Nuria Pilar Riesco, neuróloga: «La migraña tiene una base biológica, no es una cuestión psicológica»
ASTURIAS
La neuróloga Nuria Pilar Riesco ha sido distinguida con el Premio SEN Cefaleas, concedido por la Sociedad Española de Neurología (SEN), en reconocimiento a su labor de divulgación científica a través de las redes sociales
12 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La migraña afecta a cerca de cinco millones de personas en España y constituye una de las principales causas de consulta tanto en Atención Primaria como en Neurología. Se estima que esta enfermedad afecta a al rededor del 12 % de la población y que su prevalencia es mayor entre las mujeres, ya que la padecen aproximadamente un 18 % de ellas.
En un contexto en el que la desinformación y los bulos sobre salud se propagan con rapidez a través de internet, iniciativas como la de Nuria Pilar Riesco resultan fundamentales para ofrecer información rigurosa y contrastada. La especialista, que desarrolla su actividad profesional en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), lleva casi tres años divulgando contenidos sobre migraña y cefaleas en redes sociales a través del perfil @neurologa_con_migraña, una labor que le ha valido el Premio SEN Cefaleas, concedido por la Sociedad Española de Neurología (SEN).
A lo largo de su trayectoria profesional, Riesco ha mostrado un especial interés por el campo de las cefaleas, especialmente por la migraña, ámbito en el que ha desarrollado gran parte de su actividad clínica, investigadora y docente. Ha participado en numerosos proyectos de investigación, publicado trabajos en revistas científicas nacionales e internacionales y colaborado en capítulos de libros especializados en Neurología. Asimismo, ha presentado comunicaciones en congresos nacionales e internacionales y participa activamente en ensayos y estudios clínicos relacionados con las cefaleas.
En el ámbito docente, colabora desde 2014 con el Departamento de Medicina de la Universidad de Oviedo y participa en la formación de médicos especialistas en Neurología, además de impartir cursos específicos sobre cefaleas. También ha intervenido como ponente y moderadora en congresos y reuniones científicas y ha formado parte de tribunales de tesis doctorales.
—La Sociedad Española de Neurología le ha otorgado el Premio SEN Cefaleas por su trabajo de divulgación. ¿Qué supone para usted este reconocimiento?
—Es algo maravilloso y muy emocionante. Aunque, dentro de la neurología de las cefaleas, hay pocos compañeros que divulguen, era un premio que de verdad no esperaba. Fue una sorpresa; siempre hace ilusión que reconozcan todo el trabajo que hay detrás, sobre todo porque este premio me lo otorgan mis propios compañeros de la Sociedad Española de Neurología. Cuando divulgas en redes sociales, por un lado, está el paciente o la persona que busca este tipo de información y que agradece que los profesionales estemos hablando con rigor científico sobre estos temas; en mi caso, sobre los dolores de cabeza. Pero, por otro lado, hay veces que entre los propios compañeros esto puede resultar incluso un poco frívolo. Que te otorguen un reconocimiento así es bonito y te anima a seguir, porque al final hay mucho trabajo detrás que no se ve: crear los guiones, grabar, editar... Es algo que hago yo sola y que lleva mucho tiempo, pero mi trabajo no es este; mi trabajo es ver pacientes en el hospital y en consulta.
—¿Por qué comenzó su labor como divulgadora en redes sociales?
—En septiembre hará tres años que comencé en esto. En mi caso, soy neuróloga especializada en dolores de cabeza; en mi día a día, aunque veo pacientes con otras patologías, atiendo a mucha gente que tiene dolor de cabeza. Además, yo también soy paciente, tengo migraña. Empecé a percibir en consulta dos cosas. Por un lado, que había mucha desinformación. La gente llegaba a consulta con información de muy mala calidad, con muchos bulos, o consultaba tarde; llegaban después de haber padecido dolores durante cinco años. Y, por otro lado, vi que la gente se sentía incomprendida. La migraña es una de esas enfermedades que llamamos invisibles porque no hay una prueba que la diagnostique; no es como la diabetes, que a través de un análisis te pueden decir si eres diabético o no. Además, el dolor de cabeza es muy subjetivo: tienes que creer que a esa persona le está doliendo la cabeza, que le molesta la luz o que tiene náuseas. Por otro lado, la migraña es una enfermedad crónica que te va a acompañar toda la vida y la gente se siente muy incomprendida. Muchas veces me dicen: «Nuria, dime que no estoy loco; es que en mi casa ya opto por no decir que me duele la cabeza». La gente vive esta enfermedad muchas veces en soledad. Sumando esa falta de información y esa incomprensión, pensé de qué manera podíamos dar valor a esa información y llegué a la conclusión de que, si los pacientes están en redes sociales, nosotros, como profesionales, también deberíamos estar. Y aunque al principio lo hacía con mucha vergüenza, porque suponía salir de mi zona de confort, en las redes tengo además la posibilidad de explicar lo que muchas veces en consulta no me da tiempo.
—¿Cuál es la importancia de la divulgación científica en una época en la que cualquier persona puede tener un altavoz debido a las redes sociales?
—Hay gente que tiene una voz que llega muy lejos porque tiene altavoces muy grandes. Es algo que vemos con frecuencia; mismamente el otro día en El Hormiguero, con el tema de la protección solar y el cáncer. Hay personas con grandes altavoces que pueden difundir un mensaje erróneo que puede causar mucho daño a la población y a las personas que sufren determinadas enfermedades. En el caso de los dolores de cabeza hay muchos bulos relacionados con las pseudoterapias. Hay vídeos que afirman que si te pones una pinza en la ceja o algo entre el pulgar y el índice cuando te duele la cabeza, se te va a quitar esa molestia. También sobre que si conseguimos reconectar la mente y el cerebro podremos curar la migraña. Los neurólogos tenemos que estudiar muchísimo y hacer mucha investigación para que luego salga alguien diciendo que una sesión de algo te va a curar, cuando es mentira. Además, hace mucho daño porque genera unas expectativas falsas. Por ello, como médicos, también es nuestro deber contrarrestar esta desinformación.
—¿Por qué decidió especializarse en el campo de las cefaleas?
A veces uno llega a los sitios por casualidad. Es cierto que, como yo tengo migraña, la gente me pregunta si me hice neuróloga porque ya la padecía, pero mi diagnóstico realmente llegó cuando estaba haciendo la especialidad. Antes tenía dolores de cabeza, pero no sabía que aquello era migraña. Dentro de la neurología llegué a las cefaleas por casualidad. Sí es verdad que era un área que me gustaba cuando hice mi formación como neuróloga en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander. Luego me vine para Asturias, donde siempre he ejercido desde que obtuve el título. Cuando llegué aquí, casualidades de la vida, estaba como jefe de servicio en el HUCA Julio Pascual, un experto a nivel mundial en dolor de cabeza y que, a día de hoy, es jefe de servicio en el hospital de Santander. Cuando le comenté que quería hacer la tesis doctoral, me propuso hacerla sobre el área de la migraña. Defendí la tesis en 2020, pero unos años antes, entre 2015 y 2016, Pascual se fue a Santander y quedó libre su consulta de cefaleas. Necesitaban gente para atenderla y decidí asumirla yo. Así, poco a poco, me he ido formando y especializando, y la verdad es que me encanta.
—¿Qué implica la migraña más allá del dolor de cabeza? ¿Cómo afecta esta enfermedad a la vida diaria de la gente?
—Hay muchas enfermedades en las que el dolor de cabeza es el síntoma principal, pero la más frecuente, con diferencia, es la migraña. Ese dolor de cabeza es intenso y tiene una serie de características, pero hay otros muchos síntomas que pueden aparecer junto al dolor, antes del dolor o incluso después. Algunos pacientes tienen náuseas e incluso pueden llegar a vomitar; esto puede llegar a ser bastante incapacitante. Además, otra de las cosas habituales es que molesten mucho los estímulos externos, como las luces, los ruidos o los olores. Cuando tenemos síntomas antes del dolor, pueden manifestarse a través de bostezos, cambios en el hábito intestinal o antojos de alimentos concretos. Después del dolor, podemos tener la misma sensación que cuando hemos pasado un catarro fuerte o una gripe: malestar general, mucho cansancio e incluso dificultad para pensar; es lo que conocemos como niebla mental. Hay descritos más de veinte síntomas, pero estos son los más importantes.
—¿Cuál es la causa de la migraña?
—La migraña tiene una base biológica,no es una cuestión psicológica. El cerebro de la persona que padece migraña funciona de manera diferente; hay una serie de moléculas inflamatorias que se ha demostrado que están elevadas en sangre y en el líquido que rodea al cerebro. . Sabemos algunas de las cosas que suceden en el cerebro de las personas con migraña, pero no lo sabemos todo. Por un lado, sabemos que es una enfermedad para la que tenemos cierta predisposición genética. Por otro, es como si el cerebro de las personas con migraña fuera más sensible a determinados estímulos. Es un cerebro que está un poco más exaltado y, frente a ciertos estímulos, empieza a liberar una serie de sustancias que producen inflamación en el cerebro y en las arterias que lo rodean.
—¿Existen otras enfermedades asociadas a la migraña?
—Sí, hay varias enfermedades que se relacionan con ella; es lo que llamamos comorbilidades, es decir, enfermedades que aparecen conjuntamente. Una de ellas puede ser la depresión. No es raro que pacientes que tienen depresión padezcan migraña o viceversa. Esto se debe en parte a que, aunque la migraña tiene tratamiento, no tiene cura. Imagínate lo que supone vivir con frecuencia estos ataques de dolor. Al final, una persona que no tenga depresión puede acabar desarrollándola de manera reactiva si su enfermedad no está bien controlada. También son muy habituales los trastornos del sueño, como el insomnio. Muchas veces, esa falta de sueño es el desencadenante de una crisis de migraña. Asimismo, se relaciona con enfermedades de dolor crónico, como la fibromialgia, y con problemas mandibulares, como el bruxismo, o con dolores cervicales.
—¿En qué punto se encuentra la investigación sobre la migraña? ¿Ha habido avances en los últimos años?
—Cura no hay. Es importante que los pacientes sean conscientes de ello para no generar falsas expectativas. Pero es verdad que se está investigando mucho y que desde hace años se están destinando numerosos medios y una importante financiación para seguir avanzando. En 2010 hubo un gran cambio en el abordaje del tratamiento de la migraña. Ese año se empezó a utilizar la toxina botulínica, conocida popularmente como «bótox». Esa misma sustancia que se usaba en medicina estética comenzó a utilizarse también con fines asistenciales. Gracias a la investigación se demostró que este tratamiento podía mejorar significativamente estos dolores. Por otro lado, desde 2020 hasta ahora, fruto de toda esta investigación, han aparecido seis tratamientos nuevos. Que en seis años hayan surgido seis tratamientos es muchísimo y refleja todo lo que se está investigando. Estos tratamientos, aunque no son una cura, han supuesto un hito en el manejo de esta enfermedad, porque permiten una mejor calidad de vida para los pacientes.