Asturias cuenta con suficientes camas en hospitales y en UCIS para acelerar la desescalada

El Principado recopila los recursos a su alcance para solicitar al Gobierno un cambio de fase en parte del territorio. Dispone de unidad que no llegó ni a utilizar

El presidente del Principado, Adrián Barbón, durante su visita la unidad de hospitalización instalada en el pabellón central del recinto ferial Luis Adaro, en Gijón
El presidente del Principado, Adrián Barbón, durante su visita la unidad de hospitalización instalada en el pabellón central del recinto ferial Luis Adaro, en Gijón

Requisitos imprescindibles para que Asturias pueda solicitar al Ministerio de Sanidad un plan de desescalada a la medida de aquellos territorios que están libres del coronavirus: disponer o tener la capacidad de habilitar entre 1,5 y 2 camas en UCIS por cada 10.000 habitantes y entre 37 y 40 camas en hospitales también por cada 10.000 habitantes. El Principado cumple con holgura el parámetro de las UCIS y también el de las camas hospitalarias si se tienen en cuenta todos los recursos existentes, tanto los públicos como los concertados, los privados y los centros geriátricos y de larga estancia considerados por el propio Ministerio de Sanidad. No obstante, el BOE 3 de mayo, por la que se regula «el proceso de cogobernanza con las comunidades autónomas y ciudades de Ceuta y Melilla para la transición a una nueva normalidad» incluye una serie de factores mucho más genéricos, sin una horquilla numérica, que es complicado de valorar, como la capacidad estratégica, las medidas de protección colectiva o la capacidad de aislamiento y control de las fuentes de contagio. El presidente, Adrián Barbón, aseguró el pasado sábado que están reuniendo toda la documentación. Tienen hasta mañana, miércoles, a las 12:00 del mediodía para presentarla.

Los datos 

El consejero de Salud, Pablo Fernández Muñiz explicó en una de sus comparecencias ante del grupo de trabajo por el coronavirus de la Junta General del Principado que Asturias dispone de 194 camas en las unidades de cuidados intensivos y de 200 respiradores. De esas 194, alrededor de 130 se han estado reservando para pacientes con COVID-19. No obstante, el pico máximo de pacientes críticos se registró el pasado 4 de abril, y fueron 83. Además, en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en una zona entre la UCI y el helipuerto, se habilitó un recurso extra, un espacio sin todos los medios técnicos de las unidades pero con 25 camas y sus correspondientes respiradores. Nunca llegó a utilizarse pero está disponible. Con todos estos recursos, Asturias cumple lo exigido por el BOE

En cuanto a las camas, el Catálogo Nacional de Hospitales 2019 publicado anualmente por el Ministerio de Sanidad señala que el Principado cuenta con 3.785 camas, entre los centros privados, concertados y públicos. La memoria del Servicio de Salud (Sespa) indica que entre públicos y concertados gestiona directamente 3.357 plazas. El resto pertenecen a fundaciones o empresas privadas. El más grande de todos es el Centro Médico con 105 camas. Con estos datos, la región llegaría por la mínima a la exigencia de la normativa ministerial, si bien es cierto que el documento indica que se pueden tener los recursos o estar en disposición de tenerlos. Otro aspecto a tener en cuenta es que todas estas plazas hospitalarias no son de medicina general. El catálogo de Sanidad incluye instalaciones psiquiátricas y geriátricas también.

La propia Consejería de Salud ha hecho también sus cálculos. Según los datos de población que maneja el IDEPA, en enero de este año había en Asturias una polación de 1.018.706 habitantes. Con esta cifra de referencia indica que alcanza 37.56 camas de Hospitalización x 10.000 habitantes y 1.55 camas de UCI x 10.000 habitantes. Son datos a la altura de las exigencias del ministerio.

El resto de los parámetros no son medibles numéricamente. En uno de los apartados habla de la capacidad de aislamiento y control de las fuentes de contagio confirmadas y potenciales. Asturias, en las primeras semanas de confinamiento, se preparó para un escenario epidémico que nunca se llegó a alcanzar. Así que hay recursos listos para usar que nunca han recibido ni a un solo paciente. Ese es el caso del recinto Ferial Luis Adaro, pensado para diferentes perfiles, en función del momento, y finalmente para enfermos leves. Si se tienen en cuenta estas instalaciones, el Gobierno regional podría sumar 144 camas más. Lo mismo sucede con el Centro para Personas con Discapacidades Neurológicas de Barros, en Langreo, donde sí se ha atendido a positivos con sintomatoloía leve que por sus condiciones sociosanitarias requerían de asistencia. Se llegó a reforzar la plantilla hasta tener 95 profesionales. Otro recurso más ha sido el cedido por la Universidad de Oviedo: la residencia universitaria del campus de Barredo, en Mieres, que también se ha utilizado en esta crisis sanitaria.

Ni un caso

Sanidad quiere mirar la evolución epidemiológica antes de adoptar decisiones. Asturias tiene buenas credenciales. Ha realizado más test que el resto y el volumen de positivos y de fallecimientos está por debajo de la media nacional. En estos momentos, el Principado ha hecho más de 70.000 análisis y más de 50.000, con PCR. En cuanto al número de pacientes graves, la última actualización ministerial indica que en Asturias las unidades han asistido a 142.

La región cuenta con territorios amplios limpios del nuevo coronavirus. Asturias mantiene a 18 concejos sin ni un solo caso de COVID-19. Algunos de ellos forman una mancha compacta sobre el mapa, al estar unidos. Son los que trazan la frontera con Galicia. Se trata de San Tirso de Abres, Taramundi, Santa Eulalia de Oscos, San Martín de Oscos, Villanueva de Oscos, Grandas de Salime, Pesoz, Illano y Villayón. Otro bloque de cuatro concejos fronterizos sin casos, más cerca del centro del Principado, lo forman Proaza, Santo Adriano, Teverga y Yernes y Tameza. Ya en el oriente, solo Peñamellera Alta está libre de casos, al igual que Onís. En el Nalón queda Sobrescobio, en el Cauda, Riosa y en el litoral, Caravia. Estos datos toman como referencia la información oficial facilitada por la Consejería de Salud a fecha 24 de abril. Esa es su base estadística.

Comisión de coordinación

Si finalmente el Gobierno central acepta el planteamiento asturiano, el Principado tendría dos ritmos diferentes de liberación de las medidas contra el coronavirus, una en determinadas comarcas rurales y otra en el resto. Esto obligaría a controlar la movilidad entre ambas partes para impedir que haya desplazamientos hacia esas zonas. ¿Cómo se haría? El presidente, Adrián Barbón, ha anunciado que esta misma semana se constituirá una mesa de coordinación entre el Ejecutivo regional, la Delegación del Gobierno y la Federación Asturiana de Concejos (FACC). En ese foro será en el que se vayan adoptando medidas y se vayan sorteando las complicaciones. No obstante, Barbón ha reconocido que la labor de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado será fundamental para evitar una movilidad que no estará permitida. Estos podrían ser otros elementos que ayuden. 

Asturias ya sabía lo que era el miedo a un virus: VIH y las epidemias que precedieron al coronavirus

Susana D. Machargo

Cómo llegaron ambas enfermedades al Principado, la falta de tranmisión y el medio. Víctor Asensi ha vivido ambas y traza sus paralelismos

Era el mes de agosto de 1985. Los médicos asturianos se enfrentaban por primera vez a un virus que no habían visto nunca y del que la literatura médica tampoco había publicado demasiado. El primer diagnóstico de VIH en el Principado fue un caso importado, un paciente procedente del País Vasco, donde la epidemia había aterrizado ya en el mes de marzo. En aquel momento, Víctor Asensi se encontraba haciendo la especialidad y analizaba la respuesta inmune de los toxicómanos. 35 años después es uno de los médicos Unidad de Infecciosas-VIH, del servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA); y profesor de Ciencias de la Salud. «Nunca pensé que me volvería a enfrentar a algo así», reconoce. Pero lo ha hecho, el nuevo coronavirus (Sars-Cov-2) ha roto todos los esquemas. Asensi vuelve a identificar el miedo a lo desconocido, el reto diagnóstico y terapéutico al que se enfrentan los profesionales y el virus haciendo su trabajo. Pero la biomedicina ha avanzado mucho en estas cuatro décadas y, además, entre ambas epidemias también hay diferencias palpables.

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