La Brigada de Salvamento refuerza su plantilla un año después del rescate de Julen

«No vamos a olvidar nunca ese rescate», asegura Antonio Ortega, uno de los rescatadores del niño que el 13 de enero de 2019 cayó en un pozo en Totalán (Málaga)

La ministra de Defensa, Margarita Robles, y los miembros de la Brigada de Salvamento Minero durante la visita el pozo asturiano de Fondón, en Langreo
La ministra de Defensa, Margarita Robles, y los miembros de la Brigada de Salvamento Minero durante la visita el pozo asturiano de Fondón, en Langreo

Redacción

Hace un año toda España contenía el aliento ante un suceso tan dramático como increíble y mediático: un niño de dos años llevaba varias horas en el interior de un pozo de 110 metros de profundidad en Totalán (Málaga). Se había caído accidentalmente mientras jugaba el día anterior (el 13 de enero de 2019) por un agujero de apenas 25 centímetros de diámetro. Después de tres días buscando el modo de sacarle, el Ministerio de Defensa solicitaba a Hunosa la intervención de uno de los equipos humanos con más experiencia y formación en rescates: la Brigada de Salvamento Minero. Ocho brigadistas se preparaban en unas pocas horas y se trasladaban el 16 de enero a la localidad malagueña. Diez días después, en la madrugada del 26 de enero, rescataban el cadáver del pequeño Julen después de picar a mano durante 32 horas en un espacio claustrofóbico.

Aquel rescate marcó un antes y un después para la Brigada de Salvamento Minero, por lo que supuso un rescate así para quienes intervinieron en él y porque a raíz del mismo se puso en valor la labor de un equipo humano al que acechaba la incertidumbre tras el fin de la minería del carbón. Porque sin actividad en el sector, todo hacía indicar que la Brigada de Salvamento era prescindible.

El accidente de Julen demostró lo contrario, que la Brigada de Salvamento Minero, con su gran experiencia y formación, es imprescindible. Así, desde entonces, la Brigada se ha visto reforzada desde el punto de vista económico y también con nuevas incorporaciones al equipo. Seis mineros están pasando las últimas pruebas esta semana para entrar a formar parte de la Brigada de Salvamento. Se trata de cinco brigadistas y un conductor-rescatador que incrementarán la plantilla hasta los 20 miembros. Antonio Ortega, jefe del grupo y uno de los brigadistas que participaron hace un año en el rescate de Julen, ha explicado que las pruebas se están realizando esta semana porque es la primera con todos los días hábiles para que los nuevos integrantes realicen las cinco últimas pruebas.

El mismo comenta que es una casualidad que coincida con el aniversario de la caída del pequeño al pozo de Totalán y que aunque en la Brigada son conscientes de la repercusión que tuvo aquel trágico accidente, tratan de continuar sin tener una fecha marcada en el calendario porque ellos se trasladaron unos días después a Málaga y porque tardaron varios días en poder iniciar su labor para rescatar a Julen. No obstante, apostilla que «no vamos a olvidar nunca ese rescate» por el tipo de rescate que fue, que para alguno de los rescatistas era su primera intervención. Él, precisamente, tan sólo llevaba tres meses en la Brigada cuando se requirió la presencia de la misma en Totalán.

Antonio Ortega comenta que en este año, tras el participar en el rescate de Julen, han tenido actividad. Además de haber realizado el rescate de un operario que falleció tras caer al interior de la central térmica de La Pereda, les han salido trabajos para llevar a cabo revisiones en varias instalaciones, no sólo de Asturias, sino también de otras comunidades autónomas como Madrid y Sevilla. También realizan cursos de formación a otras Brigadas Mineras de otros ámbitos.

«Es importante estar activo y seguir aprendiendo técnicas de rescate aunque todos conozcamos el trabajo de minería», manifiesta este rescatador, que confía en que la Brigada de Salvamento continúe más allá del 2021, año hasta el que está firmado el plan de empresa de Hunosa, «porque sería una pena que los conocimientos de la Brigada se perdieran». «La fórmula a utilizar está por definir, pero habría que mantener los conocimientos y las técnicas», considera Antonio Ortega.

Los padres de Julen, el niño que murió en el pozo, esperan un bebé

la voz

Antes del trágico suceso, Victoria García y su marido ya habían perdido a otro niño por una enfermedad

Su historia conmocionó al país hace unos meses. El pequeño Julen se había caído en un poco de 25 cm y más de 70 metros de profundidad, y durante días toda España estuvo pendiente de su rescate, que terminó en tragedia con la recuperación del cuerpo sin vida del  niño. 

La familia se convirtió en el centro de atención y su trágica historia acaparó todas las portadas. No era la primera vez que vivían un drama de ese tipo. Victoria García y su marido ya habían vivido la pérdida de otro hijo, Oliver, por una enfermedad que no tuvo remedio. Ocho meses después de la muerte de Julen la madre ha confirmado a un medio de comunicación que está embarazada de nuevo.  

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