La Pizarra: Buscando en qué creer

Analizamos en cinco claves el empate del Oviedo ante el Elche

Anquela Real Oviedo Zaragoza Carlos Tartiere.Anquela, durante el encuentro ante el Zaragoza
Anquela, durante el encuentro ante el Zaragoza

Oviedo

«Hay que seguir trabajando y creyendo en lo que hacemos». Esta fue una de las frases que Sergio Tejera pronunció ayer en rueda de prensa. El partido ante el Elche volvió a mostrar, por encima de cualquier duelo individual perdido, las dudas que al Real Oviedo le surgen cada vez que rueda el balón en el Carlos Tartiere. 

Un estilo que exige una responsabilidad que pocos asumen

Lo cierto es que, para el que vio entre julio y agosto las sesiones de entrenamiento y los partidos amistosos, el Oviedo que se vio en la primera jornada ante el Extremadura no le pudo sorprender. Lo extraño es lo que está pasando ahora. Los azules muestran poca fe en el plan inicial y se encuentran más cómodos en la vía alternativa, la de esperar al rival y dañar al espacio.

Crecer a través del balón exige riesgos que, por una cosa o por otra, el Oviedo no está tomando. Todos los rivales que llegan al Tartiere presionan con tres hombres (Kaba, Javi Flores y Provencio el domingo) los saques de Alfonso. Los centrales y Folch son tapados y la primera respuesta es siempre el saque en largo. Ante una presión tan básica, el sistema se desarbola. Ni los centrales conducen buscando atraer marca ni el pivote recibe de espaldas, no hay riesgos y los azules sucumben.

El Elche entendió mejor el partido

Pacheta supo aprovechar sus fortalezas y, en muchas ocasiones, el Oviedo cayó en la trampa. José Juan sacaba casi siempre en corto, los centrales se abrían y junto a Manu Sánchez formaban una línea de tres y el Oviedo salía a presionar con cuatro o cinco hombres. En ese momento, el Elche optaba por el balón en largo, Sory Kaba ganaba todo los duelos y asentaba la posesión ilicitana en campo rival y con prácticamente igualdad numérica.

Esto a priori tan sencillo fue algo que a los azules les costó hacer cuando les tocaba salir a ellos. Alfonso sacaba en largo y, al arrastrar solo a tres rivales, el Oviedo no superaba en número al Elche y perdía la mayoría de la segundas jugadas. Sory Kaba dio una exhibición de poderío físico, pero dentro de un plan coral y con sentido.

Una circulación pesada

Solo en ciertos momentos del primer tiempo se pudo ver a un Oviedo dinámico con balón. Mossa, Saúl y Javi Muñoz se juntaban en el perfil izquierdo y conseguían hacer daño a la defensa del Elche, algo que no se pudo traducir en ocasiones claras de gol a pesar de que Joselu volvió a demostrar que ataca el espacio como pocos en Segunda.

Al margen de este triángulo, a los de Anquela les costaba mucho desordenar a su rival con balón. La medular ilicitana se encontraba cómoda sin balón, tapando por dentro y dándole la responsabilidad a unos centrales azules sin respuestas con el esférico. Boateng no acaba de encontrar su sitio cuando el Oviedo tiene el balón y el equipo perdía otra vía interior.

Imprecisiones técnicas

El punto anterior va totalmente ligado a este. Los jugadores carbayones fallaron controles y pases en los que no suelen errar, algo que fue mermando la moral de los locales y dio alas al Elche para ser más agresivos en la presión, aprovechándose de los espacios surgidos.

«Perdimos el balón en muchísimas situaciones fáciles, estas pérdidas generan dudas y el equipo estaba lejos. No tuvimos paciencia con la posesión», explicaba a la perfección Anquela en la sala de prensa del Carlos Tartiere. Pocas parejas en la categoría tienen más capacidad para hacer daño en estático que Saúl y Mossa, pero ayer no fue su día.

El balón parado comienza a ser un problema

Muchos entrenadores dicen que la defensa del balón parado no se puede entrenar, que es cuestión de actitud y responsabilidad colectiva. Por mucho que estés una hora diaria entrenando esta faceta, si el día del partido un compañero se come un bloqueo o va sin convicción a un salto lo entrenado no vale para nada.

El Oviedo, que ya encajó de esta manera ante Extremadura, Córdoba y Zaragoza, volvió a verse por detrás en el marcador tras un córner. A los pocos minutos de que Manu Sánchez hiciese el 0-1, Gonzalo Verdú dispuso de otra clara situación para aumentar la renta, algo que enfadó el Tartiere. 

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