El arzobispo de Oviedo ha aprovechado el encierro de trabajadores en las iglesias de La Felguera y San Antonio de Padua de Avilés para lanzar una puya a Adrián Barbón. Jesús Sanz Montes ha apoyado a los encerrados, que se han visto abocados a esta situación por «la deriva de una política a veces improvisada en sus medidas, mal orientada en sus soluciones dadas y de imprevisibles consecuencias para tantas personas». No es la primera vez que el arzobispo entra a valorar la gestión de la pandemia. Ya en la celebración del Día de Asturias, en Covadonga, el arzobispo lanzó una andanada al Gobierno Sánchez.
El prelado ha asegurado que no va a reclamar la actuación policial para desalojar a los trabajadores. «No lo haré, como nunca lo hemos hecho en nuestra Iglesia diocesana en otras ocasiones», ha asegurado. Las puertas de la Iglesia «no se cierran nunca a quienes sufren por cualquier motivo».
Sanz Montes ha señalado que la Iglesia de Asturias se hace «solidaria de la justa reclamación de estos trabajadores que sufren en la carne propia de sus familias, sus puestos laborales y pequeños comercios, la deriva de una política a veces improvisada en sus medidas, mal orientada en sus soluciones dadas y de imprevisibles consecuencias para tantas personas».
Para el arzobispo, no sería justo proyectar sobre unos establecimientos y unos trabajadores «que pueden y quieren observar las debidas medidas de seguridad sanitaria» lo que «quizás es imputable en buena medida a la irresponsabilidad más insolidaria de quienes por frivolidad están provocando el desastre que todos lamentamos».
El arzobispo le ha enviado otro mensaje a Barbón y al Gobierno Sánchez y ha expresado su deseo de que las autoridades políticas y sanitarias «acierten» con las medidas adecuadas «para bien de toda la sociedad». «También a ellas les expresamos el respeto para que entre todos logremos encontrar el camino justo en el que no añadamos dolor y sufrimiento a lo que nos puede estar desbordando con esta pandemia», ha dicho.