El coliseo azul ha perdido su aura de solidez en el peor momento
21 abr 2018 . Actualizado a las 14:37 h.No pudo ser y, además, por mucho. El Real Oviedo cayó frente al Valladolid en el peor encuentro de la temporada en el Carlos Tartiere. Tras el subidón del Anxo Carro y ante el Nàstic, a los asturianos les toca digerir cuanto antes una derrota dura. No hay tiempo para lamentos porque la semana que viene hay una verdadera final en Los Pajaritos.
Quizá lo más preocupante para el conjunto que dirige Anquela es que cada vez le cuesta más y más sacar resultados positivos en el Carlos Tartiere. El coliseo oviedista fue prácticamente inexpugnable en la primera mitad de campeonato, pero en los últimos dos meses ha perdido la magia y ya son cuatro los visitantes que rascan puntos en la capital del Principado.
El Real Oviedo se ha convertido en un equipo previsible en ataque. En un fútbol que se estudia cada vez más, los rivales tienen claro cómo frenar las ofensivas azules. Primero hay que parar el balón parado y, después, a Saúl Berjón. Con esas dos premisas, gran parte del trabajo está hecha. Eso lo sabía el Valladolid, pero también el Alcorcón, el Barcelona B o el Albacete.
Así han llegado los últimos tropiezos de los oviedistas en su feudo. De esta manera se han escapado 10 de los últimos 18 puntos. Dos se esfumaron ante el Albacete, igual que ante el filial azulgrana. Tres han viajado hasta Madrid y, desde ayer, otros tres a la capital pucelana.
En los últimos dos meses de campeonato, el Real Oviedo solo ha conseguido vencer a Granada y Nàstic como local, ambos por la mínimo y tras un gran trabajo y sacrificio por parte de los futbolistas que dirige Anquela. Cuando no se está al 100%, parece que los resultados no acompañan.
Todavía queda mucho. En un campeonato tan apretado, los seis encuentros que restan son un mundo y los de la capital del Principado han de afrontarlos como si se tratase de finales. Sin obsesionarse, pero sabiendo que todo está en juego ahora. A partir de hoy, solo existe el Numancia. El de Los Pajaritos va a ser un partido a vida o muerte para ambos conjuntos, pero especialmente para el Real Oviedo. Tras él, será momento de recuperar la magia del Tartiere.