La hostelería de Llanes busca trabajadores

ASTURIAS

Calle principal de Llanes.
Calle principal de Llanes.

Los empresarios proponen que se tomen medidas para legalizar los contratos a las personas sin papeles ante la falta de demanda de empleados locales

09 jun 2024 . Actualizado a las 10:01 h.

Pasa todos los años. En cuanto se acerca la temporada alta, la llegada de turistas a Llanes se dispara y, con ella, la necesidad de los hosteleros de contar con gente para dar servicio en bares y restaurantes. El problema es que casi nunca consiguen cubrir todos los puestos que necesitan. Pasa, sobre todo, con los negocios más estacionales, los que abren solo en temporada turística, especialmente si tienen cierto volumen. Los que están abiertos todo el año tienen una plantilla fija con la que funcionan y que quizá necesiten aumentar en verano, pero el volumen de gente que necesitan contratar nunca es grande.

Por su parte, algunos negocios familiares se las arreglan para tener cubiertas sus necesidades, sobre todo en la cocina. Los estacionales suelen necesitar gente en la cocina, en la sala o en ambos lados. Pero les cuesta encontrar trabajadores. Sin embargo, hay un sector de la población que sí está interesado en trabajar y que no puede: la gente sin papeles. Se trata, muchas veces, de gente bien establecida en Asturias y además cualificada para el trabajo pero cuando llaman a la puerta de los establecimientos para solicitarlo, reciben siempre un no. Porque contratarlos es ilegal.

El presidente de la Asociación Llanisca de Restaurantes, Javier Garaña, lo tiene muy claro al respecto. «Hace mucho tiempo que se habla de este asunto entre nosotros, hosteleros, asociaciones y gente del sector; hace poco se ofreció un chaval para trabajar, majo, que habla inglés y tiene formación pero no le pude dar de alta porque no tiene papeles; esto se va reproduciendo una y otra vez; hace unos meses, fueron dos chicas de veintipocos años, colombianas, con experiencia de trabajo en su país y con formación en la Escuela de Hostelería, y que hablaban inglés y francés; llevan viviendo dos años en Mieres; pero tampoco tienen papeles».

El caso es que se da una situación muy paradójica. «Son personas que viven en Llanes, en Gijón, en Avilés, que llevan años con nosotros, que son vecinos nuestros y tienen hijos en el colegio, van al médico y a la farmacia como todos nosotros, y sin embargo no pueden entrar en la red del trabajo; eso es lo que nosotros proponemos, que los hosteleros que tienen un compromiso de empresa les hagan un contrato laboral con todas las letras, que puedan darse de alta; es paradójico que esta gente pueda tener un piso alquilado pero no pueda trabajar».

Hay quien critica esta propuesta porque la ve como una forma de explotación encubierta. Javier Garaña ve estas críticas muy poco razonables. «Hay una ley, un convenio colectivo que se respeta, con unas nóminas que son las que son y unas categorías con un salario para categoría; los convenios de hostelería, las nóminas y los salarios base están ahí, lo mismo en la hostelería que en el comercio que en cualquier otra actividad. Pagamos por el libro, y un camarero que entra a trabajar en una sidrería, que empieza de nuevo, cobra 1.300 líquidos al mes, con lo de Hacienda pagado, y además, con comida y cena».

Para Garaña, la «mala leyenda» que tienen los hosteleros, que viene a decir que todos son unos explotadores, les «pasa factura». Reconoce que hace tiempo «podía haber esto, pero no solamente en la hostelería sino en todos los sectores, gente sin dar de alta y en malas condiciones, siempre hubo empresarios buenos y malos; no tengo por qué defenderme de esto: yo tengo muchísimos compañeros asociados, con las empresas al día como Dios manda, no se de qué manera se nos va a ocurrir estar engañando a nadie; yo tengo personal contratado desde hace 28 años».

Además, el hecho de que pidan una regulación y lo hagan en voz alta debería acallar las críticas: «Cómo voy a proponer una cosa así y luego no cumplir; yo lo que quiero es dar de alta a la gente y que funcione, y no estar temblando porque se te dé gente de baja y no tener mano de quien echar; porque todos somos personas, y a todo el mundo le puede pasar algo; los empresarios responsables siempre tenemos en cuenta a alguien más para cualquier problema; los que tenemos las plantillas cubiertas estamos temblando por que pase algo y nos quedemos sin personal».

El obstáculo del precio del alojamiento

Por otra parte, en Llanes hay un obstáculo que el propio hostelero reconoce que tiene difícil solución: el precio del alojamiento. «Es cierto que hay un problema; los municipios turísticos tienen más dificultades para encontrar alojamiento, porque el que tiene un piso lo quiere alquilar y sacarle el máximo rendimiento; de ahí la problemática de los pisos turísticos, que hacen muy difícil encontrar un piso para todo el año». Y en temporada alta, los precios se disparan. Hay negocios que, para remediarlo, tienen pisos que habilitan como alojamiento para el personal, según Garaña con un coste muy alto y no exentos de conflictos.

En cualquier caso, los hosteleros creen que, ya que el turismo es el motor de la economía llanisca, deberían tomarse medidas para facilitarles las cosas y garantizar así que el servicio esté bien cubierto y que, al mismo tiempo, los trabajadores puedan contratarse en las mejores condiciones.