El cronómetro para señalar la sesión de investidura del próximo presidente de Asturias comenzó a correr el pasado lunes cuando se cerró la constitución del nuevo parlamento y los partidos votaron al presidente de la Junta General y al resto de miembros de la mesa. La presidencia recayó en el socialista Marcelino Marcos con 26 votos (los de su propio grupo más los de Podemos e IU) pero hubo más desencuentro para la elección de los vicepresidentes y los secretarios. Ahí se pudo apreciar la formación de dos bloques -socialistas con IU por una lado y PP y Ciudadanos por otro- para un reparto de puestos que dejó fuera a Podemos. Los morados acusaron al resto de grupos de confabularse en su contra y desde el entorno de la coalición y de la FSA se replicó que se habían negado a aceptar cualquier acuerdo, incluyendo el de una reforma del reglamento para ampliar a seis el número de miembros de la mesa y dar cabida así a uno de sus diputados.

Con los ánimos algo caldeados, las negoaciaciones deberán continuar en los próximos días pero con un calendario marcado. El reglamento del parlamento establece que, una vez consitituida la Junta General, el presidente tiene una plazo de diez días hábiles para anunciar la fecha de la sesión de investidura. Es decir, antes del lunes 8 de julio tendrá que conocerse la fecha elegida para ese debate.

Antes debe de cumplirse otro plazo, también marcado por el reglamento, los partidos tienes cinco días hábiles, es decir hasta el próximo lunes 1 de julio para constituir los grupos parlamentarios. La norma de la Junta General establece que el mínimo necesario para formar un grupo propio es de tres diputados y además, a diferencia del Congreso de los Diputados donde es costumbre, aquí se veta explícitamente la posibilidad de ceder temporalmente escaños a otro partido para formar grupo. De este modo, y salvo alguna reforma exprés de uno de esos dos supuestos, el grupo mixto estará constituido por los tres partidos que lograron dos diputados en los últimos comicios: IU, Foro y Vox.

Una vez que se conozca la fecha para la investidura del presidente, el candidato socialista, Adrián Barbón, no debería tener grandes problemas para convertirse en jefe del Ejecutivo. El Estatuto de Autonomía de Asturias establece que en esa votación los grupos no pueden votar en contra de una candidatura, no es posible votar no, sólo está permitido el voto afirmativo o la abstención, de manera que si en una primera vuelta no se logra la mayoría absoluta, de 23 escaños, el presidente es elegido por mayoría simple. La holgada victoria de los socialistas en las elecciones de mayo, con 20 diputados, prácticamente le asegura la elección, aunque acudiera en solitario y con más garantías aún, con un previsible acuerdo con Izquierda Unida que le permitiría sumar 22 escaños, sólo a uno de la mayoría absoluta. En todo caso, a medio y largo plazo, para asegurarse la estabilidad parlamentaria, y sobre todo la aprobación de los presupuestos, los socialistas tendrán que buscar el apoyo de un grupo más. O bien con los cuatro diputados de Podemos o bien con los cinco de Ciudadanos.

¿En qué fecha se señalará la investidura? Depende también del plazo que quieran marcarse los socialistas para tener margen en las negociaciones, por lo que la sesión podría llegar incluso a las dos últimas semanas de julio. El precedente inmediato es de un retraso considerable ya que en 2015, Javier Fernández sólo pudo asegurarse la elección el 21 de julio, en un contexto mucho más complicado (sólo tenía 14 escaños) y la amenaza de bloqueo del entonces mucho más poderoso grupo de Podemos, con nueve.

Cuatro años atrás el reparto de la Junta General quedó de la siguiente manera: 14 escaños para el PSOE, 11 para el PP, 9 para Podemos, 5 para IU, 3 para Ciudadanos y 3 para Foro. Javier Fernández presentó su candidatura pero también lo hizo Mercedes Fernández por parte del PP sumando el apoyo de Foro, con lo que habían logrado reunir 14 escaños para empatar con los socialistas. Hubo intentos de tratar de reunir la mayoría de 28 que sumarían PSOE, Podemos e IU pero fue totalmente imposible el entendimiento. En aquellos momentos iniciales del mandato la tensión entre socialistas y morados era de pleno enfrentamiento. Podemos llegó a proponer a IU sumar esfuerzos para competir en una nueva candidatura de 14 que reiterara el empate triple si fuera necesario. La coalición se negó y deshizo el equilibrio con un acuerdo de investidura de los socialistas. En un escenario de gran presión, en la víspera de que se celebrara la sesión, Podemos amenazó con dividir su voto y repartir la orientación de sus nueve diputados para que algunos votaran al bloque de PP y Foro y propiciar un nuevo empate que terminara por derivar en la disolución de la cámara y una repetición de las elecciones. Pero finalmente no fue así y Javier Fernández resultó elegido con 19 votos. 

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El cronómetro de la investidura se detendrá el 8 de julio