Ni sanitarios ni juristas asturianos tienen dudas: avalan prohibir el tabaco en la calle

Susana D. Machargo

ASTURIAS

Una pareja de turistas fuma, con la mascarilla bajada, en el centro de Oviedo
Una pareja de turistas fuma, con la mascarilla bajada, en el centro de Oviedo Alberto Morante

Los médicos explican que la exhalación del humo llega más lejos que la respiración y que tiene un efecto aerosol. Ignacio Villaverde cree que la normativa ampara la decisión dentro de la protección de la salud pública

14 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

No hay dudas sanitarias ni tampoco jurídicas. Si el Principado decide, finalmente, prohibir fumar en la calle, como medida para prevenir la propagación del coronavirus tendrá el respaldo de la comunidad médica y argumentos legales para hacerlo. Los facultativos explican que la exhalación del humo llega al doble de distancia que la propia respiración, por lo que el radio de acción en el que un positivo puede contagiar la COVID-19 se amplía de manera considerable, tanto en pie, por la calle, como en una terraza. Por otro lado, hay otro factor añadido, el uso de las manos. Bajar la mascarilla y tocar de todo durante el proceso. Desde el punto de vista legal, la legislación actual faculta a las administraciones autonómicas con competencias para proteger la salud pública. Así lo recoge tanto la Ley General de Sanidad como las medidas extraordinarias aprobadas para afrontar la crisis sanitaria. 

Esto es lo que defiende tanto Manuel Martínez, jefe de Neumología, en el Hospital de San Agustín (Avilés) y expresidente de la sociedad científica Asturpar, como José Manuel Iglesias, coordinador del Grupo de Abordaje del tabaquismo de la Sociedad Asturiana de Medicina Familiar y Comunitaria (Samfyc) y médico de la Unidad Especializada de Tabaquismo del Área Sanitaria IV. Los argumentos de ambos son casi idénticos. Iglesias dice que el Principado no puede tener ningún informe contrario a la prohibición de fumar en la calle porque es algo clarísimo para los especialistas. «Es una medida valiente políticamente y sanitariamente correcta», defiende. Manuel Martínez indica que es algo que se debería implantar en todo el país, porque no es algo que responda a ninguna peculiaridad de Galicia, la primera autonomía en la que su Gobierno ha anunciado que vetará el tabaco cuando no se pueda mantener la distancia mínima de seguridad. Iglesias indica que donde quizá encuentren reticencias las administraciones es en la parte económica y cita, en concreto, a la hostelería.

Efecto aerosol

Ambos médicos explican que, cuando se respira, el aliento llega a una distancia aproximada de un metro o algo más. Cuando se exhala el humo del tabaco puede llegar a tres o cuatro metros. Esto supone que un positivo podría estar extendiendo el coronavirus a esa distancia. Con un agravante, el mencionado efecto aerosol. Al soplar, explica nuevamente Iglesias, se generan partículas más pequeñas que pueden llegar a mayor distancia y quedar en suspensión más tiempo, lo que agrava la posibilidad de contagio. Manuel Martínez, por su parte, rememora los actos inconscientes de los fumadores, la fuerza con la que suelta el humo. Con esa imagen, es suficiente para diferenciar una respiración normalizada del hábito tabáquico, sin demasiados números. «Sería francamente conveniente», insiste el jefe de Neumología del San Agustín. «Es la medida correcta para disminuir los contagios», refrenda el coordinador de Samfyc.