que comienzan su periodo de cría, debido al adelanto de la primavera climática de este año y sus ecosistemas, muchos espacios protegidos se verán dañados como el Parque Natural de Somiedo y zonas aledañas a Ponga o el Parque Nacional de los Picos de Europa. 

Desde SEO BirdLife denuncian esta situación por el riesgo que supone tanto para los especies naturales, como las vidas del personal que trabaja en las labores de extinción. «En esta época tan crítica para la reproducción de muchas especies es cuando los incendios son más dañinos, provocando graves consecuencias en los ecosistemas, no solo por la acción directa del fuego sino porque se habrán eliminado las futuras generaciones de muchas especies y se habrá afectado de forma negativa a muchos hábitats», afirma Nicolás López, delegado de la asociación en Asturias.

La fauna autóctona, la más perjudicada

«Es una época crítica para el oso pardo. Es el momento en que comienza su reproducción y los incendios están castigando las zonas oseras de la cordillera afectándolos muy negativamente», denuncia López. A pesar de que aún no tienen cifras oficiales, que esperan tener lo más pronto posible, desde SEO BirdLife pueden anticipar algunas de las especies que serán más afectadas tanto a corto como a largo plazo. Es posible que los osos y los urogallos sean la fauna autóctona más perjudicada tal y como explica el delegado de la asociación: «Las poquísimas zonas del occidente donde quedan ejemplares de urogallo son Cagas de Narcea y Degaña, pero debido a la proximidad del fuego se habrán dispersado».

Las aves, los incendios y su efecto a largo plazo

Pero el urogallo no es la única víctima, «este año muchísimas aves están empezando la cría con gran antelación. De hecho, muchas están comenzando a hacer sus nidos lo que se debe a la primavera temprana que es un problema añadido», argumenta Nicolás. Todas ellas han tenido que abandonar esos nidos previamente construidos por el fuego, porque aunque afortunadamente pueden escapar y volar, sus lugares de reproducción y alimentación se verán destruidos. «Estuve en Llanes en una zona próxima a los incendios y era impresionante ver las bandadas de pájaros que se iban hacia Ribadesella huyendo del humo. Este año esas aves verán su hábitat calcinado y tendrán inconveniente para sacar sus crías adelante», cuenta y añade que con cada catástrofe natural, la población irá disminuyendo viendo grandes efectos con el paso del tiempo. ¿Las más afectadas ante esta situación? Las especies propias de matorral grande como tojos y brezos, y media montaña, como es el caso de las taravillas y las currucas. En su mayoría insectívoras, es decir, las responsables de que en verano los humanos no suframos las picaduras masivas de insectos. 

El despertar temprano de los insectos y la muerte de los polinizadores

El despertar de los insectos también se ha adelantado debido al clima, con la consecuencia de que el fuego ha destruido su hábitat y sus larvas. Muchas especies de invertebrados o de vertebrados con movilidad reducida o de movimientos lentos, como anfibios o reptiles, y que se encuentran en plena actividad, tampoco podrán escapar de las llamas. «Uno de los aspectos más alarmantes, desde el punto de vista antropogénico, es la muerte de las polinizadoras, como las abejas, mariposas o escarabajos», explica. Este hecho repercute en la flora asturiana que necesita este proceso para reproducirse, como es el caso de el manzano. Las plantas de los huertos y otros frutales también podrían verse dañadas. 

Los ecosistemas de los ríos

«Sin despreciar los ecosistemas de los ríos que son otro grandísimo problema», desde SEO BirdLife apuntan a que las repercusiones negativas de estos incendios se prolongará más allá de la primavera. La fuerte erosión que sufren los terrenos y el empobrecimiento de los suelos castigados también por las inundaciones provocarán que numerosos materiales sean arrastrados a los ríos en los días sucesivos a los incendios induciendo graves consecuencias en las poblaciones de salmónidos y en el resto de la fauna. «La grave alteración de los caudales y la pérdida de calidad del agua podrían provocar un fenómeno denominado eutrofización, que acaba con la vida de muchos peces e invertebrados», explican en su página web.

La asociación, lucha por cambiar este tipo de problemáticas que han cambiado de manera considerable pasando de «ocupar pequeños espacios y extinguiéndose rápidamente por las frecuentes lluvias, a hoy en día, con un cambio de clima que sumado a la mano del hombre produce un verdadero desastre ecológico». Esperan poder hacer recuento muy pronto de las especies y hectáreas afectadas. «Una vez que todo termine aportaremos datos oficiales y haremos censos de aves. Así podremos determinar respecto a los de los otros años si ha habido un declive de alguna población y sobre todo se verán las consecuencias a largo plazo» concluye López.

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