Cuando tu hogar es un centro: el confinamiento de los menores tutelados por el Principado

Susana D. Machargo

ASTURIAS

Pilar Canicoba

Trabajadores critican un protocolo antifugas que criminaliza a los niños. Denuncian contradicciones en los instrucciones y escasez de recursos

31 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Estas semanas de epidemia y a diferencia de lo que les ha ocurrido muchas veces en su vida, no son un grupo de población especialmente vulnerable, y eso se nota. Los ojos se posan sobre la tragedia que sufren los ancianos ingresados en las residencias geriátricas, donde los casos positivos crecen exponencialmente y los fallecimientos, también, mientras sus compañeros permanecen aislados en sus habitaciones. Pocos miran hacia los centros de menores, en el sentido más amplio de los equipamientos, desde las unidades de primera acogida, a los centros materno-infantiles, los alojamientos de atención inmediata o los de régimen especial para adolescentes. Allí permanecen centenares de jónves y niños asturianos confinados, con el apoyo de sus educadores y con la labor que desarrollan trabajadores de servicios y, en algunos, con vigilantes de seguridad. La situación es excepcional, en algunos casos tensa. Profesionales consultados por LA VOZ se quejan de la falta de recursos y de protocolos concretos para cada instalación, de órdenes contradictorias que no permiten ni usar los patios que están dentro de los propios recintos, de deficiencias en la limpieza que se debería extremar e instrucciones que criminalizan a los propios chavales, con denuncias casi redactadas de antemano.

El Comité de Empresa de Bienestar Social asegura que no ha recibido ninguna denuncia concreta de trabajadores, a pesar de que La Voz Asturias ha tenido acceso a algunos correos de profesionales que reclaman que se abran investigaciones y que se presione a la administración para cumplir con todos los parámetros. Fuentes del comité reconocen que los centros de menores «están más abandonados» porque los esfuerzos se están centrando en las residencias de ancianos. Precisan que existe una comunicación fluida con la consejería e, incluso, con la propia consejera y que se está trabajando con intensidad. Sin embargo, las quejas existen y se articulan en dos frentes diferentes, por una parte está el trato con los menores y, por otro, la gestión de la propia plantilla y de los riesgos laborales.

Los tutelados

Al igual que el resto de la población, los menores tutelados por el Principado se encuentran confinados en los alojamientos. Los trabajadores explican que, en función de las características de cada establecimiento, duermen en habitaciones compartidas de dos o tres o en apartamentos de hasta cinco, como pasa en el Materno-Infantil. Sin embargo, se ha recibido la instrucción de que no puedan salir ni a espacios al aire libre dentro del recinto. En Los Pilares, por ejemplo, solo les deja salir de dos en dos a una terraza, cuando en el interior pasan todo el tiempo juntos. En Colloto, por poner otro caso, no pueden pisar un jardín exterior que tienen, que también está cerrado.