¿Cuáles son los riesgos de un repunte en Asturias tras el fin del estado de alarma?

El epidemiólogo Daniel López Acuña recuerda que solo 2 de cada 10 asturianos tiene completa la pauta de vacunación: «Si queremos tener un verano más llevadero es momento de ser muy responsables»

Toma de temperatura antes de la administración de la vacuna en el Palacio de Deportes de La Guía, en Gijón
Toma de temperatura antes de la administración de la vacuna en el Palacio de Deportes de La Guía, en Gijón

Redaccion

¿Qué va a pasar a partir de hoy con la crisis sanitaria una vez que finaliza el estado de alarma? Nadie lo puede decir a ciencia cierta, pero se abre un nuevo escenario en el que las comunidades autónomas tendrán que gestionar la pandemia sin el paraguas legal que ha supuesto durante los últimos seis meses. Asturias, en donde ayer se registraba la cifra de contagios diarios (38) más baja en ocho meses, estrena esta nueva situación suavizando las restricciones en vigor hasta ahora: ya no hay toque de queda ni cierre perimetral de la comunidad, se amplía la apertura de la hostelería, tanto interior como exterior hasta la 1 de la mañana, que podrá servir a seis personas en cada mesa, y deja de existir el límite de personas reunidas.

Aparte del fin del estado de alarma, esta flexibilización de las restricciones viene motivada por la favorable evolución que la pandemia está teniendo en las últimas semanas en Asturias. El último dato de la incidencia acumulada a 14 días ya se acerca a los 100 casos por 100.000 habitantes después de meses instalada en una situación de meseta. Las autoridades sanitarias siguen insistiendo en apelar a la responsabilidad de la ciudadanía y ayer el presidente del Gobierno asturiano, Adrián Barbón, recordaba que el fin del estado de alarma no significa ni mucho menos que la crisis sanitaria se haya superado.

Pese a que desde ayer un 20% de la población asturiana ya tiene la pauta completa de vacunación y además se citaba a miles de personas menores de 60 años para administrarles la primera dosis de la vacuna, lo cierto es que ocho de cada 10 asturianos aún no están protegidos contra el coronavirus que, en Asturias, tiene forma de variante británica en un 99% de los nuevos contagios. 

El epidemiólogo, exdirector de Acción Sanitaria en situaciones de crisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y asesor del Gobierno asturiano ante esta pandemia, Daniel López Acuña, analiza los posibles riesgos que se abren a partir de ahora dejando claro que «este es el momento para ser muy responsables si queremos tener un verano más llevadero». Los meses de mayo y junio, indica, serán cruciales teniendo en cuenta que, en su opinión, no hay ninguna duda de que la relajación de las medidas restrictivas en toda España es «prematura». La incidencia global en España, aunque desciende, sigue en riesgo alto con una incidencia de 198 casos por cada 100.000 habitantes.

17 marcos diferentes para gestionar la pandemia

«En términos generales es una incidencia alta y además hay comunidades que están por encima de 250 (País Vasco, Madrid, Navarra, Aragón y Cataluña, aparte de Melilla). Sería absurdo pensar que porque se acabó el estado de alarma pueden finalizar las restricciones», indica. López Acuña recuerda también que son muy pocas las comunidades que bajan de 100 casos por cada 100.000 habitantes, «que tienen que defender al máximo no volver a tener repuntes que les reintroduzcan una incidencia alta y por ello han optado por pedir a sus propios tribunales de justicia extender el toque de queda».

Se refiere a Baleares y la Comunidad Valenciana, que ya tienen la autorización judicial para mantenerlo, aunque también Navarra lo ha solicitado y se encuentra a la espera. «Tenemos una situación en la que lamentablemente vamos a entrar en una gran heterogeneidad de medidas en las comunidades autónomas. Habrá 17 marcos diferentes y hubiera sido preferible continuar con el estado de alarma, pero ni lo ha propulsado el Gobierno central ni lo ha favorecido en un acuerdo político la oposición», recuerda.

López Acuña, por ello, considera que «estamos cerrándonos colectivamente las puertas a lo mejor para la gestión de la pandemia y nos estamos metiendo en un proceso en el que cada comunidad irá a su aire». Además, «se judicializará el proceso de la toma de decisiones de una manera que me parece absurda porque las acciones sanitarias no tienen por qué ser judicializadas». En tal caso, dice, la judicialización debería ser para el cumplimiento o no de la ley, «pero no la pertinencia o la proporcionalidad de las medidas».

Un primer riesgo de lo que podría pasar se debe a esta heterogénea situación de medidas y evolución de la pandemia en las 17 autonomías. «Vamos a correr el riesgo de que en todo el territorio, al no poder tener toques de queda en la mayor parte y al no tener cierres perimetrales, entremos en una situación en la que volvamos a tener repuntes una vez concluido el estado de alarma por la falta de medidas restrictivas».

«Si nos volcamos en la fiesta vamos a tener repuntes»

En el caso de Asturias, añade, «por fortuna estamos teniendo un número un poco menor de casos y de incidencia que ha permitido lo que el Gobierno ha llamado la suavizan de algunas medidas, pero con muchas cautelas». Valora, en este sentido, que se haya mantenido el marco referencial del sistema de riesgo extremo como «freno de emergencia» si llegasen esos repuntes. ¿Cómo podrían darse de nuevo esos repuntes? La respuesta es de sentido común: «Si asumimos que a partir del lunes es fuerza y que podemos hacer todo lo que se nos ocurra lo que vamos a tener es más contagios. Si nos volcamos a la fiesta pensando que esto se acabó vamos a tener repuntes y vamos a tener más crisis. Tendríamos que tener una conducta muy responsable individual y socialmente».

Y, como vienen insistiendo desde el Gobierno asturiano al que asesora en esta crisis, «debemos ser lo más tajantes posible con relación a la excesiva interacción social en espacios interiores mal ventilados porque ahí es donde más se van a generar contagios». Por ello, aboga por «mantener a raya el ocio nocturno, así como la hostelería y los gimnasios en espacios cerrados mal ventilados: tenemos que tener un mensaje permanente de cautela en la población para el uso de la mascarilla, la distancia física y para no tener aglomeraciones en las calles, botellones, celebraciones o fiestas que nos den nuevos repuntes».

«Todavia falta mucho para tener a protección que daría la vacuna»

El epidemiólogo, sobre el avance de la campaña de vacunación en Asturias, es también muy claro: «No vamos a detener la crisis sanitaria por el hecho de que estemos vacunando a un ritmo más acelerado. Nos falta todavía mucho en materia de vacunación para poder tener la protección que daría la vacuna porque hay una gran cantidad de personas susceptibles que aún no han recibido la pauta completa. Todavía tenemos muchas personas desprotegidas y gente joven además». Hasta ayer 9 de cada 10 mayores de 80 años tenían la pauta de vacunación completa por la mitad de las personas de entre 70 y 79 años. En el caso de quienes tienen de 60 a 69 años, la tienen un 9% y, en el tramo de 50 a 59 años que comenzaba a vacunarse ayer, un 10%.

«Tenemos todas las variantes más agresivas»

Otro riesgo que sigue estando ahí es la predominancia de la variante británica, que ha causado síntomas en 9 de cada 10 nuevos contagios de las últimas tres semanas, y la aparición de otras variables como la brasileña. «Por si fuera poco tenemos todas las variantes nuevas que son más agresivas, más contagiosas y que están generando cuadros más sintomáticos y más severos. El equilibrio sigue siendo muy precario y, por ello, una falsa seguridad aun falso optimismo de que las cosas ya están bien porque se acabó el estado de alarma nos conduce a la conducta inadecuada», advierte el exdirectivo de la OMS.

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