Conjugar virtudes

El Oviedo y sus  dificultades para encontrar una línea regular de juego

Saúl Berjón protege un balón en el Nàstic-Oviedo
Saúl Berjón protege un balón en el Nàstic-Oviedo

Oviedo

«Cuando jugamos con tres defensas estamos más seguros atrás. Cuando jugamos con tres en el medio podemos ser dueños del balón», dijo Juan Antonio Anquela un día antes de recibir a Osasuna en el Carlos Tartiere.

El técnico del Real Oviedo explicaba así las virtudes de los dos esquemas utilizados por el conjunto azul en lo que va de Liga. El domingo pasado, ante el Nàstic en el Nou Estadi, se pudo ver a un conjunto azul formando con tres centrales y carrileros dominando a su rival a través del balón y sufriendo en defensa cada vez que perdía el esférico.

Así pues, el equipo mostró la gran virtud supuestamente reservada al 4-3-3 y sufrió en la faceta en la que teóricamente no tenía que sufrir. Clave para lo primero fue la convicción de los jugadores, desde el portero hasta el delantero. El Oviedo salía con Alfonso y los tres centrales, sobre todo Javi Hernández, superando la primera línea de presión del rival y jugando en campo del Nàstic.

Cuando perdía el balón, especialmente a partir de los primeros 20 minutos de partido, comenzaba el calvario. El encuentro se convertía en una ida y vuelta que favorecía a un conjunto grana que se aprovechaba de la fragilidad defensiva azul, más relacionada con las actuaciones individuales que con la del colectivo. 

Ante el Mallorca, e independientemente del esquema que utilice Anquela, el Oviedo debe buscar la forma de potenciar sus virtudes y minimizar sus defectos. Esa es el reto más importante que tiene el jienense por delante. 

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