¿Podría repetirse la Nevadona de 1888 en Asturias?

La gran acumulación de nieve provocó casi medio centenar de fallecidos y la pérdida de 20.000 cabezas de ganado tras cuatro fuertes nevadas. Expertos explican que el «cambio climático no es lineal» y no descartan que pueda repetirse

La Nevadona de 1888 en Asturias
La Nevadona de 1888 en Asturias

Redacción

14 de febrero de 1888. Asturias se despertaba con un frío helador y con los primeros copos de nieve de una jornada invernal que pasaría a la historia. Fue el primer episodio de la que se conoce como la Nevadona de 1888 que dejó un rastro de decenas de heridos, causó la muerte a 42 personas, se llevó por delante a 20.000 cabezas de ganado, provocó destrozos en un millar de casas y mantuvo incomunicados a los asturianos con la meseta durante un mes. Se llegaron a acumular hasta nueve metros de nieve a más de 1.000 metros y espesores de tres metros a cotas bajas de apenas 500 metros. Han pasado ya 131 años desde ese terrible suceso y la duda está ahí: ¿podría repetirse?

Cristina García Hernández, doctora en Geografía e investigadora en el área de Geografía Física del Departamento de Geografía de la Universidad de Oviedo, que centró su tesis en investigar las grandes nevadas de Asturias desde el año 1800 hasta nuestros días, nos da la clave. No duda: «supuesto que se podría volver a repetir». Y es que, matiza, «el cambio climático no es lineal y nadie puede garantizar que no ocurra de nuevo». Otra cosa son los daños. Y es que el contexto actual, más de un siglo después, poco tiene que ver con la Asturias del siglo XIX. La zona rural está menos poblada y la deforestación de los bosques es mucho menor. Ahora, matiza, existen mejores medios mecánicos para actuar ante una gran nevada, pero, en contra, estamos menos adaptados para enfrentarnos a una situación como la que vivieron los asturianos en 1888.

Cuatro nevadas y el deshielo

Lo que sucedió entonces fue debido a la gran acumulación de nieve tras cuatro fuertes nevadas (comenzó a nevar en febrero y la última se registró en abril) que, unido al deshielo con la llegada de las altas temperatura, causaron un verdadero desastre en Asturias. Hoy podemos conocer en profundidad este crudo episodio al que se tuvo que enfrentar la población asturiana gracias al trabajo de Cristina García Hernández que durante años se dedicó a visitar las localidades afectadas, a consultar todas las fuentes disponibles (prensa y archivos parroquiales) para plasmar todo su trabajo de campo en el libro Las nevadas de 1888 en el macizo asturiano que acaba de presentar en el Ridea (Real Instituto de Estudios Asturianos), en Oviedo.

La Nevadona de 1888 no fue la única dentro del periodo que analizó la autora, pero sí fue la peor: «nunca nevó tanto de forma tan cuantiosa», explica. Su línea de investigación se centró en las nevadas que se registraron desde 1800 hasta la actualidad. Hubo decenas de grandes nevadas pero nunca nada igual a la Nevadona. Se produjeron grandes aludes que causaron la muerte a casi una treintena de personas, otras seis fallecieron ahogadas a consecuencia de la crecida de los ríos con la llegada de las altas temperaturas, el peso de la nieve causó la muerte a seis personas y una perdió la vida por un desprendimiento. Además de las pérdidas de vidas humanas, miles de ganaderos vieron cómo quedaban si su fuente de sustento y es que se sabe que al menos 20.000 cabezas de ganado murieron, y muchos asturianos perdieron sus casas.

En aquella época, el medio rural nada tenía que ver con lo que conocemos ahora. Eran muchos los que vivían en áreas de alta montaña que se llevaron la peor parte. Zonas de Lena, Cabrales, Sobrescobio, Caso o Cangas del Narcea fueron de las más afectadas. En Bulnes, por ejemplo, se acumularon más de 6 metros de nieve y en la zona de alta montaña asturiana y leonesa, alcanzaron los nueve metros. El problema de 1888 fue la acumulación de las cuatro nevadas, y es que, nevaba sobre nevado.

Pese a que gracias al exhaustivo trabajo de la autora que desarrolló durante cuatro años hoy en día podemos conocer muchos datos de cómo se vivió en la Asturias del siglo XIX, quiere dejar claro que «hay mucha información que no tendremos nunca». Con todo ello, lo que sí está claro es que hoy por hoy la de 1888 ha pasado a los anales de la historia como la Nevadona.

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