La urgencia de la pandemia abre las puertas a un acuerdo amplio para los presupuestos de Asturias

La segunda sesión del debate sobre el estado de la región se saldó con exigencias de los grupos pero una mayoría abierta a buscar el pacto para las cuentas de 2021


La extensa segunda sesión del debate de orientación en la Junta General, el conocido como debate sobre el estado de la región, se produjo en un momento extremadamente difícil, en un auge de contagios en la segunda ola del coronavirus y con no pocos cruces de acusaciones sobre la manera en la que se había gestionado la pandemia desde el Principado y también lo que, a juicio de la oposición, había dejado de gestionarse por su culpa. Y, sin embargo, con la mirada de los grupos ya puesta en la próxima casilla relevante de la actividad parlamentaria, se abrió la esperanza de que en la negociación de los presupuestos se logre un amplio consenso, al menos fueron mayoría los partidos que declaron de forma expresa su intención de participar de forma constructiva en el diálogo sobre las cuentas de la comunidad para el año que viene.

En los turnos de réplicas y contrarréplicas de los portavoces parlamentarios con el presidente, los momentos más broncos se vivieron al comienzo (abrió la sesión la presidenta del PP, Teresa Mallada) y al final (el último grupo de la oposición fue para Vox) y, aunque ninguno de los demás grupos dejó de plantear quejas y exigencias al jefe del Ejecutivo, lo cierto es que en mayor o menor medida el resto de los cuatro grupos (Ciudadanos, Podemos, IU y Foro) se mostraron dispuestos a tratar de buscar el consenso amplio, «transversal» según citó Barbón para que salgan adelante los presupuestos de la comunidad. Con matices, por supuesto.

Barbón conqueteó con Ciudadanos, elogiando el tono de Susana Fernández y en una conversación en la que, a lo largo de la mañana, los líderes políticos asturianos recibían mensajes sobre las posibilidades de acuerdo de los mismos partidos a nivel nacional. Fernández, que ya había saludado el martes la propuesta de recoger en las cuentas una partida específica de ayudas a la hostelería, pidió «anteponer Asturias al partidismo» y Barbón recogió el guante aunque pidió a los naranjas que no hicieran como el año pasado cuando el acuerdo asturiano se vetó desde la dirección nacional de Ciudadanos.

Estas flores en el debate despertaron la suspicacia de Podemos que, con todo, también destacó su interés en que los mismos acuerdos que se plasman ya en documentos en el gobierno de coalición en España tengan su traslado a Asturias. Su portavoz, Daniel Ripa, advirtió de que Ciudadanos se ofrecía a pactar precisamente para que nos se aplicaran «políticas sociales» que defienden los morados. Pero el tono, aunque exigente, de Ripa fue mucho más dispuesto que la pasada legislatura cuando morados y socialistas compartieron sobre todo desencuentros. También Foro, por boca de Adrián Pumares, manifestó su intención de «ser útiles a Asturias» a pesar de compartir muy poco con el gobierno socialista. El pacto con IU se da casi por descontando, aunque la coalición de izquierdas fue especialmente exigente en materia industrial y fiscal.

Podría ser con un amplio acuerdo o con abstenciones, y también tendrá su peso lo que ocurra a nivel nacional, pero en general, el tono del debate asturiano fue más constructivo que bronco.

El protagonismo de la pandemia fue ineludible, no sólo por sus efectos sanitarios sino también por el impacto económico de las restricciones impuestas para contener los contagios. Barbón se defendió de las acusaciones de «triunfalismo» que le afearon sobre todo los grupos conservadores y negó en todo momento que hubiera hablado de «éxito»; más aún destacó tirando de hemeroteca que en sus mensajes había primado sobre todo la llamada a la prudencia. En respuesta a una cuestión de Foro anunció que estaría preparado para habilitar el hospital de campaña que en primavera se instaló el recinto ferial de Gijón y que lo haría si se lo recomendaban los expertos sanitarios.

Un eje de debate fue el de el dilema entre salud y economía, con nadie (excepto Vox) dispuesto a primar la balanza del negocio aunque lo cierto es que tanto en Foro, como PP, como Ciudadanos, en distintos grados, se respondía que «sin economía no hay salud». El espectro conservador de la cámara llevó al pleno las críticas de los sectores más afectados por los cierres pero el presidente no tuvo difícil la respuesta en un momento en el que las mismas o similares medidas se adoptan no sólo en otras comunidades sino también en distintos países europeos.

Barbón cortejó además a los dos grupos de la izquierda, Podemos e IU, como aliados prioritarios aunque siempre recalcando que querría ampliar el abanico, ambos grupos hicieron manifiestas sus intenciones de avanzar cuanto antes en una reforma del Estatuto de Autonomía que avance a la oficialidad del asturiano pero también para «blindar» derechos sociales. El presidente asintió pero no a corto ni tampoco a medio plazo. Barbón advirtió de que en 2021 no habrá espacio para iniciar una reforma estatutaria en un año que se prevé de reconstrucción y en el que todavía se notarán y mucho, incluso en el mejor de los casos, incluso con una vacuna, los efectos de la pandemia.

Además de los presupuestos asturianos hubo tiempo para mencionar la planificación necesaria para recibir los fondos europeos. En el consejo de gobierno de esta semana se aprobará, según dijo el presidente, el borrador del mapa estratégico que debe después presentar los proyectos (aseguró que eran ya un centenar) para recibir las ayudas de la UE. Es un camino muy largo que apenas ha iniciado sus primeros trámites.

Si no plácido, al menos el ambiente fue conciliador (no todos los diputados participaron de forma presencial) y de hecho esto llevó al último interviniente, al portavoz de Vox, Ignacio Blanco a denunciar que había «un nuevo bipartidismo, el PSOE y todos los demás contra Vox». La suya fue, como suele, una intervención animada y con querencias para el retruécano y la boutade, que le dio algo de chispa al final del debate pero sin llama. 

Barbón anuncia un aumento del 53% de la inversión dedicada a Asturias en los presupuestos de infraestructuras

L.O.
El presidente asturiano Adrián Barbón, durante su intrvención en la Junta
El presidente asturiano Adrián Barbón, durante su intrvención en la Junta

El presidente asturiano y la portavoz del PP,  Teresa Mallada, cruzan críticas sobre la gestión de la pandemia y las oferta de diálogo

En el primer turno de confrontación con los grupos de la oposición, en las respuestas y réplicas a la portavoz del PP, Teresa Mallada; el presidente del Princiapado, Adrián Barbón anunció que la previsión recogida en el proyecto de presupuestos generales del Estado incluye una subida notable de la inversión dedicada a Asturias, hasta los 317 millones de euros respecto a los alrededor de 200 con los que se contaba en el último presupuesto vigente, el de Cristobal Montoro aprobado en la última legislatura de Rajoy. Aunque Barbón destacó que se trata todavía de datos provisionales (el proyecto de presupuestos aún debe pasar muchos trámites) esta cifra supondría un incremento del 53% dentro del apartado del Ministerio de Transportes, el anterior departamento de Fomento.

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