El pacto entre Podemos y PSOE, abocado al fracaso

Ambas formaciones se cruzan acusaciones sobre el escaso interés del otro por negociar

Dolores Carcedo conversa con Daniel Ripa y Rafael Palacios
Dolores Carcedo conversa con Daniel Ripa y Rafael Palacios

El pacto entre Podemos y PSOE se encuentra abocado al fracaso. Solo un giro inesperado de última hora podría salvarlo. «Es imposible llegar a acuerdos si uno no quiere». A las seis y media de la tarde, el futuro presidente del Principado, Adrián barbón, ya adelantaba que el acuerdo con Podemos estaba lejos. Lo hacía en su intervención ante el comité autonómico, una reunión en la que se analizaron los resultados electorales pero también la política de pactos y el futuro de la vida orgánica de la Federación Socialista Asturiana (FSA). No se encontraban en la sala ni Gimena Llamedo ni tampoco Dolores Carcedo, las dos encargadas de capitanear el equipo negociador, que estaban precisamente en una reunión con la formación morada. Más remota aún era esa posibilidad a la salida del encuentro. El secretario general de Podemos, Daniel Ripa, criticó el fondo y la forma. No cree que en cuatro días se pueda alcanzar un acuerdo de calado y menos cuando no se ha concretado ninguna de sus peticiones, con sus correspondientes proyectos y sus partida presupuestarias. No obstante, el consejo ciudadano tiene la última palabra.

«No renunciar a máximos históricos lleva al mínimo de no llegar a acuerdos», señaló Barbón, que considera que cada uno «debe asumir su responsabilidad». Puso ejemplos concretos. La gratuidad del ciclo de 0 a 3 años y su gestión autonómica ha sido una reivindicación de Podemos desde su entrada en el Parlamento asturiano. El candidato socialista dijo que actualmente, con los recursos existentes, no es posible. Señaló que prefiere destinar el dinero del presupuesto en ampliar el número de plazas para acabar con las listas de espera en lugar de gastarlo en que sea gratis para los que ya están dentro. Cree que es un planteamiento razonable que Podemos podría compartir. «Los recursos asturianos son los que son y no puedo prometer algo que no voy a cumplir», insistió. Así que llamó al partido a que utilice sus cuatro diputados de manera constructiva y no para «votar en contra de todo».

La versión de Podemos es diametralmente opuesta. Tanto Ripa como la diputada Nuria Rodríguez le devolvieron la acusación a los socialistas. Ha recordado que en Valencia negociaron durante siete semanas. Las conversaciones en Navarra o Baleares también han sido largas. En Asturias, explicaron que se han limitado a cuatro días exactos y con lapsos de tiempo largos en el intercambio de documentación. Tampoco han entendido que la propuesta de la FSA se limitara a dos folios. A Ripa le parece demasiada concreción para 3.000 millones de presupuesto. La tercera crítica y fundamental es la negativa a temas claves como la completa gratuidad de las escuelas infantiles o de la Universidad, la supresión del Huerna, el impuesto a las grandes fortunas o el transporte público a un euro. Ha habido puntos grises en los que están cerca pero el secretario general de Podemos aseguró que siguen muy lejos en asuntos claves.       

Los cruces de acusaciones no distan demasiado de los protagonizados hace cuatro años o en procesos presupuestarios de la última legislatura. Ambas formaciones se cruzan acusaciones sobre el escaso interés del otro por negociar. No parecen fiarse demasiado, aunque parte de los actores han cambiado. Barbón ya habló de bloqueo en la sesión de investidura. Ripa le acusa de tener ideas preconcebidas cuando todo estaba en marcha. Barbón dice que Podemos no negocia sino que trata de imponer un listado invariable. Ripa carga contra los socialistas por no elaborar propuestas razonadas, al contrario de lo que sí hacen en otros territorios. Ninguno da un portazo definitivo pero tampoco parece ceder. Ambos invocan el mandato de las urnas y al electorado progresista. Ripa habla del gusto del resto de partidos por negociar primero sueldos y dietas. Barbón remata que los tacticismos de la formación morada no son una vocación sincera de diálogo.

Con estos planteamientos, parece que la segunda sesión del pleno de investidura no va a ser la definitiva. Salvo sorpresas, será necesaria una tercera el lunes, en la que Barbón saldría elegido presidente con sus votos y los de IU, ya garantizados en un acuerdo. En esa segunda ronda, solo es necesario ser el más votado y, en este caso, el socialista no tiene rival. Nadie más se ha presentado.

Vida interna de partido

Barbón quiere un partido fuerte, dinámico, que no quede camuflado por la acción de gobierno. Lo dijo ante el comité autonómico. Por eso ha encargado a sus compañeros del comité autonómico que fomenten un debate vivo y a la comisión ejecutiva, que oriente la labor del grupo parlamentario. Su obsesión está en la formación. Pretende montar una estructura orgánica sólida, con cuadros bien formados. Todas estas tareas han quedado encomendadas a la Federación Socialista Asturiana (FSA) para que quede claro que es «un proyecto colectivo y no personalista». 

Barbón ofrece un pacto a todos los partidos salvo Vox sobre cinco líneas maestras

Susana D. Machargo
El candidato socialista a la Presidencia del Principado, Adrián Barbón (d), y el presidente en funciones, Javier Fernández (i) tras finalizar la primera sesión del debate de investidura
El candidato socialista a la Presidencia del Principado, Adrián Barbón (d), y el presidente en funciones, Javier Fernández (i) tras finalizar la primera sesión del debate de investidura

El candidato socialista recuerda en el debate de investidura que «el bloqueo no da resultado». Invoca la necesidad de diálogo

Adrián Barbón ha fijado sus prioridades para los próximos cuatro años. El candidato del PSOE será el próximo presidente del Principado de Asturias, aunque todavía está por ver si lo será desde el viernes -para lo que necesita el apoyo de IU, ya comprometido, y el de Podemos, que parece complicado- o si tendrá que esperar al lunes. Durante la primera sesión del debate de investidura, Barbón ha desgranado las líneas maestras de su próximo mandato y ha comenzado su intervención con palabras de agradecimiento para IU y con un mensaje a Podemos: «El bloqueo no da resultado». También ha reiterado su intención de negociar con todos los partidos con representación en la Junta General, aunque ha hecho una excepción al vetar a Vox de forma explícita.

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