El enigma de la meseta asturiana del coronavirus: ¿es o no preocupante?

«Si queremos tener un verano un poco más llevadero tenemos que doblegar la curva, no podemos seguir con una meseta hasta entonces», considera el epidemiólogo Daniel López-Acuña

Toma de temperatura en Gijón
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Redaccion

El pasado 12 de febrero fue el último día en el que se registraban más de 200 contagios por coronavirus en Asturias en una sola jornada. Desde entonces, la curva de la incidencia de covid se ha ido asentando en una meseta en la que los contagios diarios, pese a no volver a superar los 200, se han venido manteniendo entre algo menos y algo más del centenar. En las tres últimas jornadas se han diagnosticado menos de un centenar de positivos en todo el Principado y, desde el 14 de abril, han estado siempre por debajo de 150.

Pero es una situación de meseta alta: la incidencia acumulada a 14 días (IA14) se ha mantenido en el nivel de riesgo alto tras salir del muy alto el pasado 23 de febrero y la de 7 días (IA7) salió de ese nivel alto este pasado martes, 27 de abril. El consejero de Salud, Pablo Fernández, que hace una semana hablaba de la probabilidad de que Asturias no pudiera contener una cuarta ola, ayer

Pero es una situación de meseta alta: la incidencia acumulada a 14 días (IA14) se ha mantenido en el nivel de riesgo alto tras salir del muy alto el pasado 23 de febrero y la de 7 días (IA7) salió de ese nivel alto este pasado martes, 27 de abril. El consejero de Salud, Pablo Fernández, que hace una semana hablaba de la probabilidad de que Asturias no pudiera contener una cuarta ola, ayer explicaba que se viene detectando una mejoría «lenta, pero constante» y que, aunque «todavía no podemos asegurar que no se vaya a producir una cuarta ola, cada vez parece que es menos probable».

La meseta asturiana, que se puede apreciar en el gráfico que a diario cuelga la Plataforma de Bioestadística y Epidemiología del Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA) en su perfil de Twitter, no deja de ser un comportamiento inusual viendo lo ocurrido en las anteriores olas de la pandemia. Genera incertidumbres teniendo encima en cuenta lo inusual que ya ha sido de por sí el SARS-CoV-2. ¿Es positiva o es negativa? ¿Está impidiendo que aflore la cuarta ola en Asturias? ¿Es o no es preocupante? En definitiva, ¿qué se puede esperar de ese estancamiento?

El epidemiólogo, exdirector de Acción Sanitaria en situaciones de crisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y asesor del Gobierno asturiano ante esta pandemia, Daniel López Acuña, reconoce que «estamos en una de estas situaciones de un equilibrio difícil, en la que es muy importante no bajar la guardia de las medidas sanitarias ni de las restricciones a las interacciones sociales y en la que hay que seguir vacunando a toda velocidad». Asturias, con casi un 31% de su población con al menos una dosis administrada y uno de cada seis habitantes con la pauta completa, tiene el récord de vacunación por cada 100.000 habitantes.

Es un dato positivo. También es positivo que esa meseta no ascienda como lo ha hecho en otras comunidades autónomas. Pero tampoco desciende como sí ha ocurrido en otras autonomías en las que la IA14 está incluso por debajo de 50 positivos por cada 100.000 habitantes (ayer en Asturias este indicador registraba 153 casos por cada 100.000 habitantes), y eso ya no es tan positivo.

Por qué no se baja de la meseta

«La meseta en Asturias no es positiva en el sentido de que no desciende aún más la incidencia pero es mejor de lo que está ocurriendo en otros lugares en España en donde sí ha habido repuntes con mayor ascenso», indica López Acuña, que considera que esos repuntes no se han dado en el Principado gracias a las medidas restrictivas que se han venido aplicando, «pero al mismo tiempo lo que se ha hecho no ha sido suficiente para reducir, por así decirlo, ese centenar de casos a 10».

También considera que es preocupante que la mayor parte de los contagios que se están detectando en la actualidad afecten a personas muy jóvenes, de entre 15 y 29 años. «Ha habido un incremento notable en el número de los casos en esas edades y esto, hasta que se demuestre lo contrario, nos indica que está habiendo más contagios entre jóvenes porque seguramente está habiendo menos medidas de protección para la interacción social, más interacciones, más convivencia y más desprotección en cuanto a mascarilla y a distancia», indica, señalando que esta situación tiene su reflejo directo en «mantener el número de casos» con esa situación de meseta que vive la incidencia de covid en Asturias.

Esa meseta, explica, significa que el SARS-CoV-2 está todavía circulando. «Estamos en transmisión comunitaria del virus y lo que queremos es eliminar eso, porque seguimos teniendo un impacto en los casos de hospitalización, con perfiles cada día más jóvenes». Según los datos que ayer facilitaba la Consejería de Salud, el pasado martes ingresaban 24 nuevos pacientes en los hospitales asturianos a causa de la enfermedad. También se producían 17 altas. La ocupación hospitalaria por covid ha bajado durante esta situación de meseta: el pasado 12 de febrero, cuando aún se superaban los 200 contagios diarios, en las unidades de cuidados intensivos (UCI) de Asturias se atendía al doble de pacientes que en la actualidad. El martes pasado eran 60 pacientes en las UCI.

Por qué no se sube de la meseta

La situación hospitalaria, con un descenso aún mayor en los pacientes hospitalizados en planta (de 511 el 12 de febrero a 170 el pasado martes), no es la misma que al principio de esta meseta en la que está atrapada la incidencia de coronavirus. La jefa del servicio de la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), Dolores Escudero, explicaba en esta entrevista que, pese a esa meseta «que no acaba de mejorar tanto como esperábamos pero tampoco empeora tanto como se pensó que podría pasar después de Semana Santa», la corriente continua de pacientes que están llegando mantiene un ritmo «asumible» y se mostraba optimista mencionando también el hecho de que en otros países, como Israel o Reino Unido, se ha visto que a partir de un 30% de la población vacunada -como es el caso de Asturias- los contagios empiezan a caer. Drásticamente. Como ocurrió en las dos primeras olas de la pandemia.

Eso sí, consideraba que aún quedan dos, tres o cuatro meses para completar la vacunación de la población más vulnerable. «En estos momentos, si queremos tener un verano un poco más llevadero, tenemos que doblegar la curva. No podemos seguir con una meseta hasta el verano», asegura López Acuña, que considera que «tenemos que hacer una tarea muy colaborativa con la gente joven para que se entienda que hay un riesgo importante en no protegerse, en hacer reuniones sociales y en no respetar las distancias físicas».

Gracias a la campaña de vacunación, continúa el epidemiólogo, «es cierto que estamos más protegidos con relación a la afectación de personas mayores de 80 años y de residentes en centros sociosanitarios, si no tendríamos cifras más elevadas tanto en hospitalización como en fallecimientos, pero seguimos todavía con una proporción importante de la población de 60 a 80 años que aún no está vacunada».

López Acuña recuerda que la proporción aún es mayor en los habitantes de 15 a 60 años que, por un lado, «no están protegidos por la vacuna» y, por otro, «están adoptando una actitud de relajación que les hace desprotegerse y ser proclives a los contagios». Y aquí recuerda también que Asturias está conteniendo «mucho» la cuarta ola «gracias a las medidas restrictivas, pero no hemos conseguido que la curva baje, no hemos doblegado la incidencia y por eso tenemos una lucha pendiente en la que no podemos flaquear ni bajar la guardia en lo más mínimo». En esa contención, también es determinante la alta trazabilidad que viene manteniendo Asturias sobre los positivos diagnosticados: en siete de cada 10 se sabe el origen del contagio y se pueden llevar a cabo los consiguientes aislamientos y cuarentenas.

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