El calvario de Rosa, una madre de Siero por la falta de transporte para su hijo con TEA: «Esto hay que vivirlo para comprenderlo»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

ASTURIAS

El Gobierno del Principado trabaja para garantizar «cuanto antes» el traslado de este joven con un 82% de discapacidad al Centro de Apoyo a la Integración que Aspaym tiene en Oviedo

10 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Rosa Rodríguez tiene a su cargo a dos hijos con autismo. Alfonso, de 31 años, cuenta con una discapacidad reconocida del 65%, mientras que el menor, Rafa, de 21 años, tiene una discapacidad del 82%. Esto significa que ambos presentan limitaciones importantes en su autonomía y requieren la atención y ayuda constante de su madre. Esta compleja situación se ha visto agravada tras la imposibilidad de que el benjamín de esta familia de Siero acuda a un Centro de Atención Integral (CAI) en Oviedo debido a la falta de transporte, lo que incrementa la carga física y emocional que afronta esta mujer a diario.

«Llevo desde el mes de junio con Rafa todo el día en casa y te puedo asegurar que esto hay que vivirlo para comprenderlo», implora esta vecina de Lieres, quien debe estar pendiente 24 horas de su hijo pequeño porque «es incapaz de hacer nada». «Tengo que darle de comer, cambiarle el pañal, porque no controla los esfínteres… Mide 1,93 metros y pesa 80 kilos, así que ya te puedes imaginar el paisano que es», cuenta, antes de señalar que si encima lo deja solo, aunque solo sea un minuto, «ya la lió». Alfonso, por el contrario, sí que es bastante autónomo en comparación con su hermano pero también precisa de ciertos apoyos en su rutina.

Desde que se convirtió en madre, Rosa se ha dedicado, en cuerpo y alma, a sus hijos, ambos con grado avanzado de TEA —dos y tres, respectivamente—. En los últimos meses, la responsabilidad y el cuidado diario se han vuelto aún más exigentes, aumentando la carga que afronta día a día. ¿El motivo? «Rafa, a diferencia de Alfonso, no consiguió automáticamente una plaza en el CAI del Naranco después de finalizar el Colegio de Educación Especial de Latores», asegura. Esto obligó a esta vecina de Lieres a asumir personalmente todas las rutinas y apoyos que su hijo pequeño necesita, sumando esfuerzos para garantizar el bienestar de la familia.

Para evitar llegar a esta situación, Rosa hizo todo lo necesario para que Rafa fuese aceptado en algún centro de atención integral del Principado de Asturias. «Antes de que terminase la etapa escolar solicito plaza en el CAI de Aspace en Gijón, donde me informan que estoy en lista de espera. Pasa el tiempo y al no recibir información me pongo en contacto con Dependencia, que me asegura que van a abrir las plazas y que mi hijo está el primero», cuenta y añade que al cabo de unas semanas recibió una llamada para citarla a una reunión con este órgano dependiente de la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar.

«En ese encuentro me ofrecen Adansi, un centro especializado en autismo, y me informan de que debo esperar, ya que actualmente no hay plazas disponibles. Me comentan que están en proyecto de aumentar plazas de cara a enero de 2026, pero que, mientras tanto, Rafa podrá asistir al CAI de Aspace. Quedan en llamarme, pero al pasar el tiempo, a finales de julio vuelvo a contactar con Dependencia, y me indican que están buscando un CAI adecuado a las necesidades de Rafa, ya que Aspace no se ajusta a su perfil», dice.

Ante esta situación, Rosa trató por todos los medios de encontrar una solución. Tras realizar las gestiones oportunas y presentar las quejas correspondientes ante los organismos competentes, logró que su hijo Rafa obtuviera una plaza en el centro especializado que Aspaym tiene en Oviedo. Cuando ya parecía que todo estaba solucionado, a esta madre de Siero le surge un nuevo problema: la falta de transporte. Esto supone un grave revés, ya que, para que su hijo reciba la atención y los apoyos necesarios, debe encargarse personalmente de su traslado.

Aunque se trataría de una situación temporal, ya que desde la Consejería de Derechos Sociales le han garantizado que «muy pronto» contará con este servicio, para Rosa tener que llevar y recoger a su hijo todos los días supone «un gran trasiego». «Tengo que hacer casi a diario unos 100 kilómetros y no es tampoco plan que lo lleve un día sí y uno no porque él necesitar tener una rutina para no desregularizarse», explica esta vecina de Lieres, a la que no le importaría acercar a su hijo hasta La Pola o incluso Nava si eso facilitase su situación.

A esto se añade el considerable gasto que implica asumir personalmente el traslado de Rafa al citado centro de Oviedo. «Vivo de una pensión de 766 euros y si le quito 200 euros de gasoil, sin contar el mantenimiento del coche, me queda en nada. Encima, al quedarme viuda, a mi hijo le bajó la prestación por dependencia a 311 euros y le sale un copago de 115 euros por tener una plaza en el CAI», reconoce Rosa, quien actualmente no puede trabajar porque todo su tiempo lo dedica a cuidar de sus hijos, especialmente al más pequeño.

Desde el Gobierno del Principado están trabajando para garantizar el traslado de este joven con autismo al Centro de Apoyo a la Integración (CAI) que la Asociación de Personas con Lesión Medular y otras Discapacidades Físicas de Asturias (Aspaym) tiene en Oviedo. El transporte, aseguran, estará disponible tan pronto como se tramite la reasignación de líneas, asegurando así que pueda acudir al centro de manera regular y recibir los apoyos que necesita.

Más recursos

Consciente de que en cuestión de semanas contará con el servicio de transporte y que su calvario comenzará a llegar a su fin, Rosa aprovecha para reclamar la creación de más CAIs en Asturias destinados especialmente a personas con TEA en grado 3, quienes necesitan apoyo completo en su vida diaria. Su petición busca que ninguna familia tenga que afrontar sola las dificultades que ella ha vivido hasta la fecha. «Los completamente dependientes son los grandes olvidados», lamenta.