Consejos para disfrutar del verano sin cambiar de talla

No es necesario renunciar a las vacaciones o a las cenas con amigos pero sí seguir unos pequeños trucos para mantener un estilo de vida saludable

Sol, playa, viajes, comilonas, horarios mucho más laxos,... El verano ya está aquí y es fácil bajar la guardia y dejar de cuidarse, adormecido por el calor y el relax. Si no quieres llevarte sustos en septiembre y comprobar cómo no sube la cremallera de tus pantalones favoritos, es mejor que cojas las riendas a tiempo. No dejes de pasar el día en el mar ni renuncies a cenar con esos amigos a los que no ves desde hace tiempo. Tampoco aparques unas buenas vacaciones. Pero organízate y actúa con mesura. Existen trucos al alcance de cualquiera para exprimir el tiempo libre de una manera mucho más sana. No se trata de hacer grandes sacrificios sino de aprovechar todos los recursos a tu alcance. Empieza desde el desayuno.

Una de las palabras claves es hidratación. Las temperaturas exigen que bebas a menudo. Lleva siempre una botella de agua -a poder ser fría- contigo. Pide limonadas o zumos. Evita las bebidas azucaradas y el alcohol. Su consumo suele incrementarse y esto ayuda a que el peso vaya aumentando casi sin darte cuenta. La variedad de alternativas es inmensa. Están los tés o las infusiones heladas, los smoothies naturales o los granizados. Cuando aprieta el calor, son la mejor forma de refrescarse. Otra alternativa para hidratarse cuando los termómetros se disparan son las frutas y las hortalizas, sin preparar o cocinadas en sopas frías, como los gazpachos.

Cuidado con las comidas fuera de casa

En verano se come más fuera de casa. Es una regla no escrita, conocida por todos pero peligrosa. Lo importante en estos casos es coger la carta y elegir de una manera consciente. Di no a los atracones. Pide de una manera moderada No te pases con las salsas, los postres o los rebozados. Pueden sumar muchas calorías de más si se convierte en una práctica habitual. Come hasta que te sientas saciado pero evita llegar al punto de pesadez, ese que alcanzas cuando sabes que te has llenado. Ojo con las tapas. Suelen ser un recurso barato y cómodo pero pueden resultar incompatible con la báscula. Evita aquellas con salsas o rebozados y quédate las que tienen verduras o son ricas en proteínas, como los ibéricos, los calamares o el pulpo.

Hay otras estrategias comunes a las comida en casa y en restaurante. Lo ideal sería abusar de la dieta mediterránea. Los productos de temporada son tu mejor aliado. Hay multitud de frutas y hortalizas que, además de hidratarte, son bajas en calorías. Sandía, melón, cerezas, piña,... Las fruterías están a rebosar. Los pescados, los alimentos frescos y el aceite de oliva pueden completar la dieta. Modera la cantidad de carne roja y el consumo de grasas. Las recetas sencillas, a la plancha o en su jugo son perfectas para el verano y, además, rápidas y sencillas de preparar. No tienes por qué emplear demasiado tiempo. Piensa, por ejemplo, en un gazpacho o en un bonito del norte a la plancha.

 Desayunos nutritivos y saludables

La mañana es fundamental. Haz desayunos nutritivos y saludables que te ayuden a esquivar la tentación de picar entre horas. Una tostada de tomate, aceite de oliva y jamón serrano, puede ser un delicioso menú para empezar la jornada. Si lo acompañas de unos cuantos trozos de sandía, melón o cualquier otra fruta de verano, la hidratación será completa. No abuses de la bollería y de los embutidos grasos que puedes encontrar en los buffets cuando estás de vacaciones.  

Trucos complementarios

No abuses de los helados. Parece el postre ideal para lo calurosos veranos pero tienes que recordar que son dulces y no alimentos básicos de una dieta saludable. La mejor opción son los caseros o sustituirlos por frutas o lácteos como el yogur.

Márcate un horario y trata de cumplirlo. Es importante que mantengas las cinco comidas diarias aconsejadas por los expertos y que las horas sean aproximadamente las mismas. Así conseguirás no llegar hambriento a la mesa.

Mantén o incrementa el ejercicio físico. No dejes de lado el deporte. Asegúrate de encontrar tiempo para seguir practicando tu actividad favorita. Te mantendrá en forma y te ayudará a compensar los excesos.

No viajes en ayunas. Los nervios o las prisas antes de comenzar las vacaciones hacen que muchas veces salgamos de casa sin probar bocado. Es una mala práctica. Es preferible comer siempre algo ligero. En el bolso puedes meter unos frutos secos como tentempié. 

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