Estas son las especialidades médicas de Asturias en «números rojos»

Elena G. Bandera
E. G. Bandera REDACCION

ASTURIAS

Una pareja sale del interior del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA)
Una pareja sale del interior del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) ELOY ALONSO

La carencia de especialistas supera la quincena en algunas de ellas

01 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Son una treintena de especialidades médicas del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) y suman más de 200 vacantes para completar sus plantillas. «En algunas especialidades estamos muy por debajo de los que marcan las plantillas, hay algunas en números rojos y peligrando», advierte el presidente de la sección de atención especializada del Sindicato Médico Profesional de Asturias (Simpa), José Antonio Vidal, que explica que el déficit de especialistas, unido a los dos años de pandemia de coronavirus y a la situación previa que ya se venía arrastrando, repercute en unas listas de espera «altísimas» en un considerable número de especialidades. 

Las más afectadas son precisamente dos de las que han cobrado protagonismo a raíz de la pandemia de covid-19: medicina del trabajo y psiquiatría. La primera es la especialidad que estudia la patología derivada del trabajo y, según Vidal, «está bajo mínimos». Ya tenía plantillas pequeñas, de entre dos y seis especialistas dependiendo del centro hospitalario, y ahora le faltan entre cinco y ocho en el conjunto de Asturias, sobre todo en las áreas que no tienen cabecera ni en Oviedo bien Gijón. «Tenían plantillas muy bajas con actividades muy limitadas y con menos intensidad, pero ahora con la pandemia se han disparado a ser fundamentales en los centros sanitarios. Ha sido una explosión porque de repente te das cuenta de que no tienes», explica, indicando que en el Hospital Valle de Nalón, en donde por fin han conseguido un especialista, incluso se tuvo que recurrir a la externalización del servicio durante la pandemia.

La especialidad de Psiquiatría, que también ha cobrado una mayor relevancia por las consecuencias de la pandemia, faltan entre 15 y 20 especialistas, en su mayoría en las áreas sanitarias de las alas de Asturias. «La pandemia aumentó muchísimo las consultas y ahora mismo en Gijón están tratando de implantar una unidad de infanto-juvenil que no tienen, porque la de Oviedo no es ampliable, y están teniendo muchos problemas porque no hay psiquiatras», explica Vidal, que indica que hay especialidades en las que es realmente complicado solucionar esa carencia de médicos especialistas.

Otra especialidad «bajo cero» es cardiología, en la que faltan entre 15 y 20 facultativos para completar las plantillas. Al menos siete de ellos en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y con demasiadas «descubiertos» en los de Jarrio y Cangas del Narcea. «Que falten más de 15 especialistas es mucho para una especialidad como Cardiología», señala Vidal, que explica que «todas las carencias son graves, pero lo son mucho más en aquellas especialidades con listas de espera elevadas porque en ellas cualquier pérdida es sensible».

Anestesia es otra de las especialidades «más castigadas» y en la que cualquier pérdida se nota y mucho. Ahora faltarían más de 15 especialistas en toda la comunidad para completar la plantilla. Los mismos que en pediatría, que en todo caso tiene una mayor carencia aún en atención primaria e incluso de hospitalaria aciden a echar una mano a los centros de salid. En todo caso, solo en el HUCA, en donde deberían ser 41 especialistas, faltan una decena.

A falta de más de 15 especialistas estarían también las especialidades de otorrinolaringología, anatomía patológica y ginecología. En cirugía general faltan al menos una docena de cirujanos y, en neurología, al menos ocho especialistas. De ellos, cinco en el HUCA debido a bajas y a otras situaciones. También en dermatología el déficit es preocupante con nueve vacantes en toda Asturias. «En Avilés les queda uno, están a menos tres, y en Oviedo les faltan dos», apunta Vidal, que explica que esta es una especialidad tan importante y concreta que cualquier déficit es elevado.

Más equilibradas

Radiodiagnóstico, una especialidad que se encarga de un elevado volumen de pruebas, es otra de las más perjudicadas. A las plantillas les falta una decena de especialistas «y son demasiadas para el volumen que tienen». También nefrología, la especialidad que se encarga de las diálisis, es otra de las que son demasiado sensibles para asumir carencias de médicos. Las plazas por cubrir no llegan a seis, pero se reparten por varios hospitales. En urología, que tiene plantillas de tamaño mediano, faltan unos ocho especialistas. En oftalmología también faltan más de una decena de especialistas.

En mejor situación, aunque con plantillas ajustadas, estarían neumología, endocrinología, oncología, digestivo, traumatología y reumatología, mientras que las especialidades más equilibradas son hematología, medicina interna, geriatría -la única en la que faltan especialistas- y urgencia hospitalaria.

Esta última, según señala Vidal, es una de las más proporcionadas. Ahora mismo faltan especialistas en Oviedo, pero en el resto las plantillas están equilibradas. «La urgencia no puede esperar a que contraten a alguien porque lo que no hace uno lo hace el otro, con lo cual son servicios muy potentes en personal», explica Vidal, que indica que también en las unidades de cuidados intensivos las plantillas están proporcionadas y se están dotando adecuadamente porque, a raíz de la pandemia, es una especialidad que se ha vuelto atractiva para los profesionales. «Es de las pocas que resistió». Lo mismo que medicina preventiva, que es una de las especialidades que también repuntó en carga asistencial a raíz del coronavirus.

Descompensación de los crónicos

«La sensibilidad de las carencias depende de dos factores: el número de efectivos que haya y el trabajo al que tienen que hacer frente, y eso limita que puedas tener mayor o menor colchón», explica Vidal, que señala que otro fenómeno que no ayuda a las elevadas listas de espera de algunas especialidades es el que los profesionales denominan la descompensación de los enfermos crónicos. «Son pacientes que hasta ahora aguantaban en casa, unos porque no querían salir por el covid y otros mayores con cardiopatías o problemas respiratorios que llevaban meses sin moverse y al primer paseo acaban en urgencias. Y esa descompensación se está viendo».

Vidal también recuerda que el planteamiento de la Consejería de Salud pasa ahora, una vez superada esta última ola de la pandemia, por entrar en una fase de normalidad en todos los hospitales a partir del 14 de marzo, cuando volvería a quedar una sola planta covid en el HUCA como ha ocurrido en anteriores ondas pandémicas. Esta fase implicaría retomar la actividad hospitalaria «a toda máquina», mañanas y tardes voluntarias, para reducir significativamente las listas de espera.

Vidal, que recuerda que durante la pandemia en servicios de UCI como el del Hospital de San Agustín de Avilés se han estado duplicando las guardias mensuales, no pasa por alto que las tardes para la actividad quirúrgica están mejor pagadas que la actividad médica, que Asturias está entre las comunidades que menos pagan por la hora de guardia o que los residentes no perciben esas remuneraciones por trabajar por las tardes salvo los de años mayores siempre y cuando ayuden en cirugías ordinarias para reducir listas de espera.

«Son cosas extrañas en estas remuneraciones porque si son cirugías estructurales que duran siete, ocho, diez horas no las cobran y están ahí dando el callo como el que más. En general, habría que ser más cuidadoso porque mucha gente está agotada, aunque es cierto que es un trabajo voluntario», dice de la actividad que se plantea por las tardes. En ese sentido, tampoco pasa por alto que estas prolongaciones de la jornada laboral tienen unos límites, en teoría no se podría pasar de las 48 horas semanales, pero «es verdad que muchos están haciendo más, si no el trabajo no sale».

El déficit de médicos en Asturias: por qué hacen falta al menos 400 más

E. G. Bandera

Asturias necesitaría al menos 400 médicos más a día de hoy para cubrir las plantillas de los centros sanitarios de su servicio público de salud. Es un cálculo aproximado de una problemática que no es nueva, que asola a toda España y que empeorará en los próximos años si se tiene en cuenta que el 40% de los facultativos del Sistema Nacional de Salud tiene más de 55 años. Pero no hará falta esperar 10 años para que el déficit de médicos se agrave en Asturias. En los próximos cuatro ejercicios, según los cálculos del Sindicato Médico Profesional de Asturias (Simpa), se jubilarán entre 300 y 400 cada año. Es decir, entre 1.200 y 1.400 hasta 2025.

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