Dos acusados aceptan una multa por coacciones en el caso de bus de Hazte Oír

El vehículo de la organización de ultraderecha tuvo que dejar Asturias en 2017 tras ser apedreado en Lena

El autobús de Hazte Oír en Pola de Lena
El autobús de Hazte Oír en Pola de Lena

Los dos acusados de lanzar piedras y objetos contundentes contra el autobús de HazteOir en Lena en 2017 han reconocido los hechos y aceptado sendas multas de 2.164 euros por un delito de coacciones para impedir el derecho a la libertad ideológica y de expresión en concurso con un delito de daños en el juicio celebrado este viernes en Oviedo.

La Fiscalía y la acusación particular han llegado a un acuerdo con las defensas durante la vista oral celebrada en el Juzgado de lo Penal 1 de Oviedo, donde ambos acusados aceptaron indemnizar a la empresa Ecobús, tras ser retirada la petición de responsabilidad civil por daños morales.

Los hechos ocurrieron en 2017 cuando HazteOír inició una campaña sobre leyes que, a su juicio, presentaban «adoctrinamiento sexual» y viajaban por varias ciudades españolas en un autobús que en su parte exterior y zonas laterales exponía, entre otros mensajes, que «los niños tienen pene y las niñas vulva y si naces hombre, lo eres y si eres mujer seguirás siéndolo».

Un juzgado de Madrid adoptó como medida cautelar la prohibición de la circulación del vehículo si no se retiraba parte del mensaje, por lo que HazteOír comunicó el 8 de mayo de 2017 a la Delegación de Gobierno que al día siguiente estaría en Asturias y pedía protección policial para evitar que se repitieran los incidentes violentos anteriores de otras ciudades españolas.

El 9 de mayo las redes sociales informaban del recorrido del autobús en Oviedo y animaban a su boicot, por lo que la organización del bus sustituyó como punto de encuentro con la prensa la Estación de Servicio de Viella por la de Pola de Lena, en el punto kilométrico 58,5 de la A-66.

Según el relato fiscal, sobre las 11:00 horas, el autobús llegó a Lena con el lema «Dejad a los niños en paz» en ambos laterales y un grupo de manifestantes comenzó a increpar, por lo que se suspendió la rueda de prensa prevista y el autocar se desplazó hasta Oviedo.

En ese momento, varias personas «embozadas y encapuchadas», según la Fiscalía con el ánimo de amedrentar e intimidar a la comitiva de HazteOír comenzaron a tirar piedras, adoquines y objetos contundentes contra el vehículo y las personas que estaban en su interior.

Varios cristales y el limpiaparabrisas delantero se rompieron por efecto de los golpes, mientras los manifestantes, entre los que estaban los dos acusados, gritaban: «¡Fuera fascistes de la nuesa tierra!», según el escrito de calificación.

La Fiscalía sostiene que una de las acusadas lanzó piedras contra el bus, fracturando la luna delantera derecha, mientras el otro acusado intentó arrancar el limpiaparabrisas delantero y cogió adoquines que lanzó al bus al tiempo que les llamaba «fachas de mierda» y «sois vosotros los que imponéis mierda».

Varias personas de ese colectivo «violento», en palabras de la Fiscalía, se subieron a unos vehículos y comenzaron a seguir al autobús hasta Mieres, momento en que los organizadores decidieron regresar a Madrid.

Entre este colectivo se encontraba el diputado del Grupo Parlamentario de Podemos Asturias, Daniel Ripa, a quien la asociación denunció como una de las personas que participó en el apedreamiento del autobús.

El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) decretó, el pasado mes de septiembre, el sobreseimiento provisional y el archivo de la denuncia al considerar que su declaración era «creíble» y al sostener que Ripa se había limitado a expresar su opinión en voz alta respecto al mensaje no compartido de HazteOir y sin lanzar objetos contra el autobús.; según recogió EFE.

¿Es Asturias un foco de resistencia del feminismo anti trans?

L. Ordóñez
Fotograma de La chica danesa
Fotograma de La chica danesa

La demora en la aprobación de la ley autonómica, la cancelación de un curso para profesores sobre alumnado transexual y la última edición de la escuela Rosario Acuña despiertan el resquemor en el colectivo

A la hora de criticar los programas de educación sexual en la escuela, el portavoz de Vox en el parlamento asturiano, Ignacio Blanco, suele tratar de provocar a la bancada socialista (la última vez al hilo del denominado 'pin parental') pidiendo explicaciones sobre si las consejeras sabían «ya  si es hombre o mujer desde pequeñas». Quizá no pinche en hueso del todo. Lo cierto es la oposición a la consideración de la identidad transexual cuenta con una larga y férrea tradición en el espectro conservador de la política pero de forma reciente se ha abierto camino en múltiples colectivos feministas de índole progresista y los grupos que luchan por el reconocimiento de los derechos transexuales creen que Asturias es uno de los focos principales de ese núcleo de resistencia. Tres episodios han marcado de forma profunda esa percepción: el verano pasado una serie de conferencias en la Escuela Feminista Rosario Acuña de Gijón donde se realizaron declaraciones como que las mujeres transexuales son «actrices de género»; el pasado febrero con la suspensión por sorpresa de una unidad formativa sobre alumnado transexual el Centro del Profesorado (CPR) de Avilés; y esta última semana con el enésimo encontronazo parlamentario a cuenta de la demorada desde la pasada legislatura aprobación de la Ley Trans (el Principado es una de las cuatro únicas comunidades que carece de una normativa de este tipo) que tampoco salió adelante en esta ocasión después de que Podemos presentara su iniciativa por su cuenta.

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