Del apuñalamiento de Aces al parricida de Ribera de Arriba: algunos de los crímenes más oscuros de los últimos años en Asturias

Sergio Muñoz Solís
Sergio M. Solís REDACCIÓN

ASTURIAS

La vivienda donde se produjo el suceso en Aces, Candamo.
La vivienda donde se produjo el suceso en Aces, Candamo. Paco Paredes | EFE

Estos son varios casos que más han conmocionado a la sociedad asturiana recientemente, abarcando desde tragedias domésticas hasta asesinatos planificados motivados por deudas económicas o problemas de salud mental

23 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Asturias ha sido escenario en los últimos años de episodios violentos que ya forman parte de la crónica negra de la región. Estos son algunos de los casos que más han conmocionado a la sociedad asturiana recientemente, abarcando desde tragedias domésticas hasta asesinatos planificados motivados por deudas económicas o problemas de salud mental.

Crimen de Aces (Candamo)

La tarde del 15 de noviembre de 2025 en la pequeña aldea de Aces, perteneciente al concejo de Candamo, se tornó dramática para la familia Menéndez. En torno a las 16:05 horas, durante una comida familiar, una menor de 17 años, pareja del hijo de la casa, mantuvo una discusión que según la versión familiar comenzó por «unas galletas y un Red Bull». Tras un forcejeo, la menor sacó un cuchillo de cocina y apuñaló a su cuñada, Natalia Menéndez Álvarez, de 20 años, en el abdomen. La víctima apenas pudo dar unos pasos antes de desplomarse y falleció a las 17:00 horas pese a los esfuerzos del personal sanitario.

La agresora huyó pinchando ruedas y causando desperfectos en vehículos, arrojó el arma homicida al tejado de una vivienda y fue detenida a las 16:30h cerca de la estación de FEVE de Aces. Las investigaciones apuntan a que la menor ya estaba siendo tratada por problemas psiquiátricos, aunque ese extremo aún debe confirmarse formalmente.

La Guardia Civil y los bomberos actuaron para asegurar el arma y detener a la joven, que fue internada bajo custodia en la unidad de Psiquiatría del Hospital San Agustín de Avilés. El pequeño concejo decretó tres días de luto, manifestando «dolor y consternación» por la pérdida de su joven vecina. 

Crimen de la inmobiliaria en Gijón

El 20 de septiembre de 2023, al mediodía, el empresario inmobiliario de 55 años, Francisco Javier Rodríguez Tobajas, fue atacado a plena luz del día en la calle Campo Sagrado de Gijón: un hombre lo esperaba escondido junto a su furgoneta y, nada más entrar en su vehículo, le asestó varias cuchilladas en el abdomen y tórax. La víctima manejaba una agencia inmobiliaria desde el año 2000 y también realizaba préstamos a particulares. El agresor argumentó que el fallecido le había concedido un préstamo rápido con altos intereses que «le arruinó la vida». La investigación concluyó que el crimen fue intencionado, sin posibilidad de defensa para la víctima, y el acusado confesó los hechos. 

En abril de 2025, la Audiencia Provincial de Asturias impuso al agresor una condena de 17 años de prisión y 5 de libertad vigilada, junto con una indemnización de más de 250.000 euros a los familiares de la víctima. No obstante, en junio de 2025 el Tribunal Superior de Justicia de Asturias anuló la sentencia por defectos formales y devolvió el caso para una nueva resolución, lo que deja en tensión el cierre judicial del crimen.

Parricidio en El Picón (Ribera de Arriba)

La noche del 8 de abril de 2024, en la aldea de El Picón, en Ribera de Arriba, ocurrió uno de los crímenes más escalofriantes de la historia reciente de la región. Pablo M., de 46 años, atacó a su padre, Miguel Ángel M., de 71, con un hacha. Tras apuñalarle dos veces en el domicilio, el agresor decapitó al padre a las puertas de la casa. Luego caminó semidesnudo hasta una rotonda cercana, alzando la cabeza de la víctima y lanzándola contra los vehículos que circulaban.

 La Guardia Civil ha detenido este lunes a un hombre de 46 años por presuntamente matar y decapitar a su padre en el concejo asturiano de Ribera de Arriba
La Guardia Civil ha detenido este lunes a un hombre de 46 años por presuntamente matar y decapitar a su padre en el concejo asturiano de Ribera de Arriba J.L.Cereijido | EFE

Los análisis iniciales descartaron la ingesta de drogas o alcohol; los forenses apuntaron a un brote psicótico y a patologías psiquiátricas aún por determinar. Un familiar declaró que Pablo «jamás había sido violento» y atribuyó los hechos a una enfermedad que lo transformó por completo. La Fiscalía ha solicitado juicio con jurado por delitos de asesinato, tentativa de homicidio y daños. El procedimiento se encuentra aún en fase de instrucción. 

Asesinato en Ciudad Naranco

El 10 de noviembre de 2010, Alfredo Suárez, empleado en una carpintería del barrio de Ciudad Naranco en Oviedo, fue hallado muerto en su lugar de trabajo. El autor: un ladrón que actuó al azar, presuntamente para robar unos 150 euros y que, al ser sorprendido, atacó con violencia al propietario del local. La investigación policial duró ocho años hasta que una huella identificó al homicida, un delincuente de 37 años con antecedentes, que ya se encontraba en prisión por otros robos.

Aunque nunca fue juzgado por este asesinato, ya que murió en prisión tras ingestión de medicamentos en 2018, la Policía dio por resuelto el caso, aunque la familia de la víctima sigue con dudas sobre si actuó solo.

Asesinato de Paz Fernández Borrego

El 13 de febrero de 2018 la gijonesa Paz Fernández Borrego, de 43 años, desapareció tras alojarse en un hostal de Navia para una escapada. Veinte días después, su cuerpo fue encontrado en el embalse de Arbón, aún con el vestido que llevaba cuando desapareció y con su tatuaje identificable. Era madre de dos hijos, residía en Nuevo Roces, en Gijón, y era descrita como «alegre, familiar y llena de vida».

El acusado, Javier Ledo, que se presentaba como su proxeneta, fue declarado culpable por un tribunal popular del delito de asesinato con agravante de discriminación de género. La sentencia dictó 24 años de cárcel y 10 de libertad vigilada, además de indemnizaciones por 231.000 euros.

Según la resolución, Ledo atacó a Paz con un rodillo de cocina envuelto en una bolsa y con piedras, provocando un traumatismo craneoencefálico severo. Después arrojó el cuerpo al embalse y quemó sus prendas. El móvil: celos y posesión. Un sórdido crimen que muestra los efectos dramáticos de la violencia machista y la explotación emocional.