La Universidad de Oviedo colabora en un descubrimiento que desafía los paradigmas científicos

El hallazgo, liderado por el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), redefine la forma de concebir la creación de sistemas planetarios

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El exoplaneta que redefine los paradigmas científicos sobre la formación de sistemas planetarios La Universidad de Oviedo colabora en un estudio que cambia por completo las ideas estándares sobre cómo se producen estos cuerpos celestes

Redacción

Los paradigmas sustentan la base de pensamiento de la comunidad científica y, en ocasiones, existen descubrimientos que ponen en duda estas ideas estandarizadas. Un exoplaneta gigante gaseoso orbitando alrededor de una estrella enana roja ha puesto en entredicho la forma de concebir la creación de sistemas planetarios que hasta la fecha ha imperado en la ciencia. El estudio, liderado por el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), y en el que ha participado la Universidad de Oviedo, abre un nuevo horizonte en este campo, y que obliga a repensar los mecanismos de creación que producen estos sistemas planetarios. Los planetas que se suelen encontrar alrededor de estrellas enanas rojas suelen ser de un tamaño cercano al del planeta Tierra, mientras que el cuerpo hallado en esta investigación es de un tamaño muy superior. El papel de la institución educativa ovetense en este descubrimiento histórico consistió en la búsqueda de la fotometría de la estrella, como señala Enrique Díez Alonso, investigador de la Universidad de Oviedo.

Hasta la fecha, las ideas que vertebraban el pensamiento sobre la creación de sistemas planetarios se basaba en el siguiente proceso: primero se forma un núcleo rocoso, como la Tierra o una supertierra, sólido, rocoso, y en torno a ello se va acretando gas y se acaba dando lugar a un gigante gaseoso, del tipo de Júpiter o Saturno. Ese mecanismo funciona bien en estrellas como el Sol, más masivas, en las que cuando se forma la estrella hay mucho material alrededor, hay un disco portoplanetario que es muy abundante en gas y en polvo. Sin embargo, en una estrella enana roja, como la estrella de esta investigación, que tiene la décima parte de la masa del Sol, los discos que quedan alrededor son muy pobres, y dicho mecanismo va a resultar muy poco eficiente, por lo que no se pueden formar así.

Este descubrimiento abre nuevos horizontes al campo científico, y supone contemplar ideas como que esas estrellas sí que tengan un disco, aunque no tan masivo, y que una parte del mismo pueda llegar a colapsar debido a las inestabilidades, dando lugar a la formación de un planeta de forma repentina, sin necesidad de que primero se forme algo pequeño, rocoso, y se vaya acretando gas. De no ser así, no se explicaría que un planeta como el que acaba de localizarse esté en una estrella no mucho mayor que él, con una diferencia de masa muy pequeña en comparación con la que hay, por ejemplo, entre el Sol y Júpiter. 

La labor de la Universidad de Oviedo en este hallazgo

Enrique Díaz Alonso, del Instituto Universitario de Ciencias y Tecnologías Espaciales de Asturias (ICTEA), ha participado por parte de la institución académica asturiana en este estudio. El propio investigador explica el papel que ha realizado la Universidad de Oviedo en este descubrimiento fue clave por la importancia de la fotometría en la identificación de estos cuerpos como planetas. «Para saber que se trata de un planeta, es necesario descartar que la señal no la esté produciendo la rotación de la estrella, y para ello hay que conocer el periodo de rotación de dicha estrella mediante fotometría, obteniendo datos de fotometría en búsquedas ya preexistentes e intentando obtener de ahí el periodo de rotación de la estrella. Las estrellas al rotar pueden generar señales similares a las que produciría un planeta cuando las mides», comenta. El sistema planetario anómalo que se ha descubierto se halla alrededor de la enana roja GJ 3512, que tiene solo una décima parte de la masa del Sol y se encuentra ubicada a unos 30 años luz de la Tierra.

Nature retira el premio de «Tutoría ejemplar» concedido a López Otín

L. Ordóñez
Carlos López Otín
Carlos López Otín

La revista justifica su decisión por los artículos retractados pero afirma que no pone en cuestión la trayectoria global del científico

La revista Nature ha anunciado que retira la distinción de «Tutoría Ejemplar» por su labor como mentor de otros científicos concedida en el año 2017 a Carlos López Otín y lo justifica por la puesta en duda de la integridad de algunas de las imágenes de trabajos publicados bajo su dirección que fueron retractados en dos revistas, Journal of Biological ChemistryNature Cell Biology. El comunicado de Nature concluye en todo caso destacando que esta decisión no supone un jucio al conjunto global del «calibre de las investigaciones de López-Otín».

Considerado como uno de los investigadores de mayor prestigio de la Universidad de Oviedo y gran renombre internacional, Otín padeció en los últimos meses una secuencia acontecimientos que le llevó a denunciar una campaña de acoso y también la posibilidad de abandonar la academia asturiana. La nota de Nature supone un nuevo golpe tras la retirada de los artículos publicado en revistas científicas. En ese comunicado, Nature señala que retira el galardón «2017 mentoring prize» concedido al biólogo molecular de la Universidad de Oviedo y lo hace «debido a la preocupación dirigida a la revista tras ese anuncio» y la puesta en duda de la integridad de imágenes en trabajos firmados bajo la dirección de López Otín. «La retirada del premio es reflejo de la opinión del jurado de que la tutoría de alta calidad en un laboratorio no debe llevar a problemas tan significativos». Con todo, la revista señala que esta afirmación no pone en cuestión el conjunto de la trayectoria y las investigaciones del científico.

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