Viejas batallas, nuevas carreras: los localismos cercan a la Universidad de Oviedo

Oviedo, Gijón, Avilés y Mieres se han enzarzado en una batalla por atraer nuevos grados que no entiende de colores políticos ni de plazos universitarios. El rector reclama a todos que «dejen de interferir»

Universidad de Oviedo
Universidad de Oviedo

Redacción

«Confío en que con Bellas Artes no se repita lo de Deportes. Aprendamos de lo estéril de las polémicas». Este anhelo del rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, no ha surtido ningún efecto. La disputa territorial por la implantación de nuevos grados en Asturias se ha convertido en una batalla feroz entre los principales ayuntamientos que no parecen dispuestos a dejar pasar el tren de la educación superior. Los alcaldes prometieron en campaña trabajar para atraer carreras, en un compromiso que excedía de manera holgada sus competencias reales de regidor. La oposición azuza ahora por detrás, a la espera de rédito partidista, sea cual sea el signo político. Mientras, el Rectorado deshoja la margarita y reclama tiempo para analizar las opciones. Sin embargo, el reloj corre en su contra, porque esa falta de definición está, día a día, enconando la batalla y metiendo en el juego a nuevos actores. García Granda anuncia que en septiembre se presentará el plan estratégico. Ese será un momento clave, aunque entonces tendrá que haber ganadores y perdedores.

Los principales novios de Deportes son Mieres, Oviedo y Gijón. Mieres era, en realidad, la primera opción de la Universidad o, al menos, la primera que apuntó públicamente. Tiene un campus a medio gas, con residencia universitaria e instalaciones adecuadas para el título. ¿Qué podría salir mal? Lo que no se tuvo en cuenta en la ecuación fueron los localismos. En Oviedo y Gijón, saltaron las alertas. No iban a ceder así de fácil. Ambos municipios cuentan también con recintos universitarios, tradición y equipamientos deportivos disponibles. Tendrían que demostrarles por qué no eran la mejor alternativa. En el caso de Bellas Artes, Oviedo y Gijón se han tropezado con Avilés. La alcaldesa de Gijón ha sido la que ha abierto la caja de Pandora en este mes de agosto. En un encuentro con el rector en la feria de muestras, Ana González -exconsejera de Educación del Principado- explicó al rector su propuesta en campaña, un grado de Bellas Artes vinculado a las nuevas tecnologías para diferenciarlo de otros que ya se están impartiendo en otras regiones. Inmediatamente el PP de Oviedo recordó que esa iniciativa también estaba en su programa, aunque quizá no con la misma concreción. La alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, terció en la polémica. Reclamó unión y no competiciones entre ciudades por el grado de Bellas Artes para, a continuación, contar que en su concejo ya están implantados los estudios de grado en Diseño y Restauración y que tiene un acuerdo con el Principado de aumentar las inversiones y de completar las instalaciones. Nadie se quiere quedar atrás, aunque cada uno recurre a su propio estilo.

Sin leña al fuego

Cuando se le pregunta directamente por lo que está sucediendo, el rector deja claro que no quiere echar más leña al fuego y rechaza pronunciarse sobre comportamientos concretos, propuestas o títulos. No obstante precisa que su equipo está en permanente contacto con los ayuntamientos donde la universidad tiene sus campus y otras instalaciones pero entiende que las corporaciones «deben evitar interferir en las decisiones de la Universidad, mas allá de manifestar su interés en apoyar el desarrollo de unos determinados estudios para sus respectivos municipios en función del interés de su ciudadanía». Esto implica que no cree que ningún regidor «debe interferir en los planes estratégicos de la Universidad ni intentar forzar su modificación, ya que el interés general debería centrarse en la puesta en marcha de titulaciones de interés para la población asturiana y para la atracción de estudiantes de otras comunidades nacionales y de estudiantes internacionales» .

Otra pregunta sobrevuela también sus competencias. ¿A qué cree que se debe esta nueva rivalidad? ¿Por qué los concejos se enzarzan en esta batalla por los títulos? Gracía Granda reconoce que es una pregunta compleja que necesitaría de un análisis extenso también. Prefiere no mojarse: «Las razones serán variadas y cada equipo de gobierno municipal tendrá las suyas así como una particular perspectiva de la actividad universitaria en sus respectivos territorios» .

Experiencias y comisiones

No es la primera vez que la Universidad se enfrenta a batallas territoriales. Nunca ha sido posible trasladar Minas a Mieres, aunque mucho se ha escrito y debatido sobre el tema. Sin embargo, en ese caso se trataba del traslado de una carrera ya existente y había una feroz oposición incluso desde dentro de la propia escuela superior. Es quizá un precedente cogido con pinzas. Ahora las posiciones se han radicalizado y la batería de títulos que se esperaba hace presagiar lo peor.

La comisión estratégica de estudio de titulaciones ya ha parido un borrador, es decir, ya existe un plan estratégico que define qué titulaciones superiores son interesantes para Asturias, tanto por la demanda como por los recursos disponibles. Incluye un análisis pormenorizado de las cinco ramas del conocimiento. Incorpora aportaciones novedosas, como la puesta en marcha de un grado y un máster abiertos en la Universidad asturiana. Es un tipo de formación que permite a los estudiantes escoger libremente asignaturas de diferentes carreras, normalmente, durante el primer y segundo año de carrera para después decidirse por una especialidad. Pero hay más pendientes. El propio rector habló del interés por sacar adelante el grado de Gastronomía y Ciencias Culinaria, aprovechando el título propio que se está ofertando. Así que sobre el tablero de juego en el que se ha convertido el mapa de Asturias hay, como mínimo, dos fichas más en juego.

Ese plan estratégico irá acompañado de los recursos y de una memoria económica, así que la Universidad comenzará a mojarse. Tendrá que hacerlo porque el proceso burocrático actual deja claro que la potestad para decidir todo lo que tenga que ver con los títulos es de la propia Universidad. El primer organismo que tiene que aprobar ese proyecto es el Consejo de Gobierno de la institución. Después pasa a la ANECA. Si supera este trámite, entonces llega al Gobierno del Principado, para su visto bueno definitivo.

Grandes planteamientos

Lo ocurrido durante el último año y medio con Deportes ha superado todas las expectativas. Llegó incluso a poner en la encrucijada el proyecto de Área Central Metropolitana, por la ausencia del alcalde de Mieres, Anibal Vázquez, indignado con lo que estaba sucediendo, con las presiones que había para que su concejo no se quedase con el grado, tal y como se había dicho inicialmente. Hubo campañas públicas de los ayuntamientos, recogidas de firmas, enfrentamientos mediáticos y declaraciones más o menos altisonantes. A día de hoy, la única realidad es que esa carrera no es una realidad. La Universidad no ha aclarado ni el proyecto ni dónde se implantará. En su caso, el debate territorial está encadenado a otro igual de visceral, ese que enfrenta a lo público y lo concertado. Granda ha recibido más de un proyecto. Los dos con más entidad son el de Padre Ossó, centro privado vinculado, y el de la Facultad de Formación del Profesorado. En función de cuál sea el elegido, una u otra sede tienen más posibilidades.

Las elecciones municipales de mayo devolvieron a la actualidad la pugna, que había quedado un poco alertagada con el paso del tiempo. Había trascendido que en primavera se sabría algo de la sede. No fue así. Luego, en campaña, los candidatos de los municipios implicados tomaron posición y anunciaron que defendería su candidatura, algo inevitable cuando se les preguntaba por el tema. El último capítulo de la polémica ha estado vinculado al coste. Trascendió que Mieres sería una ubicación mucho más barata que Gijón, algo muy importante para una institución académica que no está para dispendios. El rector negó que ese dato fuese real. Así que el pleno gijonés reclamó conocer la memoria económica. Nada más se ha escrito al respecto. Deportes ha pasado a un segundo plano.  

«La implantación en Oviedo del grado de Bellas Artes es irrenunciable». Son palabras del alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, retransmitidas a través de Twitter. Pero no se quedó ahí tampoco está dispuesto a ceder ni Gastronomía ni Deportes. Cree que la capital se los tiene que quedar todos. Ese mismo mensaje de las redes sociales se lo comunicó en persona a García Granda tras tomar posesión de su cargo. Canteli cree que el rector fue «receptivo». El vicealcalde, Ignacio Cuesta, está de acuerdo. Explicó que su plan es llenar la ciudad de gente y que la actividad universitaria es vital para conseguir esos flujos. Solo ha puesto un pero a sus socios de Gobierno. Ve prematura ofrecer La Vega como ubicación cuando todavía no tienen ni la propiedad. El PSOE y Somos Oviedo tampoco han perdido la oportunidad de adentrarse en la polémica. Los morados reclaman becas antes que títulos y los socialistas reclaman respeto a la autonomía universitaria y una negociación pausada con todos los implicados.

La alcaldesa socialista de Gijón está en el centro de toda esta polémica por ser la que ha llevado a la escena mediática la propuesta. Sin embargo, ha dejado claro que no tiene intención de iniciar ninguna guerra. «Yo pelearme con otro ayuntamiento no lo voy a hacer», zanjó. No obstante, reconoció estar «un poco desconcertada» por todo lo que se está montando, dijo no conocer las solicitudes de Oviedo o de Avilés y no entiende en qué se traduce esa opción de trabajar conjuntamente con otros ayuntamientos. Recordó que su propuesta viene de atrás y está trabajada. Cree que es una oportunidad, porque un grado de Bellas Artes bien diferenciado del de Bilbao ofrecería nuevas oportunidades a los jóvenes. Con esa base pretende presentar una oferta formal.

Avilés es la tercera en liza. En su caso exhibe la Escuela Superior de Arte del Principado, un centro público abierto en el año 2002. Su oferta actual abarca desde las especialidades de Gráfico y de Producto a Conservación y Restauración de Bienes Culturales. Esa es la carta de la alcaldesa, Mariví Monteserín, también socialista. Su propuesta es que Asturias se coordine con la implantación de esas nuevas titulaciones universitarias y que trabaje en un proyecto común, que acaba con esas competiciones entre ciudades. Es mensaje mesurado ni quita que Monteserín también se haya postulado como futura sede de los estudios de Bellas Artes.

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Susana D. Machargo
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La comisión de titulaciones ya cuenta con un borrador que presentará «en breve». Criminología y Ciencia e Ingeniería de Datos serán los primeros en implantarse. En plena tormenta por Bellas Artes, la institución reclama sus tiempos

En plena tormenta mediática y localista por la implantación del grado de Bellas Artes, el tiempo parece discurrir a otro ritmo en la Universidad. Nadie se decanta por ningún concejo y tampoco se hablar de la urgencia de este grado. La institución ya tiene experiencia. Lleva más de un año sometida a la misma presión por el título de Deportes y Actividad Física y sigue sin deshojar la margarita. Lo aclara el propio rector, Santiago García Granda: «Es una decisión que conlleva mucho trabajo y necesita de un análisis estratégico y global de la Universidad, desde la propia Universidad. Y luego un procedimiento y unos trámites que tampoco hay que olvidar». En eso están inmersos.

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