La Pizarra: Tiempo muerto

Análisis del partido propuesto por Juan Antonio Anquela

Anquela en El Requexón
Anquela en El Requexón

Oviedo

Nota: 4, suspenso. 

Tras 11 jornadas y casi tres meses de competición, el Real Oviedo ya no es equipo de playoff. Queda mucha competición y la clasificación no debe ser un problema, pero esta anécdota puramente estadística puede servir como punto de infexión para un equipo que no está bien.

Los azules comenzaron el curso con los problemas típicos de un conjunto que estrenaba entrenador y que contaba en el once con varios jugadores nuevos. Después de acabar la jornada 12 a seis puntos del playoff y tan solo dos por encima de los puestos de descenso, Juan Antonio Anquela entendió que debía hacer cambios. Y los hizo. El Real Oviedo pasó a ser, con diferencia, uno de los mejores equipos de la categoría, acompañando su buen juego de resultados que le hicieron acariciar puestos de ascenso directo durante varios meses. Es hora de pedir tiempo muerto y volver a cambiar.

El aspecto táctico

Como dijimos durante la semana, el encuentro de ayer se jugaba en un contexto muy parecido al de hace dos semanas en La Romareda. El Tenerife, equipo diseñado para ascender y que no estuvo a la altura de dicho objetivo durante gran parte de la temporada, resucitó de la mano de Joseba Exteberria y llegaba al choque ante los azules inmerso en una buena dinámica. Una victoria sería la guinda para demostrar que han vuelto y que lucharán por el playoff hasta el final, así que su motivación estaba fuera de toda duda.

La gran diferencia fue que el Real Oviedo que saltó al Heliodoro Rodríguez López fue muy diferente del que vimos en la capital maña. En aquel encuentro, con sus más y sus menos, los de Anquela supieron frenar la idea principal del Zaragoza, y aunque les costara llegar al área rival, exigieron el máximo tanto a Natxo González como a sus jugadores. Ayer no.

Anquela fue más Anquela que nunca y suplió la baja de Ramón Folch subiendo a Forlín. El argentino, que ha demostrado con creces que hay muy pocos centrales en Segunda mejores que él, volvió a dejar claro que en el puesto de mediocentro no es una referencia. Su puesto lo ocupó Verdés, que no encajó bien en una línea de tres en la que la coordinación entre sus miembros es un aspecto clave para el buen funcionamiento de la misma.

El Tenerife no se complicaba. Si no encontraba la salida por sus centrales Dani Hernández golpeaba en largo a un Longo que casi siempre ganaba las disputas aéreas. El balón solía caer a pies de Alberto y Luis Milla, que rápidamente buscaban a Mula, Acosta o Suso. Toda la solidez defensiva exhibida por el Oviedo en los últimos tres meses se iba al traste en un primer tiempo para olvidar. Ya no fue que los de Etxeberria tiraran mucho, algo que no pasó, es que cada vez que entraban en territorio carbayón daban sensación de peligro. Y eso no suele pasar ante el equipo de Anquela.

Tras los golazos de Longo y Mula el Oviedo se fue al descanso sin respuestas. Mossa abandonaba el partido por un golpe en la rodilla y su lugar lo ocupaba Fabbrini. Defensa de cuatro con Christian de lateral izquierdo y balones al 16. El italiano, sin ser todavía ese jugador eléctrico que cambia partidos con tan solo una jugada, demostró que debe ser titular desde ya en este Real Oviedo. No se escondía, pedía el balón y cuando lo tenía, o superaba líneas o le hacían falta. 

Sin hacer gran cosa, Anquela pudo ver que juntar a Saúl y Fabbrini igual es una de las soluciones para activar un ataque azul que lleva tiempo en punto muerto. Un gol de Forlín a balón parado dio esperanzas, pero tras una contra llegaba el 3-1 definitivo. Resultado malo, pero sensaciones peores. Hay que sentarse, analizar la situación y cambiar las piezas de un engranaje que hace varias semanas que ya no funciona. El técnico ya lo hizo una vez, toca una segunda. El Granada espera.

Los cambios

Diego Fabbrini fue el primer cambio del partido. El italiano, que sin la lesión de Mossa seguramente también hubiese salido el primero, dio otro aire al equipo. Como ya dijimos en los párrafos anteriores, su sobrada técnica y su gran conducción de balón le permiten producir a pesar de su evidente falta de chispa. En 45 minutos el mediapunta opositó a ser titular ante el Granada.

Los otros dos cambios fueron Viti y Yeboah. El primero volvió a entrar por Diegui y estuvo correcto, algo que le puede servir de anticipo para lo que le espera el domingo que viene. El canterano de origen islandés vio la quinta amarilla y el de Laviana tiene todas las papeletas para ocupar su sitio. Por último está Yeboah, que saltó al césped en el 82' y casi no entró en juego. 

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