El imperio de la cocina asturiana que se extiende por Doha, Riad y Las Vegas

Marta Seco y Sandro Silva continúan extendiendo el Grupo Paraguas

MARTA SECO Y SANDRO SILVA
MARTA SECO Y SANDRO SILVA

Se han convertido en un imperio de la cocina a partir de sus orígenes ovetenses y sus nuevos planes pasan por abrir locales en Doha, Riad y Las Vegas. La ovetense Marta Seco y Sandro Silva, sobrino del mítico cocinero y hostelero Fernando Martín, han conseguido que el Grupo Paraguas haya podido sobrellevar la crisis sanitaria de la mejor manera posible. Con una plantilla precrisis de 1.100 trabajadores, Seco y Silva, plantean llevar su cocina a otros ámbitos, con la esperanza de que la pandemia remita.

Desde la capital del Principado pusieron en pie uno de los emporios gastronómicos más sobresalientes de Madrid . Sus ocho locales en España -El Paraguas, Ten con Ten, Ultramarinos Quintín, Amazónico y The Jungle Jazz Club, Numa Pompilio, Aarde y Origen- dan trabajo a un millar de trabajadores y de comer a un millón de comensales al año. Dogus Group, su socio turco cuenta con el 40% del grupo. La primera expansión les llevó a Londres y Dubai, con sucursales de Amazónico: ahora siguen más allá. 

Los planes del matrimonio asturiano formado por Sandro Silva -sobrino y discípulo de Fernando Martín, el chef asturiano con estrella Michelin por el restaurante Trascorrales- y Marta Seco, parecen no tener fin. Los proyectos pasan ahora por extenderse por Doha, Riad y Las Vegas. La pareja apostó hace años por Ten con Ten, un espacio multifuncional para disfrutar tanto de cocina internacional como de un cóctel y por Amazónico, un lugar inspirado en las raíces maternas brasileñas de Sandro, y que se basa en una fusión de sabores del país carioca con Japón, Argentina, Perú, India y China; y The Jungle Jazz Club, un local en la planta baja de Amazónico, donde la música también es la reina. Aunque el origen de todo fue la cocina tradicional, con El Paraguas.

Todo se remonta a una plaza ovetense

En la plaza del Paraguas, un joven aprendiz de hostelería de 18 años, criado entre fogones, conoció a una ovetense. Desde aquél momento han pasado casi 30 años pero el restaurante El Paraguas es la esencia. Lo que intentaron fue hacer cocina tradicional, evitando por completo las tendencias vanguardistas que imponían en aquella época chefs como Adriá o Arzak. Silva siempre asegura que fue clave del éxito ir a contracorriente. En plena moda de los deshidratados, gelatinas, sifones y demás y de las mesas sin mantel, optaron por todo lo contrario. Sus recetas con raíces asturianas fueron calando en Madrid, con visitas de Letizia o del Rey emérito y de todo tipo de personalidades, futbolistas de relumbrón incluidos.

Seis años después llegó Ten con Ten. El espacio mantenía la esencia astur con recetas como oricios gratinados, croquetas de fabada, pastel de centolla, arroz con pitu de caleya, verdinas con bugre, cachopo de solomillo de ternera, pote con castañas, merluza a la sidra o fritos de pixín con tinta de calamar (como suelen llamar a Silva). Más tarde, crearon Ultramarinos Quintín -confeccionado a la imagen y semejanza de la tienda que el abuelo de Marta regentaba en Oviedo- que terminó convirtiéndose en gastrobar debido a la insistencia de los clientes, porque «querían comer». Después abrieron Amazónico, que se ha consagrado como un asador de carnes y pescados que se complementa con un local de jazz en la planta inferior, el The Jungle Jazz Club

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