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Abogados de familia constatan que se está produciendo un incremento del número de consultas sobre divorcios y separaciones desde que comenzara la desescalada por el desgaste de la convivencia que ha causado el confinamiento

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redacción

El confinamiento al que obligó la crisis sanitaria del Covid-19 ha supuesto, entre otras cosas, una prueba de fuego para matrimonios y parejas. La convivencia 24/7 (24 horas 7 días) durante tantas semanas ha sido tan complicada en algunos casos que durante este periodo hay quien ha tomado la decisión de poner fin a la relación. Lo constatan desde que comenzara la desescalada los abogados de familia, que aseguran que se han incrementado el número de consultas de quienes quieren legalizar la ruptura. También se les ha incrementado el trabajo por la tramitación de modificaciones de medidas en los casos en los que ya había un divorcio con hijos y la situación laboral y económica del progenitor que tiene que pasar pensión ha cambiado. O también consultas relacionadas con la recuperación de los periodos de visita perdidos por el confinamiento.

«La convivencia no hace el cariño». Lo dice Mª Paz Díaz, abogada de familia de Laviana, que desde que comenzara la desescalada percibe un aumento del número de consultas relacionadas con divorcios y separaciones, algo que achaca al desgaste que ha causado en los matrimonios la convivencia. Según comenta, este incremento es «bastante parecido» al que se suele producir después de periodos de vacaciones, como pueden ser las de verano. «Cuando iniciamos el año judicial siempre hay unas cuantas separaciones de rigor. Quien no estaba bien con su pareja, decide dar el paso», manifiesta Mª Paz Díaz. La situación que se da ahora es similar, pero matiza que después de la consulta que se les hace a los abogados de familia, la situación económica que se derivaría de un divorcio suele tener mucho peso a la hora de tomar una decisión definitiva.

«Las consultas que realizan están relacionadas con los trámites que tienen que hacer; dependiendo de si es hombre o mujer, de la pensión que les quedaría para la alimentación de los hijos, así que tal y como está la situación, si mantener una casa ya es complicado, mantener dos lo es más, así que después de informarse, hay quien sigue adelante con la separación y quien decide aguantar», explica la misma, que corrobora que hace un año «no tenía este número de consultas».

Su colega, Gema García Rivero, con despacho en Oviedo, coincide en el incremento del número de consultas relacionadas con divorcios, lo que en su opinión «pone en evidencia que no conocemos a la persona con la que estamos casados» y que al tener una convivencia intensa y perder la independencia que da ir a trabajar, se intensifican los conflictos. De hecho, asegura que «hay quien esta convivencia ya lo veía venir» cuando la relación ya estaba deteriorada y el confinamiento supuso la gota que colmó el vaso. Sin embargo, García Rivero también apunta que el divorcio, al final, si queda condicionado «por la cuestión económica», sobre todo si hay hijos y en función de la situación laboral, porque «en los casos en los que hay un trabajo precario o ahora hay un ERTE, pues se lo van a pensar». Aún así, la misma apostilla que hay quien acude «con la certeza de que en cuanto pueda se va a separar. Es una decisión que pospone pero que tiene tomada».

La abogada ovetense compara el aumento del número de consultas con el que se suele producir «después de tiempos de convivencia, como es la Semana Santa, las vacaciones de verano o la Navidad», y su experiencia es que «el 80% de las consultas se materializan» porque «no estamos acostumbrados a convivir y a perder libertad, independencia y tiempo para ti, aunque sea el de ir al trabajo».

Gema García Rivero señala que otra parte de las consultas que se le están realizando es por parte de progenitores ya separados que quieren recuperar el tiempo de visitas no disfrutado con los hijos por el confinamiento. Según indica, su recomendación durante ese tiempo a sus clientes fue que imperara el sentido común para evitar riesgos para la salud, «y ahora se puede ver como compensarlo tratando siempre de evitar ir al juzgado y que la situación sea dramática en una situación ya de por sí complicada».

Divorcios durante el confinamiento

A la abogada de familia Marta Tamargo, con despacho en Avilés, se le dio la curiosidad de tener que gestionar divorcios durante el mismísimo confinamiento. Comenta que la tramitación y el convenio regular se hizo a través de correo electrónico y que aunque ha sido ratificado ahora, ya quedó presentado entonces. Otros tres divorcios en los que no había hijos a cargo se hacían efectivos estos días en notaría. Explica que son casos en los que la pareja ya llevaba tiempo separada «y ahora decidieron solucionarlo y poner en orden las cosas». En su opinión, el tiempo de confinamiento dio mucho tiempo para pensar a la gente y para decidirse a legalizar separaciones que ya se habían producido, incluso, hace años.

Muchas consultas de las que recibe son también sobre la custodias y sobre la modificación de las medidas económicas, ya que asegura que las incertidumbres en la situación laboral que ha generado el coronavirus «está afectando mucho» en los casos en los que ya hay un divorcio y se tiene que pasar una pensión alimenticia o para tomar la decisión de separarse legalmente o no.

Las consultas sobre la situación de la custodia de los menores, los impagos de pensiones de alimentos o de modificación de medidas también se le acumulan a Juana Mª Gómez, con despachos de abogacía de familia en Avilés y Piedras Blancas. La misma asegura que durante el propio confinamiento recibió muchísimas llamadas relacionadas con el régimen de visitas y que tuvo casos excepcionales «de irresponsabilidad total y absoluta» en las que la posición de los progenitores estaba enconada sin tener en cuenta que «lo primero es el niño viendo las circunstancias de cada familia». A su entender, durante el estado de alarma y el confinamiento se trataba de aplicar «el sentido común» y suspender el régimen de visitas para evitar la posible transmisión del virus. «Después ya se ve como se compensan esas visitas, pero hubo casos en los que era un pulso para ver quien gana», señala Juana Mª Gómez, que lamenta también la posición de algunos de sus colegas de «instalarse en decir a su cliente lo que quiere oír, generándose más conflictos y perdiéndose la esencia de la norma y del derecho. Nosotros estamos para solucionar problemas, no para generar más pleito», apostilla la misma, que ha percibido «un revanchismo total y absoluto que ha generado muchos enfrentamientos».

Denuncias por violencia de género

Esta abogada de familia está siendo testigo no sólo del aumento de las consultas sobre divorcios, sino también de que el confinamiento ha hecho «que la convivencia se volviera insoportable». Según asegura durante las semanas pasadas tuvo que atender varias denuncias por violencia de género «todo a consecuencia del confinamiento». Juana Mª Gómez explica que «el confinamiento ha hecho que una convivencia que era llevadera y se podía aguantar, al estar 24 horas juntos se volviera terrible. Se han dado situaciones muy conflictivas y peligrosas en algunos casos», asegura.

Así, la misma comenta que si bien se ha dicho que el estado de alarma y la crisis sanitaria ha sacado lo mejor de muchas personas, también ha sacado lo peor de otras. «He visto mucha inquina, así que no nos ha vuelto más buenos. Los conflictos son incluso mayores que antes», traslada esta abogada de familia.

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