La debilidad de la Universidad de Oviedo: sus estudiantes tardan en terminar la carrera y abandonan más

La institución obtiene los peores resultados del país en la tasa de graduación  y es la que más alumnos se deja en el camino. Los rectores reclaman pasarelas hacia FP para los universitarios que fracasan

Un grupo alumnos estudia en la biblioteca del Colegio mayor San Gregorio, de la Universidad de Oviedo.Un grupo alumnos estudia en la biblioteca del Colegio mayor San Gregorio, de la Universidad de Oviedo
Un grupo alumnos estudia en la biblioteca del Colegio mayor San Gregorio, de la Universidad de Oviedo

La Universidad de Oviedo tiene la tasa de abandono estudiantil más alta de las universidades públicas españolas, el porcentaje de graduación más baja del país y está entre las peores en rendimiento académico y el indicador de éxito. El balance en cuanto a formación universitario no podría ser más desalentador. Existen otros aspectos, en cambio, en los que la institución obtiene mejores referencias. Ese es el caso de la financiación, por ejemplo. No se trata de ningún estudio interno sino del informe La Universidad española en cifras que cada año elabora la Conferencia de Rectores (Crue). Los datos corresponden al último ejercicio con datos definitivos y ese es el curso académico 2017-2018. Es decir, los datos tienen un desfase de dos años.

El informe de la Crue, que esta semana se ha reunido en Toledo, contiene casi 350 páginas con las que intenta trazar un estudio de la situación real y complejo del espacio de formación superior en España, analizando la oferta de titulaciones, la matrícula, los recursos económicos, el personal de administración, la financiación, las becas, la captación de alumnos procedentes de otros países, la investigación,... Más de un millón de datos ayudan a encontrar las debilidades pero también a reconocer los puntos fuertes. Concluye que el sistema cuenta con «un insuficiente y excluyente sistema de becas y ayudas al estudio», concentran hasta el 82% de la producción científica española y mantiene unas tasas de matrículas universitarias elevadas dentro del panorama europeo. 

Con este panorama, los rectores han señalado, que sería necesario prescindir de algunas titulaciones con una inserción laboral muy baja. En ese mismo sentido, el rector de Oviedo, Santiago García Granda, señaló en una entrevista concedida a La Voz que un factor importante a tener en cuenta a la hora de ver la sostenibilidad de las titulaciones universitarias es la demanda que tienen. Ya adelantó que esto podría conducir «al cierre de algunas titulaciones o a la puesta en marcha de otras asociadas a temáticas de gran demanda, en forma de titulaciones abiertas o duales, que pueden ser más versátiles y flexibles». Los rectores también han reclamado pasarelas flexibles entre los grados y la FP para aquellos estudiantes que no encuentren su sitio en la formación profesional.

La memoria asturiana

Pero para volver a la situación precisa de la Universidad de Oviedo es necesario recurrir a las tablas con las que se cierra el infirme de la Crue. Ahí se pone de relieve por dónde tiene terreno de mejora. La tasa de abandono de sus universitarios está por encima del 30% y es la más alta de España con diferencia. Solo Baleares cuenta con datos que se le acercan. Esto implica que tres de cada diez alumnos que empieza una carrera cuelga los libros durante los tres primeros años. Este dato tiene una influencia directa sobre otros indicadores, por ejemplo, en la tasa de graduación. Solo el 33% concluye su carrera en tiempo y forma. Es decir, solo tres de cada diez completa su formación año por año. Nuevamente, es el peor resultado de toda España. Lejos queda el 58% que obtiene Navarra.

Es importante precisar que los datos de la Crue no se desglosan exactamente por universidades sino por comunidades autónomas. En el caso de las comunidades autónomas con una única universidad, como es el caso de Asturias, y el resto de integrantes del colectivo G-9, ambos indicadores coinciden con exactitud.

Otro modo de medir los resultados es con la denominada tasa de rendimiento académico. Esta clasificación compara el número de créditos superados en un curso por todos los alumnos con respecto al número de créditos de los que se han matriculado en ese curso. En pocas palabras, calcula cuánto han aprobado. Aquí la Universidad de Oviedo no es la peor, con un 75%, pero sigue en el furgón de cola. Por detrás se colocan Andalucía, Canarias, Galicia o Murcia. En cabeza, con los mejores datos, se cuela Cataluña. Además de las universidades catalanas, se encuentran por encima del 80% las valencianas y las navarras.

Todavía se puede recurrir a un cuarto indicador más: la tasa de éxito. En este caso se mide el número de créditos superados en un curso por todos los alumnos con respecto al número de créditos evaluados. Cuenta, por tanto, cuántos han aprobado entre los exámenes a los que se han presentado y no sobre los matriculados, como hacía la anterior. Oviedo se mantiene rezagada, pero no cierra la fila, con un 85,38%. Solo están peor en Baleares, La Rioja, Galicia y Cantabria. 

«Mis cuatro años en el rectorado han sido el periodo de paz más largo en la Universidad»

Susana D. Machargo
El rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda.El rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda
El rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda

El rector reconoce que las titulaciones han sido el gran culebrón de su mandato y precisa que con los ayuntamientos jamás discutará sobre los grados porque no es de su competencia

Aprovecha cualquier mínimo hueco en su agenda para cumplir con los trámites más tediosos del rectorado, como estampar su rúbrica en los documentos oficiales. Si algo ha caracterizado estos cuatro años de Santiago García Granda al frente de la Universidad de Oviedo es la intensidad de su agenda. No ha habido acto ni sector que no haya contado con su presencia. Tan pronto estaba defendiendo el presupuesto para la Universidad en la Junta General como en una pequeña mesa de trabajo con periodistas en el Indurot. Siempre con su tablet en la mano y con una actitud, al menos en apariencia, sosegada. Lo reconoce. Llega a la recta final sin sentirse demasiado presionado pero sí con mucho trabajo. No parece necesario preguntarle si tiene intención de optar a un segundo mandato. Es algo todos dan por supuesto.  

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