Los maquinistas, en pie de guerra contra la dirección de Renfe, convocan ocho jornadas de huelga

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

ASTURIAS

Pasajeros en la estación de tren de Ourense
Pasajeros en la estación de tren de Ourense AGOSTIÑO IGLESIAS

Los paros afectan de lleno al puente del Pilar. El sindicato Semaf recrimina a la empresa que no repusiera todos los trenes

08 sep 2021 . Actualizado a las 12:30 h.

La paciencia de los maquinistas se ha agotado y se han declarado en guerra abierta con la dirección de Renfe. La transición que vive el sector y la pérdida del monopolio de la operadora con la entrada de competidores en la alta velocidad se ha unido a cuestiones coyunturales que no convencen al sindicato mayoritario en el sector, el Semaf, que acusa a la empresa de haber incumplido todos los puntos que se comprometieron a solucionar tras la desconvocatoria de la huelga planteada para febrero y marzo. Entre ellas, la reposición de la totalidad de los servicios ferroviarios suprimidos por la pandemia, así como todos los puestos de trabajo no cubiertos. En aquel momento se plantearon cinco jornadas de huelga, pero ahora serán ocho. La primera se desarrollará el próximo 30 de septiembre. Las siguientes serán los días 1, 4, 5, 7, 8, 11 y 12 de octubre. Como puede verse, los paros afectarán de lleno al puente del Pilar.

Aunque aún hay tiempo para negociaciones de última hora, las posturas entre el Semaf y Renfe están muy distanciadas. La posibilidad de que se transfieran las cercanías a la Generalitat de Cataluña no ha hecho más que complicar las cosas, pues ha generado mucha inquietud entre el amplio plantel de maquinistas que trabajan en las conexiones de proximidad catalanas. «Unos profesionales que han decidido desarrollar su futuro en esta compañía, opositando para obtener su plaza, y que ahora se ven en desamparo por el silencio de Renfe», asegura el Semaf en un comunicado.

No obstante, hay asuntos que afectan a los usuarios del tren de todas las esquinas del país, como es la reticencia de la operadora a reponer todos los trenes suprimidos en los sucesivos estados de alarma, especialmente aquellos que son considerados obligaciones de servicio público. «Esta organización -asegura el Semaf- piensa que la inacción de la dirección del Grupo Renfe responde a una estrategia que tiene como fin reducir circulaciones y plantilla, no solo en la categoría de conducción, sino en cada uno de los colectivos de la empresa».