Reinfectados asturianos de covid narran su experiencia: «En dos meses pasé dos cuarentenas»
ASTURIAS
La variante ómicrom ha generado nuevos contagios en personas que ya habían pasado la enfermedad, 4.274 casos durante los últimos 3 meses
22 oct 2022 . Actualizado a las 16:36 h.La variante ómicrom ha generado un amplio número de reinfecciones de covid en Asturias durante la quinta ola. A pesar de la expansión en los índices de contagios, los ingresos hospitalarios y los fallecimientos a causa de covid han descendido. En parte porque la pérdida de virulencia del virus gracias a la inmunidad natural, y en parte por los efectos notables de la vacunación, que protege contra la enfermedad y reduce la probabilidad de complicaciones de gravedad. A pesar de haber pasado el coronavirus y estar vacunado, cualquiera puede contagiarse de nuevo, aunque gracias a la inmunización y a las vacunas se han reducido la gravedad de la enfermedad. LA VOZ DE ASTURIAS ha hablado con algunos reinfectados asturianos para que cuenten su experiencia.
Sara Carmona, enfermera, 32 años: «Con la ómicron los síntomas fueron más leves»
Sara Carmona tiene 32 años y es originaria de Arriondas. Es enfermera, por lo que ha estado en primera línea de batalla contra la pandemia. Carmona es una de los asturianos que se han infectado con el coronavirus. En su caso, de las dos variantes más comunes en España, la delta y la ómicrom. Su primer contagio fue antes de la declaración del estado de alarma el viernes 13 de marzo de 2020, coincidiendo con su regreso de un viaje a Canarias. Estuvo dos días en Madrid y en el camino de vuelta le subió la fiebre. Eran las semanas de mayor incertidumbre, recuerda Carmona, que en aquellos días llegó a estar más de hora y media al teléfono para ponerse en contacto con el 112 para que, finalmente, le colgarán el teléfono sin atenderle. «El sistema estaba colapsado, no había ni PCR'» y pasó cinco días con unos 38 grados de fiebre, cansancio e incluso «hubo días con esputos con sangre. Estoy segura que si hubiese ido alguno de esos días al hospital, me hubiesen dejado ingresada», afirma Carmona, que superó el virus pero, por su trabajo, está siempre en constante contacto con la enfermedad.
Durante las pasadas navidades, en plena expansión de la variante ómicrom, se volvió a contagiar de covid. En esta ocasión sí que le realizaron PCR y supo con qué variante. Carmona relata que los síntomas fueron muy parecidos, aunque ligeramente más leves. Carmona no duda que las vacunas están siendo efectivas para reducir las complicaciones en los casos covid. «Aún con los contagios que hubo con ómicrom, hubo menos ingresados de gravedad y la mayoría de los ingresados eran debido a complicaciones secundarias a causa del covid», asegura Carmona. En su opinión, el covid es una realidad que nos va a acompañar y, al igual que con otros virus, «creo que va ir perdiendo virulencia y será como una gripe. Hay que aprender a convivir con ello». Sin embargo, señala que la gestión de la pandemia es mejorable y que la sobrecarga de trabajo de los profesionales sanitarios está afectando al servicio de los pacientes, que al final son los más perjudicados por esta situación.
Lucía Monje, 32 años: «Perdí el gusto y el olfato las dos veces»
Lucía Monje es de Oviedo, tiene 32 años y trabaja como cuidadora de niños. La primera vez que se contagió de covid fue antes de la declaración del estado de alarma. Monje recuerda que fueron unos días muy complicados y de mucha incertidumbre, dado que el desconocimiento sobre la enfermedad era enorme. «Toda mi familia dió positivo y cuando vinieron a hacernos las PCR’s, nos la hicieron mal. A mi padre se la hicieron por la boca y dio negativo», rememora Monje, que pasó el covid con síntomas similares a los de una gripe, pero muchos más fuertes. «Tos, mocos, estornudos…Un cansancio que era como si me hubiese pasado un camión por encima. Además, perdí el gusto y el olfato durante una semana, pero de aquella no se relacionaba la pérdida de gusto y olfato con el covid», explica Monje, que los recuperó al cabo de una semana y no ha tenido secuelas por la enfermedad.
Al igual que la mayoría que vuelve a contagiarse de covid, Monje no pensaba que volvería a verse en está situación, pero en las pasadas navidades se volvió a encontrar mal y después de realizarse un test de antígenos, descubrió que era nuevamente positivo. «Yo pensaba que no me iba a tocar otra vez, que estaba mala pero no va a ser covid». Sin embargo, volvió a perder el gusto y el olfato. «Estaba comiendo y la comida no me sabía a nada, ahí lo tuve claro. Bajé a por un test de antígenos y después me confirmaron el positivo con una PCR».
Sheila Arniella, 32 años: Dos contagios con síntomas leves
Sheila Arniella tiene 32 años y es enfermera en el HUCA. Se contagió por primera vez de coronavirus en noviembre de 2020. Recuerda que en esos meses había restricciones y prácticamente hacía «vida de confinada», iba de casa al trabajo y allí lo tuvo que coger. En el hospital realizaron un cribado de PCR para comprobar si personal estaba contagiado y fue entonces cuando descubrió que era positivo. «Era totalmente asintomática. Me encontraba bien», afirma Arniella, cuyo primer contagio fue liviano. A los dos días de dar positivo y de estar confinada, «empecé a tener mocos, como un pequeño catarro». Después, llegó a perder el gusto y el olfato, aunque no tuvo ningún otro síntoma.
En navidades volvió a contagiarse, esta vez con la variante ómicrom, durante su expansión durante las pasadas fiestas en Asturias. Un familiar con el que se había reunido dio positivo y a los dos días «empecé a sentir molestias en la garganta. Era una sensación muy diferente a la primera, estaba mucho más cansada...Tal vez me pareció más significativo porque el primer contagio fue suave», explica Arniella, que en ninguna de las dos ocasiones tuvo fuertes síntomas.
Para Arniella, el covid «se va quedar con nosotros y hay que empezar a tratarlo como una gripe, protegiendo a las personas vulnerables». Desde su experiencia como sanitaria, aunque entiende que era una situación insólita y que se hizo lo que se pudo, cree que podría «haberse gestionado mejor», especialmente la protección de los sanitarios en todos los ámbitos. «Al principio no había Epis adecuados y las mascarillas homologadas. Había precedentes en otros países y se podían haber tomado medidas antes», afirma Arniella.
Ramón Menéndez, 25 años: «No me lo podía creer, en dos meses dos positivos».
Ramón Menéndez tiene 25 años y vive en Oviedo. Después de esquivar el virus toda la pandemia, dió positivo antes de Nochebuena tras realizar un test de antígenos antes de reunirse con su familia. Menéndez explica que un amigo suyo había tenido síntomas y había dado positivo. «Salimos juntos el fin de semana antes de Navidad y aunque me encontraba bien, decidí hacerme un test para prevenir». Menéndez no tenía síntomas. Sin embargo, tras dar positivo se aisló en su casa la cuarentena hasta después de Año Nuevo. «Me alegra haber hecho el test porque evité llevarlo a casa y que afectase a alguno de mis familiares», explica Menéndez, que pasó aquellos días encerrado en su casa sin sintomatologías ni fiebre. La sorpresa le llegó cuando, apenas dos meses después, una mañana empezó a encontrarse mal. «Me levanté sudado y con un cansancio tremendo en todo el cuerpo. Nunca me había sentido así. No pensé que sería covid porque lo había pasado hacía poco tiempo pero hice un test por si acaso y volvió a salir positivo», en los días posteriores tuvo fiebre hasta alcanzar los 38 grados y realizó una PCR que le confirmó el contagio. «No me lo podía creer, en menos de dos meses, dos cuarentenas», cuenta Menéndez, que advierte que, a pesar de estar vacunado y haber pasado el covid recientemente, en la segunda ocasión tuvo una fuerte sintomatología. «En el primer contagio era asintomático, ni me enteré. En la segunda ocasión estaba como con un gripe fuerte», explica Menéndez, que espera que esta sea la última vez que se contagié de la enfermedad.